


http://www.youtube.com/watch?v=hxz3UjymSTw
El 'Institut d'Estudis Sufís' de Barcelona es un centro dedicado al estudio y el cultivo de la vía sufí del poeta y sabio persa Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (1207-1273), inspirador de la escuela sufí 'mevleví' de los derviches giróvagos. Dirección: Halil Bárcena - Información: sufismo786@yahoo.es www.facebook.com/Institut.d.Estudis.Sufis
Amigas y amigos, salâms:
Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.
Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.
Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.
El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.
Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en ponerse en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es
También nos pueden encontrar aquí:
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Reciban un cordial saludo, sean quienes sean y lo que sean, estén donde estén, y muchas gracias por su visita. Huuu...!
Halil Bárcena
Director de l'IES
Institut d’Estudis Sufís (Barcelona) / Actividades Seminario sufí de verano: "MAWLĀNĀ RŪMĪ Y LA CIENCIA DE LAS LETRAS" Dirección: ...






Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili


A partir de ahí, la paleta de pensamiento y pensadores que despliega la filosofía islámica es de una riqueza y profundidad sencillamente deslumbrante. No podemos acabar estas líneas sin recoger las siguientes palabras del propio Henry Corbin: “La lección que nos aportan estos metafísicos del islam es que nunca han considerado que su esoterismo, es decir, su interioridad, fuera posible sin un nuevo nacimiento interior. Una tradición no está viva ni transmite vida, sino a condición de estar en perpetuo renacimiento”. Leili Castella
Notas:
(1) En el islam shií, el imâm es el polo espiritual de la comunidad, depositario del sentido oculto del Corán. El imâm es siempre un descendiente del profeta Muhammad a través de su hija Fâtima y su marido ‘Alî.









Un día, la mujer del Mol·lâ Hodja Nasreddín se encontró a su marido en el jardín de la casa, dando gritos como un poseso y lanzando estocadas al aire de forma tan violenta como ridícula. Tras pedirle explicaciones a propósito de aquella conducta, el Mol·lâ respondió:
- ¡No me interrumpas, mujer, que estoy cazando colicorpios!


Descripción:
Se trata de una melaza de nueces que estaba frecuentemente en la mesa de Mawlânâ Rûmî, particularmente en los desayunos. Los ingredientes, para unas cinco personas, son estos: un vaso de agua, un buen puñado de nueces y un vaso de melaza. Primeramente, se lavan las nueces y se vierten en una olla. Añadimos después el agua y la melaza y lo ponemos todo ello a fuego no demasiado fuerte. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego y lo mantenemos así, a fuego lento, durante unos cinco minutos. Después, servir bien caliente y... ¡buen provecho!
Beneficios:
Se trata de una receta muy simple y un desayuno (o bien un postre) muy sano y nutritivo, recomendado por los derviches para preservar la buena memoria.
(Sección coordinada por Nesrin Can)






Pero veamos lo que afirma el islamólogo francés Henry Corbin a propósito de ambas luminarias del sufismo: “A primera vista, la enseñanza de Jalâloddîn Rûmî y la de Ibn ‘Arabî parecen reflejar dos formas de espiritualidad enteramente distintas. Mawlânâ no tiene ningún interés en los filósofos y su filosofía: algunas de sus insinuaciones podrían incluso compararse con los ataques del teólogo Ghazâlî en su “Destrucción de los filósofos”. Desde este punto de vista, hay también un contraste total con la doctrina de Sohravardî, que quiere que sus discípulos conjuguen la formación filosófica y la experiencia mística, pues no hay sabio perfecto sin la plenitud de ambas. La misma síntesis puede constatarse en la obra de Ibn ‘Arabí, donde las páginas de alta teosofía especulativa alternan con las de un Diarium spirituale, que atestigua que el sentido de la primera es tender a una metafísica del éxtasis. Y, sin embargo, contentarse con señalar el contraste entre las distintas formas que toman la espiritualidad de Mawlânâ y la de Ibn ‘Arabî sería quedarse en una perspectiva totalmente superficial. Un mismo sentimiento teofánico inspira, a una y a otra, una misma nostalgia por la belleza, una idéntica revelación del amor. Las dos tienden a la misma “conspiración” de lo visible y lo invisible, de lo físico y lo espiritual, en una unió mystica en la que el Amado se convierte en el espejo que refleja el rostro secreto del amante místico, mientras que éste, purificado de la opacidad de su ego, se convierte recíprocamente en el espejo de los atributos y las acciones del Amado. Al igual que Sadroddîn, los discípulos de Mawlânâ tuvieron clara conciencia de esto. En los amplios comentarios del Masnawî que se escribieron en la India y en Irán, aparecen continuamente las referencias a las obras de Ibn ‘Arabî. Por eso, es imprescindible el estudio de estos comentarios si se quiere conocer cómo fue vivida en la práctica la espiritualidad de Mawlânâ” [2].

El Sadroddîn al que hace referencia Corbin en la cita que hemos recogido in extenso no es otro que Sadroddîn Qunawî (m. 1274), hijastro de Ibn ‘Arabî y su más eminente comentarista. Natural de Konya, en el corazón de la Anatolia turca, Sadroddîn mantuvo estrecha relación de amistad con el propio Mawlânâ y su círculo de derviches. Es más, fue el encargado de dirigir los funerales a la muerte del maestro persa de Konya, y, según gusta referir la tradición mevleví, fue tal la emoción que sintió que se desmayó justo en el momento de pronunciar el primer takbîr de la oración. En cierto modo, Sadroddîn representa simbólicamente el nexo de unión entre ambas sensibilidades complementarias del sufismo encarnadas por Ibn ‘Arabî y Mawlânâ Rûmî. Quien los tome a ambos como guías andará seguro por la senda interior sufí.
Notas:
[1]. Véase Shamsuddîn AL-AFLÂKÎ, The Feats of the Knowers of God (Manâqeb al-‘Arefîn), Brill, Leiden, 2002, p.324. Traducción del persa al ingles de John O’Kane.
[2]. Henry CORBIN, La imaginación creadora en el sufismo de Ibn ‘Arabî, Destino, Barcelona, 1993, p. 88-89.





Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili


Mucho tiempo hacía que no se veían tantas magulladuras y caras ensangrentadas en un encuentro, lo que prueba la intensidad del choque y lo mucho que ambas selecciones se juagaban. Por parte australiana, fue decepcionante una vez más la actuación de su estrella Quade Cooper, neozelandés de nacimiento, que estuvo desentonado y fuera de lugar (sus errores de manos fueron incomprensibles), a pesar del drop que consiguió, un espejismo sin dudas, ya que no sirvió de mucho. La alegría kiwi del final era lógica. Tras haber desplegado un juego excepcional, tanto en ataque como en defensa, vuelven a disputar una final frente a Francia, como ya ocurriera en el 87, la única copa del mundo que albergan en sus vitrinas. Pero, eso será el próximo domingo. Hasta entonces, el trabajo es de médicos y recuperadores, ya que las secuelas del choque de hoy no serán pocas. Qué bello es el rugby, amigos y amigas, seguidores todos de este blog sufí. Y cuánta verdad transmite, hoy que todo es tan poco verdadero.
Clikando aquí hallaréis más información sobre el test-match:
http://www.youtube.com/watch?v=3C9tQq-tlGs

Titus Burckhardt (Florencia 1908-Lausana 1984), gran conocedor del arte y la civilización islámicos, nos invita, en el libro que ahora reseñamos, a adentrarnos en el fascinante mundo de la civilización hispano-árabe que floreció en la Península Ibérica durante más de ocho siglos. En la línea de la philosophia perennis, de la cual Burckhardt es uno de sus máximos exponentes, el autor pone de relieve los valores de contenido universal de la cultura de Al-Ándalus, y, al mismo tiempo, nos traslada su sabor específico e inconfundible.
Para ello, en lugar de ofrecer una exposición histórica lineal, Burckhardt opta por tratar, en cada uno de los distintos capítulos, un tema significativo de la civilización hispano-árabe. Se suceden así apartados dedicados a sus ciudades más emblemáticas (Córdoba, Toledo y Granada), o a cuestiones diversas como, por ejemplo, 'Lengua y creación literaria', 'Juego de ajedrez por España', 'Cielo y tierra', 'la Ciudad', etc. De este modo pasamos de transitar por las bellísimas estancias de los palacios nazaríes de Al-Hamrâ (La Roja), la extraordinaria Alhambra granadina, a tener noticia de la teoría del multifacético pensador Ibn Jaldún (m. 1406), según la cual la causa de la decadencia política que experimentó la España (llamémosla así) musulmana a partir del siglo XI, se debió al desequilibrio que se produjo entre la población nómada y la sedentaria, o a tener conocimiento de la impronta que dejó la lengua árabe en la literatura andalusí, especialmente en la poesía. Apasionante es también, en el capítulo dedicado a 'Lengua y creación literaria', la descripción que nuestro autor hace de los mecanismos de funcionamiento interno de la lengua árabe.
Titus Burckhardt, que en su día se convirtió al islam, escribió que para comprender una civilización hay que amarla; pues bien, amor por la civilización islámica es lo que desprende este libro en todas sus facetas, tanto en su contenido como en su estructura, la cual, bajo su aparente dispersión, no hace sino manifestar la idea nuclear del islam: la de una única realidad divina expresándose en todas y cada una de las múltiples facetas de la existencia: el arte, la política, la arquitectura, etc. Leili Castella


"A nosotros que, sin copa ni vino,