Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en ponerse en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es

También nos pueden encontrar aquí:

www.facebook.com/Institut.d.Estudis.Sufis

www.facebook.com/halil.barcena

Reciban un cordial saludo, sean quienes sean y lo que sean, estén donde estén, y muchas gracias por su visita. Huuu...!

Halil Bárcena

Director de l'IES

Yâ man Hû...!

Yâ man Hû...!

CONTACTO

Si está interesado en los contenidos del presente 'blog',
póngase en contacto con el 'Institut d'Estudis Sufís' aquí:

Entrada destacada

IES / Seminario sufí de verano: "MAWLĀNĀ RŪMĪ Y LA CIENCIA DE LAS LETRAS"

Institut d’Estudis Sufís (Barcelona) / Actividades Seminario sufí de verano: "MAWLĀNĀ RŪMĪ Y LA CIENCIA DE LAS LETRAS" Dirección: ...


miércoles, 20 de febrero de 2013

La mística de la escucha de Rûmî




Rūmī 
y la mística de la escucha

Halil Bárcena



Uno de los aspectos sin duda alguna más fascinantes del místico sufí Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī (m. 1273), aunque también, según mi opinión, de los peor comprendidos, es lo que he dado en llamar su particular ‘mística de la escucha’, la cual deriva de la singular relación que el maestro persa de Konya mantuvo con la música y la danza.

En efecto, el vínculo existente entre Mawlānā Rūmī y la música y la danza resulta muy evidente. De hecho, hablar del maestro persa de Konya es pensar en música y danza. Samā‛, “audición espiritual”, “escucha atenta” en árabe, constituye el concepto axial alrededor del cual se articula todo el universo semiótico de su poesía y de su experiencia mística. Referirse a Rūmī, como puede constatar cualquier lector mínimamente atento que se asome al Manawī o al Dīwān-e Šams-e Tabrīzī, es hablar de símbolos sonoros e imágenes musicales, lo que otorga a su obra un sesgo harto singular. Su nombre evoca de inmediato la danza circular de los derviches giróvagos y su infatigable girar sobre sí mismos.

La relación entre la experiencia mística y la música y la danza en el sufismo de Rūmī se presenta bajo dos aspectos fundamentales: uno analógico/descriptivo; metodológico el otro. Rūmī emplea la música como sistema de referencia y discurso analógico para describir, primeramente, su particular cosmovisión y, en segundo lugar, la naturaleza de la propia experiencia mística. De otra parte, la música y la danza constituyen el elemento central de la metodología espiritual empleada en el sufismo mawlawī, caracterizado, justamente, por su samā‛ u oficio litúrgico, que incluye la célebre danza circular o muqābala de los derviches giróvagos.

En Mawlānā Rūmī, música y danza son en sí mismas el camino espiritual, de ahí que ambas hayan formado parte integrante, durante siglos, de la educación espiritual de los derviches mawlawīes, verdaderos herederos del legado espiritual del maestro persa de Konya. Música y danza devienen en él una suerte de propedéutica que afina las actitudes tanto psicológicas como espirituales del derviche, permite comprender mejor los principios más sutiles del saber místico y anticipa el carácter unitivo de la experiencia mística. 

martes, 19 de febrero de 2013

Cuentos de Sa'adî

Cuentos de 
Sa'adî Shîrâzî (m. 1292)




"Preguntaron a Luqmân de quién había aprendido buenos modales, y contestó: "De aquellos que no tienen modales, porque lo que veía en ellos que me parecía impropio me abstenía de hacerlo".

No hay una sola palabra, ni siquiera dicha en broma,
que aquel que es inteligente no utilice de consejo.
Por más que a un necio recites libros de sabiduría
a ese le parecerá que es todo una simple broma.

(Sa'adî, El Jardín de Rosas (Gulistán), Edición de Richard F. Burton, traducción al español de Jerónimo Sahagún, Palma de Mallorca, J. J. de Olañeta, 2004, p. 141).

lunes, 18 de febrero de 2013

Entrevistas: José Bellver

Islam, 
profundidad y belleza.

Entrevista a José Bellver, investigador del Departamento de Historia de la Filosofía de la Universidad de Barcelona y director del curso on-line ‘Islam: profundidad y belleza’, del Centro de Formación Educaislam, impartido por los profesores Marc Oliveras, Halil Bárcena, director del Institut d'Estudis Sufís de Barcelona, y el propio Bellver.


Muchas gracias por atender nuestra petición. La primera pregunta es quizás obvia: ¿Por qué ‘Islam: Profundidad y Belleza’?
En primer lugar, quiero daros las gracias por vuestro interés. Bueno, lo que buscamos con un curso con este título es enfatizar el aspecto espiritual del Islam. Creo que, a menudo, olvidamos que el Islam es, ante todo, una espiritualidad y que es esta espiritualidad la que da sentido a todo lo demás. A través de los medios de comunicación, los libros de texto, etc., nos acercamos al Islam por epifenómenos – por ejemplo el debate en torno al velo, o aspectos sociales, políticos y geoestratégicos – y, en cambio, olvidamos lo fundamental, que es su espiritualidad.

Me gusta pensar en el proceso de conocimiento como un co-nacimiento y la imagen que me sugiere es la del crecimiento de un árbol. Si plantamos una hoja, un epifenómeno, no crecerá en nosotros la comprensión de esa realidad, no obtendremos conocimiento; quizá sí información, pero no conocimiento. En cambio, si comprendemos lo fundamental, esta semilla puede alumbrar un árbol en el que las hojas, los epifenómenos, cobran sentido.

Me siento cómodo comprendiendo el conocimiento como algo orgánico, cuasi vivo. Quizá, ‘profundidad y belleza’ sugiera la polaridad entre plantar una semilla y la eclosión de un árbol como metáfora del conocimiento. Las imágenes, los símbolos, se abren y proporcionan significados nuevos. La polaridad interior-exterior, esencia-manifestación, es clásica en el pensamiento y la espiritualidad islámicos.

En ese sentido, la inclusión del aspecto de belleza en un curso como éste no es habitual.
Es una indicación más de que olvidamos lo fundamental. Hay un famoso dicho del Profeta que dice: “Dios es bello y ama la belleza”. La belleza es la transparencia de la unidad en las formas. Si la unidad es la idea fundamental que vehicula el Islam, la belleza es el corolario. Y no sólo belleza estética, sino belleza en cualquier dimensión de la realidad, y en primer lugar, claro, la belleza ética. La belleza, creo, es el criterio más sutil, más fino, más difícil de cumplir, para deslindar lo que es y lo que no es islámico. Hay un vínculo fuerte entre belleza y espiritualidad en la dimensión interior del Islam, el iḥsān.

Además, el arte islámico en su carácter cristalino, en su floración caligráfica, en su carácter armónico y rítmico, nos permite percibir de manera inmediata la personalidad propia de la espiritualidad islámica y es este carácter inmediato el que permite evitar nuestras preconcepciones de lo que es o debe ser el Islam. La belleza se impone por sí misma de manera inmediata. Siguiendo con la metáfora del árbol, es en la dimensión más exterior simbolizada por la copa del árbol donde florecen los frutos que contienen las semillas de la comprensión. La belleza, el arte, es uno de estos frutos que contiene en sí la semilla que permite la comprensión del carácter propio de la espiritualidad islámica.


¿Qué contenidos se verán en el curso? ¿Es un curso de sufismo?
No es un curso de sufismo, aunque el sufismo es un elemento importante en el curso. Es un curso sobre espiritualidad en el Islam y, si bien el sufismo es una de las formas de espiritualidad en el Islam, no es la única. Eso sí, es una de las formas mejor conocidas en Occidente y de la que contamos con más bibliografía. Como no podemos hacer un curso sobre el conjunto de la espiritualidad en el Islam, tanto desde el punto de vista histórico y antropológico, como desde la fenomenología y la historia de las ideas, dado que el formato del curso es reducido, hay que tomar decisiones, aceptar compromisos y limitar los contenidos. En este sentido, creo que por interés en Occidente, así como por intereses y formación de los profesores que impartimos el curso, el sufismo tiene un lugar importante, pero surgirán ejemplos del ʿirfān, filosofía, chiismos, etc., a lo largo del curso.

El curso está dividido en tres módulos. El primero se centra en el sufismo propiamente dicho y describe el aspecto más práctico del sufismo. Por ejemplo, qué es el ḏikr o recuerdo de Dios, cómo se articula la relación entre maestro y discípulo, qué es una ṭarīqa, etc. Pretende estudiar el sufismo desde la perspectiva de la fenomenología de la religión y desde la perspectiva histórica.

El segundo módulo se centra en la historia de las ideas. ¿Cuál es la cosmovisión común a los espirituales en el Islam? Palabras como hermenéutica, simbolismo, corazón, nombres de Dios, existencia, etc., serán habituales a lo largo del curso. Es el módulo que debo impartir yo. Así que por interés personal, estará muy centrado en el pensamiento de Ibn ʿArabī, que ha ejercido una influencia enorme en la historia del pensamiento en el Mundo islámico. Sin duda, no es tampoco justo identificar espiritualidad islámica con una figura en particular. Pero, de nuevo, el tiempo es limitado. De todas formas, creo que el conocimiento en profundidad de un autor, facilitará el acceso al resto de autores.

Del tercer módulo, ya hemos hablado un poco. Se centra en la expresión artística en el Islam pre-moderno y cómo ésta continúa cultivándose hoy en día. Este módulo es en cierta forma la síntesis de los anteriores pues el arte es la plasmación de una intuición espiritual y es a la vez una praxis espiritual. El arte islámico pre-moderno entraña una disciplina contemplativa y participa en una cosmovisión común a la de la alquimia espiritual, según la cual el artista se transmuta en la transmutación de su obra. Esto, sin duda, no es algo exclusivo del arte islámico, sino que es algo común a otras tradiciones espirituales.


¿Quiénes forman parte del equipo docente del curso?
El equipo docente está formado por tres personas: el Dr. Marc Oliveras, profesor de lengua y literatura árabe de la Universidad de Barcelona, Halil Bárcena, director del Institut d’Estudis Sufís de Barcelona, y yo mismo. Inicialmente estaba anunciada la participación de Amina González, que está llamada a ser una de las mayores especialistas españolas en el sufismo, pero dado que debe atender sus obligaciones académicas, al final le ha sido imposible participar. En su lugar, impartirá el primer módulo el Dr. Marc Oliveras, que fue de hecho la primera persona en quien pensamos para impartir el módulo, pero que inicialmente declinó participar por falta de tiempo. Ahora tenemos la suerte de poder contar con él, pues es una persona de un vastísimo conocimiento.

Es también una suerte contar con Halil Bárcena. Halil Bárcena es uno de los mayores conocedores en lengua española del sufismo; es máster en humanidades por la Universitat Pompeu Fabra y traductor del árabe y persa. Autor de una introducción al sufismo, ha traducido el diwān de Ḥallāŷ. Es, asimismo, uno de los mayores conocedores en España de Mawlanā Rūmī. Es además calígrafo y músico tradicional, por lo que su perfil docente es ideal para este curso.

Y, por último, yo mismo. Soy investigador Ramón y Cajal en la Universidad de Barcelona, donde investigo la historia intelectual del Mundo islámico medieval, desde la historia de la ciencia hasta el pensamiento y mística islámicos.

En general, hemos buscado un equipo docente que conjugue el rigor académico y la comprensión interior del fenómeno que estudiamos. Este equilibrio quizá sea el más difícil de encontrar.
Además del equipo docente, la experiencia en estos cursos indica que el bagaje del alumnado suele ser muy rico y, por lo tanto, enriquecedor. Ello potencia enormemente la experiencia de aprendizaje tanto del alumnado como del equipo docente.

¿A quién se dirige el curso? ¿Es necesario tener conocimientos previos para hacerlo?
El curso está dirigido a toda persona interesada en la espiritualidad islámica en general. Si bien el curso es introductorio, se da por hecho un cierto conocimiento muy básico del Islam que cualquier lector de webislam ya tiene y que, en cualquier caso, es fácil de obtener. Por ejemplo, se asume que un participante en el curso sabe qué son los pilares del Islam, qué es un dicho del Profeta (ḥadīṯ), etc.

Fuente: www.webislam.com

Para más información:

sábado, 16 de febrero de 2013

'Adab', educación sufí


Todo es adab

Halil Bárcena


Kul·lu-t-tasawwuf adab, todo el sufismo es adab, reza en árabe un viejo adagio sufíTodo el sufismo es cortesía, delicadeza, educación. Hay un adab para cada cosa y cada momento; un adab para cada acción. Para el sufí, un acto sin adab es en balde. Hay un adab para el ney, la flauta derviche de caña; un adab para el saludo, un adab del silencio, un adab del vestir, un adab para entrar y sentarse en el círculo derviche (halqa); hay un adab, en definitiva, para todo el ser, estar y hacer del ser humano. Todo el sufismo es adab, pero es, justamente, el adab lo único que, como la humildad, no se puede enseñar (ni aprender), pues el adab, como la humildad (o la generosidad), es maestro de sí mismo: se aprende practicándolo. He ahí la dificultad del sufismo, más aún para nuestros contemporáneos occidentales, anémicos por lo que hace a la educación y las buenas maneras. He ahí la dificultad del sufismo, para un mundo moderno tan poco caballeresco y caballeroso, pues eso es también el adab, caballerosidad o nobleza del alma, característica de la futuwwa, la caballería espiritual sufíTodo el sufismo es adab; el resto son cuentos, formas cultas, espirituales, alternativas, guays (como dicen algunos, para quienes lo espiritual es un continente perdido) de perder el tiempo. Adab, yâ Hû (Edep, yâ Hû en turco), exclaman los derviches mevlevíes. Y es que nadie mejor que los discípulos y amantes de la senda trazada por Mawlânâ Rûmî (m. 1273) han cultivado la educación espiritual, la sensibilidad, las buenas maneras, en una palabra, el adab. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

'Futuwwa', nobleza del alma


Futuwwa, 
nobleza del alma

Halil Bárcena


Pocas imágenes son tan evocadoras y llamativas como la del caballero espiritual, fatà, el siempre joven en el léxico sufí, sobre todo en un mundo tan poco caballeresco y caballeroso como el que nos ha tocado en suerte vivir, heredero de una modernidad que le dio la espalda a la tradición tiempo atrás y cuyas consecuencias trágicas venimos pagando en los últimos lustros. Nacida en el sí del sufismo, la futuwwa (yavânmard en persa), la llamada caballería espiritual sufí, otorgó forma y estructura a los gremios y hermandades de oficios, sobre todo en los ámbitos turco y persa. La futuwwa, como afirma el islamólogo Henry Corbin, “impregnó todas las actividades de la vida con un sentimiento de servicio caballeresco que implicaba comportamiento ritual, iniciación, grado, pacto de fraternidad, secreto, etc.”.

El ideal de vida caballeresco, con todo lo que encierra de virtudes varoniles y culto a la belleza, encarnada fundamentalmente en la mujer, halló en el seno del islam, según apunta Titus Burckhardt, un desarrollo mucho más importante que en ninguna otra tradición religiosa, en buena medida dada la relación histórica existente entre el carácter combativo y nada acomodaticio tan propio del islam y el oficio guerrero, valga la expresión, del caballero o fatà.

El sufismo interiorizó dicha figura del fatà tomándola como epítome de las cualidades tanto intrínsecas como extrínsecas del derviche, de tal modo que éste pasó a representar la figura por antonomasia del combate espiritual que se llevaba a cabo en el campo de batalla del propio sí mismo frente al acecho del dragón interior, figura simbólica que representaba ya en la antigua mitología persa a los impulsos egóticos y egoístas del ser humano, eso que los sufíes denominan nafs ammâra. Dos son los antecedentes preislámicos más antiguos del fatà sufí: por un lado, el caballero árabe del desierto y, por otro, el javânmard o caballero persa de las viejas epopeyas de los reyes mazdeos.




Todo ello fructificó en el adab o educación sufí, que es el sello inconfundible de la mística islámica, caracterizada ésta, primeramente, por la dignidad varonil del guerrero, pero también por un estilo de vida refinado (aunque sin lujos) y una especial sensibilidad tanto para los valores éticos como para la belleza, encarnada especialmente en la mujer, como ya hemos apuntado, lo cual desembocó en el amor caballeresco loado en la poesía sufí. De tal modo que ante el derviche, en tanto que fatà, no nos hallamos con la manida estampa del guerrero aguerrido caracterizada por una hombría ruda, sino ante un ser de luz, refinado en su fortaleza, que ha hecho de la nobleza del alma, verdadero lema de la futuwwa, su estilo de vida; nobleza del alma que abarca las tres virtudes caballerescas del sacrificio, la generosidad y la magnanimidad, y que todas ellas podrían resumirse en una sola palabra: amor. 

martes, 12 de febrero de 2013

'Sufismo' en youtube


'Sufismo' en youtube



El vídeo de la presentación del libro 'Sufismo' (Fragmenta Editorial), de Halil Bárcena, director del 'Institut d'Estudis Sufís' de Barcelona, celebrada en en Casa Asia, el pasado 6 de junio, con la presencia de Xavier Melloni, Manuel Forcano, Leili Castella, el editor Ignasi Moreta y el propio autor, supera ya las 700 visitas en youtube. Si no pudiste asistir a la presentación, que contó con la participación musical del grupo 'Ushâq, aquí tienes un resumen:

Dîwân de Hal·lâj (47)


Dîwân de Hal·lâj (m. 922)


1. ¡Oh bufada de l’oreig! Digues a la jove gasela
que beure no fa més que augmentar la meva set.

2. Tinc un amat l’amor del qual viu al cor del meu cor.
Un amat que camina damunt les meves galtes, si així ho vol.

3. El seu esperit és el meu esperit, i el meu esperit, el seu.
Si desitja jo desitjo, i si desitjo ell desitja.

(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

viernes, 8 de febrero de 2013

Zûrjané. Los atletas de Alí


Zûrjané. 
Los atletas de Alí

Halil Bárcena




Pocos intelectuales españoles como el escritor barcelonés Juan Goytisolo han sabido entender   de forma tan preclara la profundidad y belleza de la tradición islámica y sus distintas manifestaciones espirituales, artísticas y culturales. Su trabajo divulgativo a través del programa de televisión 'Alquibla', emitido a finales de los años 80 del siglo pasado por la cadena de televisión estatal fue, sin lugar a dudas, único en su género. Uno de aquellos capítulos, rodeado íntegramente en Irán, estuvo dedicado, precisamente, al 'zûrjané', el antiguo arte marcial persa impregnado de valores espirituales shiíes y ligado también al espíritu indómito del sufismo amoroso jorasaní, tan influido por la sensibilidad espiritual malâmâtí. 

En su infatigable labor de acercamiento a los valores artísticos generados en tierras del islam, el autor de las Crónicas sarracinas y Makbara, entre otras notables piezas literarias, dirigió, el año 1991, un extraordinario ciclo de música islámica, dentro del marco del Festival Grec de verano de la ciudad de Barcelona. En dicho ciclo, tuvo lugar, por primera vez en nuestro país, la presentación, los días 24 y 25 de julio, de un avezado grupo de pahlivânes iraníes dirigidos por el murshid Mohammad Faramarz Najafi de la ciudad de Teherán. Fueron, huelga decirlo, dos noches memorables, estimulantes, aguijoneadoras. Dicho grupo de pahlivânes aparece, justamente, en el capítulo del programa 'Alquibla', al que nos referíamos anteriormente, titulado 'Los atletas de 'Alí', en referencia al primo y yerno del profeta Muhammad, primer imâm shií y primer eslabón también de todas las cadenas iniciáticas sufíes o silsilas, a excepción de la tarîqa naqshabandiyya, de estricta y rigurosa observancia sunní. El guión de dicho programa televisivo apareció años después en el libro de Juan Goytisolo De La Ceca a La Meca (Alfaguara, 1997, pp. 49-62), siendo uno de los escasos textos en lengua española dedicado al arte del zûrjané.

A pesar de que la obra literaria de Juan Goytisolo esté teñida de una indudable querencia poética, jamás el escritor barcelonés ha cultivado la poesía como tal género literario, a excepción de nueve poemas nueve, que, a decir del propio escritor, le 'visitaron' de súbito y 'sin invitación previa'. Uno de dichos poemas que reproducimos a continuación, lleva por título, precisamente, Huecograbado del pahlivân, y está dedicado a la ruda pero al tiempo delicada estampa de dignidad viril que caracteriza a los atletas de 'Alí: 

"Al admirar tu cuerpo,
recio el calzón de los membrudos,
lamento mi extravío
en la ficción del tiempo.
Imposible acogerse
al pecho hircino
...
y al vigor de tus brazos.
El abismo de un siglo nos separa.
Mas tu borrosa estampa,
al hilo de los años,
impugna
lo efímero mezquino
y me concede,
don del espejismo,
tu plenitud recobrada"


Aquí puede verse 'Los atletas de 'Alí', capítulo de 'Alquibla' dedicado al zûrjané:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/alquibla/alquibla-atletas-ali/931765/

miércoles, 6 de febrero de 2013

Istilâhât (Léxico sufí): 'Maqâm'


'Maqâm', 
un lugar melodioso

Halil Bárcena





Maqâm (del verbo árabe qâma/yaqûmu) quiere decir, en primer término, 'lugar' y, más concretamente, 'lugar en el que se alza algo'. Todas las palabras árabes derivan de un verbo, cuya raíz gramatical siempre es trilítera. En la escatología islámica, qiyâma hace referencia al día último, en el que las almas se alzarán, haciendo referencia a la resurrección, algo que los místicos sufíes concibieron en sentido harto diferente a los teólogos. Y es que según ellos el ser humano perece y renace a cada instante, con cada respiración que realiza. De la misma raíz verbal, qiyâm es la primera de las posiciones del salât (namâz en persa) o plegaria canónica islámica, en la que los orantes permanecen de pie, en posición alzada, con las manos recogidas a la altura del vientre o bien del pecho, gesto que simboliza retorno y entrega confiada a la divinidad.

También hallamos dicha raíz gramatical en la expresión sirât al mustaqîm, 'la senda recta' (también podríamos decir que es la 'senda centrada'), que aparece ya en la Fâtiha ('la Apertura'), la primera azora del Corán y que es como se conoce a veces al propio islam, un sendero que conduce directamente a Al·lâh, sin rodeos ni extravíos. Por lo que respecta al léxico sufí, maqâm (pl. maqâmât) es un 'estadio' o 'etapa' de la senda interior, sabiendo que en dicha senda se suceden los estados (hâl, pl. ahawâl), de carácter pasajero, imprevisible y espontáneo, y los estadios, más duraderos, fruto tal vez del propio esfuerzo personal. Así, en un maqâm pueden darse diferentes ahawâl. En cierto modo, y usando una metáfora acuática, el maqâm sería un pozo (esfuerzo personal por buscar agua), mientras que el hâl sería una fuente (don gratuito). 

Y, por último, en el lenguaje musical islámico, maqâm es un modo musical. Téngase en cuenta que todas las músicas cultas del islam son modales, desde la persa a la árabe, pasando por la turca otomana. En resumen (y recogiendo todos los sentidos latentes en la raíz gramatical aquí analizada): maqâm es el ámbito, el lugar, el hábitat natural donde irrumpe la presencia de Él, al Amigo divino, según afirman los sufíes. No en vano, la tradición judía se refiere a lo divino con la palabra hebrea Maqôm, emparentada con el árabe. En ese sentido, conviene recordar que también recibe el nombre de maqâm el lugar donde se halla enterrado algún walî o amigo íntimo de Al·lâh, es decir, el santo. Y es que el santo, el santo sufí en este caso, es un poste indicador de la divinidad; todo lo que habita en el interior vaciado del walî (baqâ') no es otro que Al·lâh. En el maqâm en el que yace el walî, los dotados de oído interior (samâ') son capaces de percibir la música callada del sabio, cuyas melodías silentes hablan de la divinidad presente en todo, y que es, al mismo tiempo, inmanente y trascendente.   

Para saber más: 
Aquí tienen un par de ejemplos musicales: en maqâm 'rast' (en persa, 'recto', curiosamente), el primero, y en maqâm mahûr, el segundo, interpretados ambos por el neyzen turco Süleyman Yardim. Se da la coincidencia que es ésta, justamente, la música que en la actualidad suena de fondo en el maqâm de Mawlânâ Rûmî (m. 1273) en Konya, Turquía:
http://www.youtube.com/watch?v=_byh1XITILw
http://www.youtube.com/watch?v=16KMSN9c8wo


martes, 5 de febrero de 2013

Sufismo on-line

I Curso on-line:

"Islam, profundidad y belleza" 



La intención del presente curso, que se desarrollará entre el 18 de febrero y el 26 de mayo, es facilitar el conocimiento del islam en su dimensión espiritual. El profesorado del presente curso conjuga el conocimiento y el rigor académico con la comprensión de los fenómenos dentro de la lógica interna del edificio espiritual propio del islam. 

Módulo 1: Sufismo 
Profesora: Amina González

Módulo 2: Cosmovisión espiritual y hermenéutica
Profesor: José Bellver

Módulo 3: Estética, simbolismo y espiritualidad en el islam
Profesor: Halil Bárcena

Informacion completa:

Inscripciones:

jueves, 31 de enero de 2013

Mawlânâ y los garbanzos


Felices como garbanzos


Leili Castella




La Vida con mayúsculas nos confronta constantemente con quiénes somos realmente, más allá de lo que nos gustaría aparentar o ser. Hay tres circunstancias que nos desvelan, aún con mayor claridad si cabe, el grado real de nuestra calidad como seres humanos: la pobreza, la enfermedad y la muerte. A ellas se refiere un aforismo o hadîz qudsî atribuido al Profeta Muhámmad, especialmente contundente: “Dios, glorificado y ensalzado sea, ha dicho: “¡Hijo de Adán!, te He asestado tres golpes: la pobreza, la enfermedad y la muerte; pero a pesar de ellos te mantienes insensato”. Estas tres situaciones esenciales dan al ser humano la oportunidad de encararse a su precariedad e insignificancia, y rendirse a la Majestad de Al·lâh; y pueden ser también motivo de honda reflexión, pues nos revelan lo insondable de Al·lâh en su doble cualidad de transcendencia, al hacerse evidente que el poder real sobre nuestra vida y nuestra muerte no nos pertenece, y, a la vez, de inmanencia, al tener como escenario estas tres pruebas nuestro propio cuerpo, nuestro propio ser.

Hemos dicho que estos tres golpes son manifestación de Su Majestad (jalâl), pero, aunque a primera vista pueda parecer paradójico, lo son también de Su Bondad (jamâl). Dice otro hadîz del Profeta Muhámmad: “Cuando Dios ama a los hombres, los pone a prueba”; y aún otro que reza así: “No es creyente verdadero aquel que no considera la prueba como una gracia, y la facilidad como una desgracia”. Y es que el musulmán entiende que cada acontecimiento vital ha de ser vivido desde el ángulo de la progresión espiritual y ser por tanto considerado como una gracia de Él. La prueba, sea cual sea, es vivida entonces sin amargura; incluso, como nos muestran los awliyâ, hombres santos y verdaderos, con felicidad o contentamiento. No en vano dice el Corán en la azora 29.2: “¿Piensan los hombres que se les dejará decir: “¡Creemos”, sin ser probados?

El derviche, conocedor de todo ello, no sólo acepta los envites que le plantea la vida, sino que, con toda su conciencia, vive en permanente estado de prueba o de reto. Mawlânâ Rûmî pone en boca de un amante de Él: “Me arrepiento de haber intrigado para escapar y huir de lo que su cólera deseaba” (1). Y es que el derviche sabe que sólo en los límites, en los retos, se encuentra la fuerza que transmuta la oscuridad en luz: “¿Cuándo me he transformado en algo inferior al morir?....El Agua de la Vida está oculta en (la tierra de la oscuridad)” (2).


A propósito de esta actitud vital del derviche, Mawlânâ, en el tercer volumen de su Masnawî, cuenta, con una mezcla irresistible de ternura, humor y lucidez, una deliciosa historia acerca de unos garbanzos hirviendo dentro de una cazuela, saltando desesperadamente para intentar escapar del fuego. Como puede adivinarse, los garbanzos no son otros que cada uno de nosotros mismos, o, si se prefiere, en un plano aún más interior, nuestros mecanismos de impaciencia que hacen lo posible para huir de las cuitas de la aflicción. Ante su intento de escapar, el ama de casa que los cocinaba, agitando su espumadera, le dijo a uno de ellos: “hierve bien y no escapes de quien hace el fuego. No te hiervo porque te odie, sino para que adquieras sabor y te conviertas en nutriente mezclándote con el espíritu (vital): tu aflicción no es a causa del desprecio…debes buscar entregarte. Sigue cociendo en el sinsabor, oh garbanzo, para que no te queden ni la existencia ni el yo” (3). El garbanzo, al comprender el sentido de cuanto le ocurría, contestó: “Puesto que es así, señora, herviré con alegría: ¡ayúdame de verdad! En este hervor tú eres, por así decir, mi arquitecto: golpéame con la espumadera pues golpeas encantadoramente” (4). Con la figura de la cocinera, Mawlânâ pone de manifiesto la necesidad de un guía que nos conduzca por el intricado camino que ha de llevarnos al mundo del auténtico sabor. Pero no cualquiera que se ponga ante los fogones será apto  para “guisarnos”: sólo aquél que, habiendo estado crudo, ha sido cocinado a fuego lento hasta quemarse, podrá acompañar el camino de los demás. Por ello son cruciales las palabras del ama de casa cuando le dice al garbanzo: “Durante mucho tiempo bullí en el tiempo; durante otro largo período en la cazuela del cuerpo. Por razón de estos dos hervores me convertí en fuerza para los sentidos: me volví espíritu y después fui tu maestra” (5).

Si Mawlânâ pudo escribir con tal finura acerca de nuestros más íntimos resortes, fue seguramente porque los conoció de primera mano. Shams al-dîn Tabrîzî, fue para Mevlânâ la figura por excelencia del iniciador que sabe exactamente aquello que el alma de su discípulo necesita. Como explica Leili Anvar-Chenderoff, Shams, conocedor de la conmoción que causó en Mevlânâ, anduvo con él un trecho que tuvo su tiempo de espera, su tiempo de encuentro, y su tiempo de separación, a sabiendas de que esta última era una etapa esencial en su andadura hacia el Amor. Es por ello que Shams, aun conociendo la hondura del dolor que su ausencia provocaría en Mawlânâ, escribió estos hermosísimos y conmovedores versos:

"Aquél que no deseaba,
Que estaba lejos de mí,
No eras tú.
Era tu enemigo, y por ello te hice sufrir,
Porque no eras tú.
¡Cómo podría yo desear hacerte sufrir,
Cuando temería herirte con mis pestañas si besara tus pies!" (6)

Notas:
(1) a (5) Rûmî, Masnawî, volumen 3, versos 4159 y ss.
(6) Shams al-dîn Tabrîzî Mohammad,  Maqâlât, ed. ‘Alî Movahed, Khawârazmî, Teherán, 1369/1990. Maq. 99-100.

Leili Castella es licenciada en derecho y pianista. Rebâbista del grupo 'Ushâq, es coordinadora de las actividades del 'Institut d'Estudis Sufís' y directora de la escuela musical 'Baraka. Música con alma'.

Los almendros de Mahmud Darwix

Mahmud Darwix 
y la flor de los almendros

Halil Bárcena




En algún rincón privilegiado de Barcelona, comienzan ya a florecer los almendros. Es el caso del Parque de Cervantes, el particular 'Gulistán' [jardín de rosas] de la ciudad. Pronto, en unas semanas, las comarcas catalanas de la Terra Alta o el Priorat nos brindarán su particular floración anual. Pocas cosas, tal vez el sabor de las cerezas, son comparables a la flor de los almendros. Sobre los almendros y su flor, el poeta palestino Mahmud Darwix (1941-2008) -¡siempre son los poetas quienes saben decirlo todo mejor¡- escribía lo siguiente:   

"Para describir la flor del almendro, no hay
enciclopedia de botánica
que valga, ni diccionario alguno (...).


Si lograse el autor combinar unas sílabas 
que describiesen la flor del almendro,
se levantaría la niebla
de las colinas y un pueblo diría al unísono:
Yes está.
¡Ésta es la letra de nuestro 
himno nacional!". 

jueves, 24 de enero de 2013

Mawlîd - 1434/2013



Mawlîd an-Nabí
(24 de enero de 2013 - 12 de rabi'a al-awwal de 1434)


Aniversario del nacimiento
del profeta Muhammad



Na'at-i sharîf


(Himno dedicado al profeta Muhammad)
Letra: Mawlânâ Rûmî (1207-1273)
Música: Buhûrizade Mustafá Itri Efendi (1640-1711)
Maqâm: Rast
(Traducción del persa: Halil Bárcena)



"¡Oh, nuestro amado maestro, amigo de la Verdad!
¡Oh, estimado de Al·lâh, profeta sin igual del creador!
Tú eres el ser más puro que Al·lâh ha escogido entre sus criaturas.
¡Oh, nuestro amigo y sultán! Eres el amigo del Eterno,
el más perfecto y exaltado ser del universo.
Eres el elegido entre los profetas y la luz de nuestros ojos.
¡Oh, nuestro amado maestro, amigo de la Verdad!
¡Oh, nuestro amigo y sultán, mensajero de Al·lâh!
Tú sabes bien cuán débil e indefenso es el hombre.
Tú eres el guía de los que nada tienen y de los humildes de espíritu,
amigo de la Verdad, nuestro sultán.
Eres el ciprés del jardín de los profetas.
Eres la primavera del jardín del conocimiento.
Eres el jacinto y el rosal del jardín de la profecía.
Eres el ruiseñor del mundo superior.
Shams de Tabrîz ha echado al aire alabanzas a la gloria del Profeta.
Eres el más puro, el elegido, el sublime, el elevado.
¡Oh, tú, que sanas los corazones!
Amigo íntimo de Al·lâh.
Amigo, amigo.


miércoles, 23 de enero de 2013

Zanzíbar y sus puertas


Una llamada a la puerta

Leili Castella



Si algo llama la atención al visitante de Stone Town, capital de la isla de Ugunja, que, junto a la de Pemba y otras menores, forman el archipiélago de Zanzíbar, es la belleza de sus puertas de madera magníficamente labradas. Las puertas eran signo del estatus social de los habitantes de la casa, y era lo primero que se montaba al construirla. Los picos de cobre que hay en algunas de ellas son reminiscencias de las lanzas que colocaban los hindúes del Punjab y los persas como elemento defensivo contra los elefantes, para que cuando se lanzasen contra ellas para derribarlas, se pincharan y retrocedieran.

Las decoraciones de las puertas de Stone Town dan cuenta de las múltiples influencias culturales que ha recibido la isla de Ugunja a lo largo de su historia, y así se reconocen elementos ornamentales de origen indio, persa, árabe o egipcio. Las puertas suelen incluir bellos llamadores (hodi),  y en la madera pueden verse tallas con versículos del Corán, olas marinas, palmeras, lotos y peces, todo ello para dar protección, fertilidad y riqueza a su propietario.

Durante años se produjo un expolio de puertas compradas por extranjeros, hasta que el Gobierno prohibió su venta, de modo que en la actualidad sólo pueden comprarse puertas nuevas. Ello, por cierto, ha reactivdo la artesanía dirigida tanto a restaurar las antiguas, como a elaborar las nuevas.


Es bien sabida la carga simbólica que contiene la puerta, a la que no es ajena la tradición sufí. En El sentido de la Unidad. La tradición sufí en la arquitectura persa, Ardalan y Bakhtiar explican que: "tanto la puerta de una ciudad como el capítulo de un libro, conocidos ambos como bâb, son el fin o el comienzo de un viaje. Independientemente de su escala, este paso fluido, de significado simbólico, puede extenderse a una "boca" o a un paso de montaña, donde los bajorrelieves anuncian la entrada a un "lugar" distinto" (1).

Precisamente por su riqueza simbólica, la puerta y sus sonidos aparecen con frecuencia en la obra del poeta y místico persa Mevlânâ Rûmî (m. 1273). Abrimos hoy, con esta entrada, una pequeña serie de citas de Mevlânâ dedicadas a este bello símbolo. En la que les presentamos en esta ocasión, la puerta y su sonido nos ayuda a reflexionar sobre la capacidad del ser humano de discernir entre lo aparente y lo realmente Real. Dice el maestro sufí de Konya: "Puro es el Constructor que en el mundo invisible erige castillos de palabras y charla seductora. Has de saber que el habla es el sonido de la puerta del palacio del misterio: considera si es de apertura o de cierre. El sonido de la puerta es perceptible pero la propia puerta está más allá de la percepción: ves el sonido pero la puerta no la ves" (2).

Notas: 
(1) Nader Ardalan y Laleh Bakhtiar, El sentido de la Unidad. La tradición sufí en la arquitectura persa, Siruela, Madrid, 2007, p. 149.
(2) Rûmî, Masnawî VI, versos 3480 y ss.

Leili Castella es licenciada en derecho y pianista. Rebâbista del grupo 'Ushâq' es coordinadora del Institut d'Estudis Sufís y directora de la escuela musical 'Baraka. Música con alma'.


jueves, 17 de enero de 2013

Sufismo en la radio


Sufismo en las ondas


Aquí les ofrecemos la entrevista a Halil Bárcena, director del Institut d'Estudis Sufís y autor del libro Sufismo, editado por Fragmenta Editorial [http://www.fragmenta.cat/es/fragmentos/cataleg/fragmentos/111393], en el programa "La hora de Asia", con el periodista Eloy Ramos, en Radio Exterior de España. Con el título "Ebrios de amor", Bárcena nos habla del tasawwuf o sufismo, la mística islámica, rebosante de poesía, música y libertad:

miércoles, 16 de enero de 2013

Shams, los falsos maestros y otros


Shams-i Tabrîzî,

los falsos maestros y otros 


Halil Bárcena



Shams-i Tabrîzî, quien fue para Mawlânâ Rûmî (m. 1273) mucho más que un mero guía espiritual, dejó escrito lo siguiente en sus Maqâlât: “Ni siquiera fue ayer cuando abandonó el vientre de su madre y ya hoy enseña y proclama a los cuatro vientos: “Yo soy la verdad”. La mayoría de estos shayjs (o maestros) son bandidos de la religión de Muhammad. Bloquean los caminos de las gentes”. El volcánico derviche de Tabrîz apuntaba con estas duras palabras a los supuestos maestros espirituales, proclamados o autoproclamados, que, aun careciendo de la necesaria madurez en la senda sufí (es decir, ¡en la vida!), osaban orientar a otros. Así pues, la lacra del por así llamarlo intrusismo espiritual, que ya entonces denunciaba Shams, no es algo que tenga que ver exclusivamente con nuestro atribulado y confuso presente, en el que tuertos (eso sí, cuidadosamente enturbantados) conducen a ciegos. Sin embargo, como lo nuestro no es juzgar lo que otros hagan o dejen de hacer (¡y es que bastante tenemos con lo nuestro, que no es sino tratar de comprender y encarnar el legado muhammadí a través del ejemplo mevleví!), nada más tenemos que decir sobre algo tan delicado (y crucial) como es la transmisión espiritual. 

Sí quisiéramos, no obstante, aprovechar las palabras de Shams-i Tabrîzî para alertar a propósito de un fenómeno distinto al anterior, aunque no muy lejano de él, que tiene que ver con las personas que sin haber nacido en el seno del islam lo hemos abrazado con posterioridad. A nosotros nos corresponde llevar a cabo un concienzudo ejercicio de estudio y profundización de una tradición ajena en principio a nosotros. En ese sentido, sería una grave falta de honestidad (¡y no sólo de honestidad!) por nuestra parte, lanzarnos a la esfera pública, a través de asociaciones, ligas, plataformas, juntas, institutos, centros, tarîqas o lo que fuere, sin haber madurado lo suficiente en la tradición. Me pregunto si es honesto, además de creíble, que alguien con apenas un puñado de años en el islam, sin los estudios pertinentes (dejo de lado eso que algunos denominan la vivencia), que son los que otorgan valor y legitimidad a lo que se dice, hable en nombre de dicha tradición y encima que lo haga para emitir juicios dudosísimos acerca de temas tan delicados como, por ejemplo, la homosexualidad. Del mismo modo, me pregunto acerca de la honestidad y credibilidad de los medios que brindan sus páginas y micrófonos a dichos personajes tan crudos, como diría Mawlânâ. Y crudo, por supuesto, quiere decir aquí inmaduro. Lo dicho, las palabras de Shams-i Tabrîzî valen tanto para ayer como para hoy. Y es que las ansias de protagonismo, otra de las formas de la ignorancia humana, no saben del paso del tiempo. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

¡Feliz año!

¡Feliz año 2013!


Y después del 2012... ¡vino el 2013!
El blog del 'Institut d'Estudis Sufís' de Barcelona
les desea un feliz año nuevo a todos sus amigos y colaboradores.
¡Huuu...!

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)