Aviso para navegantes

Amigas y amigos:

Bienvenidos al blog del "Instituto de Estudios Sufíes" de Barcelona (Catalunya - España), un centro independiente, dedicado al estudio de la obra del místico persa Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y al cultivo del sufismo mevleví en las condiciones culturales de nuestras sociedades laicas y de conocimiento.

Aquí hallaréis información puntual acerca de las actividades que periódicamente realiza nuestro Instituto, así como diferentes textos relacionados con el sufismo y el camino interior más allá de las formas religiosas. También encontraréis propuestas tanto bibliográficas como musicales y otras.

No se habla aquí, por consiguiente, de creencias religiosas (porque no somos ni creyentes ni religiosos), ni de auto-ayuda, ni de crecimiento personal, ni de terapias. Nuestra propuesta sufí está libre de sumisiones religiosas, no es de orden terapéutico, ni pertenece a la categoría de ocio inteligente.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y el camino sufí, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan semanalmente. Si os suscribís al blog podréis recibir información puntual sobre las novedades.

Os invito, en especial, a que consultéis las breves "perlas sufíes" comentadas, que pretenden servir de motivo diario de estudio y meditación. ¡En el sufismo es mucho lo que hay que rumi(ar)!

Para cualquier tipo de consulta o información, no dudéis en poneros en contacto con nosotros,
a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es


Recibid un cordial saludo derviche, seáis quienes seáis y lo que seáis, estéis donde estéis, y muchas gracias por vuestra visita.

¡Huuuuuuu ... !


Halil Bárcena

Próximas actividades

* NOVIEMBRE


Seminario:


"Ney y shakuhachi, un diálogo sonoro"


a cargo de Horacio Curti, musicólogo y maestro de shakuhachi, y Halil Bárcena, director del Instituto de Estudios Sufíes e intérprete de ney.


Ney y shakuhachi son dos flautas íntimamente ligadas a las tradiciones sufí persa y zen japonesa, respectivamente. Su simbolismo y el universo sonoro que ambas plasman remite a una profunda espiritualidad que toma como eje central la música y la dimensión sonora del silencio.


4 miércoles, del 4 al 25 de novembre, de 19'30 a las 21'00 h.


Lugar: CETR, Rocafort 234 bajos (Jardines Montserrat)


Información e inscripciones: Telf. 93 410 77 07


* DICIEMBRE


Retiro sufí: "Sufismo, una vía de conocimiento"


El sufismo es un saber, un conocimiento, y un sabor, un arte de la realización interior, que toma la poesía, la música y la danza, como medios principales para el cultivo de la calidad humana profunda.


Dirección: Halil Bárcena


12 y 13 de diciembre


Lugar: Sant Martí de Sesgaioles (Lleida)


Información e inscripciones:

CETR, T. 93 410 77 07


... Y DURANTE TODO EL CURSO 2009-2010:


* Seminario:


"Las enseñanzas zen de Bodhidharma"


a cargo de Marià Corbí, director del CETR, y Halil Bárcena, director del IES


En el siglo VI, el monje Bodhidharma viaja a China procedente de India. Estamos ante uno de los más grandes maestros del espíritu de la historia de la humanidad. Se le considera el gran patriarca de la versión china del budismo chan que después pasará a Japón cristalizando en el zen. El budismo que Bodhidharma ofrece es de una gran simplicidad y radicalidad, lejos de toda creencia y de las especulaciones y leyendas indias.


Del 6 de octubre al 18 de mayo


Primero y tercer martes de cada mes, de 19'30 a 21'00 h.


Lugar: CETR


Información e inscripciones: Tel. 93 410 77 07


* Espacio Sufí de Silencio
Dirección: Halil Bárcena


Un encuentro semanal para descubrir y profundizar en la vía sufí de silencio interior, según la metodología de la escuela sufí mevleví inspirada por el místico persa Mawlânâ Rûmî (1207-1273)

Todos los lunes del año, de las 18'45 a las 19'45 h.
Primera sesión: 5 de octubre de 2009

Lugar: CETR
Rocafort 234 bajos (Jardines Montserrat)
08029 - Barcelona
Inscripciones: T. 93 410 77 07

(La incorporación se mantiene abierta durante todo el curso)


¡... Eyvallah ...!

lunes 23 de noviembre de 2009

No ser más que Él


"Si Tu eres océano, yo soy pez;
si Tu eres desierto, yo soy gacela.
Lléname de tu aliento,
que mi vida depende de él.
Yo soy tu ney, tu ney, tu ney*...!"

[* flauta derviche de caña]


Mawlânâ Rûmî (m. 1207)







Comentario:
El ney, la emblemática flauta de caña cantada por Mawlânâ Rûmî en tantos de sus versos, especialmente en el pórtico de su Masnaví, es el instrumento musical sufí por antonomasia; el preferido por los derviches. Y lo es no sólo por su tímbrica lastimera que canta el desarraigo humano y las ansias de unión. Porque el ney es más que un simple instrumento musical. El ney es el símbolo del propio derviche, ese ser espontáneo y descomplicado, transparente y vaciado de sí mismo, a través del cual transita el aliento de la vida, transformándose en melodía en él. Y es esa melodía la que otorga veracidad (y también autoridad) a cuanto dice. Poseer veracidad (autoridad también, insisto) es aquí haber realizado, esto es, encarnado, lo que está mostrando, hasta el punto de, aun siendo el mismo, no ser ya él mismo, sino Él, un instrumento del absoluto. Nadie que no sea hombre de cualidad humana profunda puede aportar cualidad a nadie. Nadie que no se haya conmovido interiormente puede conmover a nadie. Lo que a las gentes les conmueve del derviche no es tanto lo que dice, sino cómo dice lo que dice -¡esa es su veracidad y su autoridad!-, a diferencia de quienes no han hecho de la enseñanza sufí carne de su carne, cuyo decir es un mero parloteo sin atisbo de vida, imitación muerta, caricatura grotesca. Halil Bárcena

lunes 16 de noviembre de 2009

En el círculo de los derviches



“Siéntate en este círculo.
Cierra los ojos, para ver con el otro ojo.
Abre las manos, si quieres que te abracen”

Mawlânâ Rûmî (m. 1273)



Comentario:

Sentarse en el círculo de los derviches es disponerse a compartir la vía sufí del amor que es conocimiento y del conocimiento que es amor. En la senda interior se camina solo, pues nadie puede dar ni siquiera un paso por nadie, pero en compañía. Los derviches permanecen solos, pero juntos; juntos, pero solos. Lo que los derviches comparten, fundamentalmente, es el silencio. El silencio en solitario es plata; el silencio colectivo, oro. Silenciar la mente quiere decir permanecer en el centro, residir en el eje, sin elegir, habiéndose liberado, pues, de la atracción de lo que me agrada y de la repulsión de cuanto me repele. Sentarse entre los derviches y cerrar los ojos quiere decir también, entre otras cosas, no perseguir ni querer atrapar nada. De otro modo tu silencio será esforzado, no de paz. Has de saber que cerramos los ojos físicos para que sea el ojo del corazón el que perciba la realidad real, a fin de conocer la profunda significación de las cosas, pero eso, insisto, ni se busca ni se persigue. Sin embargo, no acaban ahí las cosas. Sentarse en el círculo de los derviches significa también darse al otro, para poder acogerlo; pero si no abres las manos, jamás nadie te abrazará y permanecerás, aislado y avinagrado, como el vino echado a perder. A los otros no puedes tratarlos a puñetazos. El derviche tiene las manos abiertas y limpias, porque tiene el corazón abierto y limpio. Quien vive apretado en un puño, no ha conocido el amor, que es, básicamente, salir de uno mismo, de su propia egocentración y pútrido aislamiento. El círculo de los derviches es una escuela de conocimiento y, por consiguiente, una escuela de amor. Se viene a cerrar los ojos y abrir la comprensión, y a abrir las manos y ensanchar el corazón. Halil Bárcena

lunes 9 de noviembre de 2009

El ojo de los buscadores


"No mires al bello Amado con tus ojos.
Contempla al que buscas
con el ojo de los buscadores"

Mawlânâ Rûmî (m. 1273)







Comentario:
Mientras busques desde tu ego, hallarás lo que éste desee hallar, y no otra cosa. Mientras veas desde tus ojos, verás lo que éstos deseen ver, y nada más. A no ser que mires con el ojo del corazón, eso que los derviches denominan ayn al-qalb, el ojo de los buscadores sinceros, no verás más que lo que, en el fondo, deseas ver, esto es, lo mismo de siempre, lo que te satisface y conforta, lo que te empuja a creer que estás cumpliendo algo importante. El primer requisito de la senda sufí es modificar el punto de vista con el que miras. Desde ti, nada es posible; fuera de ti, todo. De ahí que no puedas imponerle nada al camino. No pretendas, pues, diseñarte un camino a tu medida. La senda sufí no es un antojo. Nadie se acerca a una janaqa, a una taberna derviche, "para ver si es esto lo que estoy buscando", como a menudo se suele oír. En el sufismo no hallarás nada que hayas conocido antes, ya que, forzosamente, habrás de transitar por rutas jamás transitadas. Y si modificar la mirada es el primer requisito, la humildad es el segundo. Y es que, ciertamente, se precisa una gran humildad para tan grande ambición. Halil Bárcena

lunes 2 de noviembre de 2009

De la locura


"Puesto que la inteligencia es la que excita
en ti el orgullo y la vanidad. ¡Vuélvete loco,
a fin de que tu corazón permanezca cuerdo!"


Mawlânâ Rûmî (m. 1273)




Comentario:

El cambio, todo cambio, siempre viene de fuera y atañe, por lo general, a cosas exteriores. Pero, no es de cambiar de lo que los derviches nos hablan. Hay quien cambia, pero no se transforma lo más mínimo. Así pues, cambia todo cuanto desees, pero sabiendo que eso, por sí solo, en modo alguno te transformará. El cambio es siempre aparente; la tranformación, radical, porque tiene que ver, justamente, con la raíz de las cosas. La tarea sufí o es transformadora, esto es, de raíz, o no es nada. Quien permanece aferrado a los cambios exteriores suele ser, no falla, un vanidoso. Su único afán es mostrarse ante los demás como alguien que está cumpliendo con algo importante. Sus cambios, sin embargo, se mueven en el ámbito del ego pensante, henchido de inteligencia, pero a penas rozan ni su corazón ni sus entrañas. Son, por consiguiente, cambios previsibles, que muy pronto se vuelven rancios, cuando, en realidad, todo en la vía interior es novedad imprevisible. Hollar la senda sufí, seguir el ejemplo de los derviches, comporta optar por la vía de la locura. Porque hay que estar loco de remate para preferir la tranformación radical, que implica siempre inseguridad, al cambio, que se mueve en el ámbito de lo conocido. Y la transformación siempre viene de la mano de la comprensión de la propia naturaleza, de lo que uno es realmente, y no de lo que cree ser. Lo decía 'Alî, paladín de los derviches: "Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Señor". O lo que es lo mismo, quien descubre su naturaleza real, lo descubre todo. Pero, para ello es preciso vender la propia inteligencia y comprar admiración. Esa es la vía sufí, a eso invitan los derviches. No he visto jamás un derviche que no estuviese loco de atar. Pero, amigos, ¡cuánta cordura hay en la locura de un derviche! Halil Bárcena

lunes 26 de octubre de 2009

De la destrucción y la construcción


"¿Cómo se curará y cómo sanarás tú,
si no abres la úlcera purulenta con un bisturí?"


Mawlânâ Rûmî (m. 1273)






Comentario:

Antes de recoger los frutos hay que arar la tierra, que significa voltearla, a fin de que se airee. Y cuando encargamos un traje al sastre, éste corta y trocea el tejido antes de confeccionar la prenda. Mawlâna Rûmî afirma que, siempre, antes de la construcción hay destrucción. Nadie se cura cubriendo las heridas o disimulándolas. Tampoco las heridas del corazón se sanan así. Y esa es la única y auténtica transformación espiritual, que abras en canal todo tu ser, como el labriego que abre la tierra. El resto es entretenimiento, autoengaño y falacia. Hay quien se convierte a alguna creencia religiosa o quien adopta una ideología; hay quien sigue a un maestro espiritual, incluso; los hay que modifican algunos hábitos cotidianos, como la dieta, por ejemplo, o su forma de vestir. ¡Y hay también quien hace todo esto y todo a la vez! Por lo general, suelen ser cambios muy drásticos, pero sólo en lo tocante a la apariencia. Bajo la piel todo permanece frío e inerme. Y esto se prolonga durante los años, sin que nada substancial se transforme en el interior de las personas. Están en el lugar de siempre, igual (o peor) que siempre. Ni los celos, ni la envidia, ni el orgullo, ni el egoísmo, ni la falta de espontaneidad, ni el gesto torvo y la palabra avinagrada, ni el afán desmesurado de protagonismo, síntomas todos ellos de la peor de todas las enfermedades: ¡la ignorancia!; nada, absolutamente nada, se ha visto transformado con el tiempo. Sólo quien toma en sus manos el bisturí del amor y la inteligenica, el del silenciamiento interior y el desapego, y penetra en los tejidos dañados por el ego, puede afirmar que de verdad está haciendo algo. Eso sí, lo que se afirme, que sea siempre con humildad, como quien no ha hecho nada, como quien no quiere la cosa. Halil Bárcena

lunes 19 de octubre de 2009

De la admiración y la intuición



"Vende tu mente y compra admiración;

la mente es mera opinión,
la admiración es intuición"


Mawlânâ Rûmî (m. 1273)







Comentario:
Todo cuanto ante ti se despliega, desde el guijarro más humilde hasta la última galaxia, es un signo de Él, Hû, según gustan proclamar los derviches mevlevíes, seguidores de Rûmî. Todo, absolutamente todo, es un signo que remite a algo más que lo meramente observable a simple vista. Incluso los barcos que surcan los mares o el automóvil que atraviesa veloz la carretera, lo son. Tú mismo eres un signo de Él. En el mundo, pues, nada es, todo significa. Sin embargo, no comprenderás lo que aquí te traigo desde tu mente común. La mente humana, cercenadora de la realidad por naturaleza, piensa siempre en términos duales, como, por ejemplo, sujeto/obejeto, buscador/lo buscado, amante/amado. Has de vender esa mente, esto es, habrás de silenciar el parloteo interior y las impresiones sensoriales de la vida subjetiva, a fin de comprender. La mente puede argüir y enzarzarse en discusiones, puede aprender y enseñar acerca de casi todo; pero no puede ni conocer ni tampoco comprender. Hablo de silenciar la mente, pero no de ponerse una venda en los ojos de la inteligencia. Y es que el sufismo apela, fundamentalmente, a la razón. La mirada admirada del derviche es penetrante, pero, sobre todo, inmediata y repentina, como un relámpago. Cuando mires, mira, pero hazlo enseguida, antes de que tu mente dualista interprete lo que ve, porque cuando miras y piensas, dejas de comprender. Y aquí lo que cuenta es, por supuesto, comprender. Sólo quien es capaz de mirar así, admirándose, despierta a otro tipo de conocimiento, mucho más intuitivo y directo, que posibilta ver en todo lo que hay signos prodigiosos que hablan de una dimensión de la realidad absoluta, es decir, suelta, que está ahí, desplegada ante mí, pero independientemente de mí, desde hace qué sé yo cuándo. Y, lo que es más importante todavía, que tú eres eso. Halil Bárcena

lunes 12 de octubre de 2009

La mística en TV3



La mística y la televisión:

¿De qué hablamos

cuando hablamos de mística?





Dicen algunos que la mística está de moda. Lo cierto es que cada vez más las distintas místicas, también el sufismo, por supuesto, atraen la atención de un público culto cada vez más numeroso, como prueba el notable incremento de publicaciones sobre el tema. Pero, ¿quién y qué es un místico?, ¿sabemos de qué hablamos cuando hablamos de mística? Uno tiene la impresión que no mucho. Por lo que respecta al sufismo, ¿es la dimensión mística del islam?, ¿es todo el sufismo igual?, ¿es preciso ser creyente, religioso o musulmán para hollar la senda sufí?, ¿por qué los creyentes religiosos de rostro torvo y enfermizo son tan impermeables al amor y la vida que destilan los mejores sufíes? Son preguntas, todas ellas, de no fácil respuesta, que en este blog tratamos de elucidar.


Pero, volviendo al creciente interés por el fenómeno de la mística, que atrae incluso a los medios de comunicación de masas, recientemente, el domingo 11 de octubre, el programa Signes del temps, que emite cada semana TV3, la televisión nacional de Catalunya, estuvo dedicado, precisamente, a la mística. Participaron en el mismo Jorge Burdman, portavoz de la Comunidad Israelita de Barcelona; Agustí Borrell, carmelita; y Halil Bárcena, director del Institut d'Estudis Sufís de Barcelona. Si no pudiste verlo en su momento, aquí tienes el link que te permitirá visionarlo ahora. Sólo tienes que copiarlo y clikar:

http://www.tv3.cat/videos/1537999/Signes-dels-temps---11102009

Lecturas recomendadas

  • Fernando González Viñas, José Tomás: de lo espiritual en el arte (Berenice, 2008)
  • José María Vigil, Teología del Pluralismo Religioso (El Almendro, 2005) (http://latinoamericana.org/tiempoaxial/index.html#5)
  • Marià Corbí, Hacia una espiritualidad laica. Sin creencias, sin religiones, sin dioses (Herder, 2008)
  • Nader Ardalan-Laleh Bakhtiar, El sentido de la Unidad. La tradición sufí en la arquitectura persa (Siruela, 2007)
  • Omar Khayyâm, Rubaiyât (J. J. de Olañeta, 2008)
  • Reynold A. Nicholson, Los místicos del Islam (J. J. de Olañeta, 2008)
  • William C. Chittick, La doctrina sufí de Rumí (J. J. de Olañeta, 2008)

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan:
“¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,

estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī