Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en ponerse en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es

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Halil Bárcena

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Yâ man Hû...!

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IES / Seminario sufí de verano: "MAWLĀNĀ RŪMĪ Y LA CIENCIA DE LAS LETRAS"

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miércoles, 12 de junio de 2013

Tawḥīd y estética islámica

Acerca del tawḥīd y la estética islámica


Halil Bárcena




En La disputa entre los hombres y los animales, de los Ijwān al-Ṣafā’ o Hermandad de la Pureza, del siglo X, se afirma que cuando se quiere conocer algo en su sentido absoluto, debe buscarse no únicamente en su faceta efímera y aparente, sino en su realidad interna y esencial, donde siempre reside la belleza eterna. El arte del islam debe su belleza a una sabiduría que lo ‘informa’. Dicha sabiduría constituye el principio medular por excelencia del legado islámico, la intuición espiritual primordial contenida en el Corán: el tawḥīd.

“Para los historiadores modernos del arte, una obra sólo es ‘artística’ en la medida en que lleva el sello de una personalidad individual, mientras que para el espíritu tradicional del islam la belleza es esencialmente la expresión de una verdad universal” (Titus Burckhardt, Espejo del intelecto, p. 77).

 “El suelo de Arabia, con su monotonía majestuosa, estaba hecho por la Providencia a la medida de una existencia centrada por completo en el tawḥīd o conciencia de la Unidad divina (…) El nacimiento del arte sacro -y el del Islam merece este epíteto- corresponde por fuerza a una exteriorización providencial de lo que en la tradición es más interior; de aquí el estrecho vínculo entre el arte sacro y el esoterismo” (Titus Burckhardt, El arte del islam, p. 20-21).

“La Unidad, aun siendo eminentemente ‘concreta’ en sí, se presenta al espíritu humano como una idea abstracta. Esto es lo que explica, junto con determinados factores derivados de la mentalidad semítica, el carácter abstracto del arte musulmán. El Islam está centrado en la Unidad, pero la Unidad es algo que ninguna imagen puede expresar (…) Para el artista musulmán, en cambio, el arte abstracto es la expresión de una ley; manifiesta del modo más directo la Unidad en la multiplicidad”  (Titus Burckhardt, Principios y métodos del arte sagrado, p. 115-118).

“La profesión de fe ‘no hay más dios que Dios’ se puede parafrasear con ‘no existe una parte fuera del todo’ (…) La doctrina de la unicidad de lo divino es central en la revelación coránica. La espiritualidad de los beduinos, formada en la inmensidad del desierto y del infinito cielo estrellado, dio origen a una concepción artística no figurativa y antinarrativa. La abstracción sirve para expresar de forma visible lo espiritual a través de la geometría, el ritmo y la palabra, la única verdad que otorga directamente Dios” (Luca Mozzati, El islam. Un arte entre la divinidad y el refinamiento, Electa Bolsillo, Barcelona, 2005, p. 8).

Cine: El Yukio Mishima de Paul Schrader



El Yukio Mishima de Paul Schrader


Halil Bárcena






Los cines Verdi de Barcelona reponen estos días el film, remasterizado y en alta definición, 'Mishima. Una vida en cuatro capítulos', biopic del controvertido escritor japonés Yukio Mishima (1925-1970), dirigido por Paul Schrader, el año 1985, y protagonizado por Ken Ogata, con música de Philip Glass. Dividida en cuatro partes -belleza, arte, acción, armonía de la pluma y la espada-, la película, marcadamente literaria, recrea la contradictoria personalidad de quien, aun viviendo en un tiempo de acelerada modernización, quiso vivir como un hombre tradicional, fiel al código de honor de los viejos samurais, lo cual le valió la incomprensión de casi todos, sobre todo de una buena parte de la juventud nipona, narcotizada entonces por la retórica izquierdista del momento. El film, que no discurre de forma lineal e incluye a ratos la voz del propio autor, recrea algunos de los episodios más reveladores de la atribulada biografía del escritor, al tiempo que intercala fragmentos teatralizados -la escenografía es exquisita- de tres de las obras más emblemáticas de Mishima, como son El pabellón de oro, La casa de Kyoko y Caballos desbocados. Con todo, tal vez lo más atractivo del film sea la recreación del último día de vida del escritor, un 25 de noviembre de 1970, en el que, acompañado por cuatro seguidores, asalta el cuartel general de las fuerzas japonesas de autodefensa, a las que pertenecía la Sociedad de los Escudos creada por el propio Mishima, tras de lo cual, y después de incitar a los soldados al alzamiento en defensa del Emperador y los valores tradicionales, se suicidaría a la manera tradicional, según el rito del seppuku. Mishima trató de cumplir ese imposible de armonizar vida, obra y mundo. En un momento del film se oye al propio escritor afirmar que crear belleza desde un cuerpo feo, esto es, no entrenado ni esculpido por la práctica gimnástica, resulta una flagrante contradicción. Tal vez por eso mismo sean tan poco creíbles las palabras acerca de la belleza de tantos y tantos escritores fofos; pero no así las de Mishima, un artista y un rebelde que luchó por la tradición.

Aquí, el trailer del film:
http://www.youtube.com/watch?v=1ROhEM4VSg4

Dîwân de Hal·lâj (50)

Dîwân de Hal·lâj (m. 922)



1. La teva imatge és al meu ull, a la boca el teu record (1);
la teva estança és al meu cor; ¿on, doncs, t’amagues?

Notes:
(1) Dhikr en l’original àrab.

(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena).

martes, 11 de junio de 2013

Rugby: Francia visita Nueva Zelanda

Francia visita Nueva Zelanda

Halil Bárcena


El combinado nacional francés de rugby se halla de visita por Nueva Zelanda. A lo largo del mes de junio disputará tres test-match contra el equipo kiwi de los All Blacks. El primer choque, que tuvo lugar el pasado 8 de junio en el estadio de Eden Park de Auckland, se saldó con una trabajosa victoria local por 23 a 13, después de remontar un partido, antes de que acabara la media parte, que se puso cuesta arriba ya desde el inicio tras un ensayo magistral del galo Wesley Fofana. Era la primera vez que ambas escuadras se veían las caras tras la final del pasado campeonato del mundo, ganada con sangre, sudor y lágrimas por unos hombres de negro que no paran de hacer debutar a nuevos talentos rugbísticos, al tiempo que mantiene un sólido bloque de veteranos que aún son capaces de dar mucha guerra. A destacar la capitanía black ejercida por Kieran Read, en ausencia de Richie McCaw, que se ha tomado un año sabático.

Y aquí un resumen del choque:

Símbolos: El espejo

El simbolismo del espejo 
en la mística islámica

Titus Burckhardt



Para comprender este símbolo según la doctrina de la "unicidad de la existencia" (‘wahdat al-wujûd), que ocupa un lugar fundamental en la mística islámica, es necesario recordar que la luz representa al Ser y que, en consecuencia, la oscuridad representa la nada; lo que es visible es la presencia, y lo que no es visible es la ausencia. Se ve entonces del espejo lo que en él se refleja. La existencia del espejo se descubre por la posibilidad de ese reflejo. En tanto que tal, no obstante, sin la luz que cae sobre él el espejo es invisible, lo que significa, según el sentido del símbolo, que no hay espejo en tanto que tal.
A partir de aquí, existe una conexión con la teoría india de la mâyâ, la fuerza divina mediante cuyo poder el infinito se manifiesta de manera finita y se disimula tras el velo de la ilusión. Esta ilusión consiste justamente en el hecho de que la manifestación, es decir, igualmente el reflejo, aparece como algo que existe aparte de la unidad infinita. Es la mâyâ lo que produce este efecto, la mâyâ que, fuera de los reflejos que sobre ella se proyectan, no es nada más que una simple posibilidad o una capacidad del infinito.
Si el mundo en tanto que totalidad es el espejo de Dios, el hombre, en su naturaleza original, que en sí misma resume el mundo entero cualitativamente, es igualmente el espejo del Uno. A propósito de ello, Muhyîd-Dîn Ibn ‘Arabî (del siglo XII) escribe: "Dios (al-haqq) quiso ver las esencias (a’yân) de Sus Nombres perfectos (al-asmâ al-husnâ), que el número no podría agotar, y, si tú quieres, puedes igualmente decir: Dios quiso ver Su propia esencia (‘ayn) en un objeto (kawn) global, que, dotado de la existencia (al-wuyûd), resume todo el orden divino (al-amr), a fin de manifestar con ello Su misterio (sirr) a Sí mismo. Pues la visión (ru’yâ) que tiene el ser de sí mismo en sí mismo no es igual a la que le procura otra realidad de la que se sirve como de un espejo: él se manifiesta a sí mismo en la forma que resulta del "lugar" de la visión; ésta no existiría sin ese "plano de reflexión", y sin el rayo que se refleja...". Este objeto, comenta Ibn ‘Arabî, es por un lado la materia original (al-qâbil), y por otro Adán; la materia original es, en cierta medida, el espejo que es aún oscuro y en el que ninguna luz ha aparecido todavía, pero Adán es en cambio "la claridad misma de ese espejo y el espíritu de esta forma" (Fuçûs al-Hikam, capítulo sobre Adán).
El hombre es entonces el espejo de Dios. Pero, desde otro punto de vista más secreto, Dios es el espejo del hombre. En la misma obra (capítulo sobre Seth), Ibn ‘Arabî escribe también: "...el sujeto que recibe la revelación esencial no verá sino su propia "forma" en el espejo de Dios; no verá a Dios -es imposible que Le vea-, aunque sabe que no ve su propia "forma" más que en virtud del ese espejo divino. Esto es análogo a lo que ocurre con un espejo corporal; contemplando las formas, tú no ves el espejo, aunque sepas que no ves estas formas -o tu propia forma- sino en virtud del espejo. Este fenómeno lo ha manifestado Dios como símbolo particularmente apropiado a Su revelación esencial, para que aquel a quien Él se revele sepa que no Le ve; no existe símbolo más directo y más conforme a la contemplación y a la revelación de la que tratamos. Intenta pues ver el cuerpo del espejo mirando la forma que en él se refleja; jamás lo verás al mismo tiempo. Esto es tan cierto que algunos, observando esta ley de las cosas reflejadas en los espejos corporales o espirituales, han pretendido que la forma reflejada se interpone entre la vista del que contempla y el propio espejo; esto es lo más alto que han logrado en el dominio del conocimiento espiritual; pero, en realidad, la cosa es tal como acabamos de decir, a saber, que la forma reflejada no oculta esencialmente al espejo, sino que éste la manifiesta. Por lo demás, ya hemos explicado esto en nuestro libro de las "Revelaciones de la Meca" (al-Futûhât al-Makkiyah). Si supieras esto, sabrías el límite extremo que la criatura como tal puede alcanzar en su conocimiento "objetivo"; no aspires pues a más, y no fatigues tu alma tratando de superar este grado, pues no hay allí, en principio y en definitiva, sino pura no-existencia al ser la Esencia no manifestada".
(Titus Burckhardt, Ensayos sobre el conocimiento sagrado, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, pp. 66-69).

El espantajo de la alfabetización

El espantajo de la alfabetización

Ananda K. Coomaraswamy


(...) Pero el norteamericano medio, que no conoce ningún otro estilo de vida más que el suyo, considera que "iletrado" significa "sin cultura", como si esta mayoría constituyera tan sólo una clase subdesarrollada en el seno de su propio medio. Esta es la razón (existen otras más despreciables que no son ajenas a los intereses "imperialistas") por la que, cuando nos proponemos no sólo explotar sino también educar a "las razas inferiores sin ley [es decir, sin nuestra ley]", les infligimos unas heridas profundas y con frecuencia mortales. Decimos aquí "mortales" más que "fatales", porque precisamente de lo que se trata es de una destrucción de su memoria. Olvidamos que la "educación" no es nunca creadora, sino que es un arma de dos filos, siempre destructora, o bien de la ignorancia, o bien del conocimiento, según que el educador sea sabio o necio. Muy a menudo los necios se precipitan allí donde los ángeles no se atreven a aventurarse.

Para combatir este prejuicio autosatisfecho, intentaremos mostrar que 1º), no hay ninguna relación necesaria entre alfabetización y cultura, y 2º), que imponer nuestra alfabetización (y nuestra "literatura" contemporánea) a un pueblo cultivado pero iletrado equivale a destruir su cultura en nombre de la nuestra. En aras de la brevedad, admitiremos como postulado que la "cultura" implica una cualidad ideal y una perfección de la forma que pueden ser realizadas por todos los hombres, sea cual sea su condición; y puesto que tratamos de la cultura principalmente en cuanto se expresa con palabras, la identificaremos con la "poesía"; no estamos pensando en esa poesía moderna que parlotea a propósito de verdes praderas, o que refleja únicamente un comportamiento social o nuestras reacciones personales ante acontecimientos pasajeros, sino que aludimos a ese género literario que es la literatura profética, que comprende la Biblia, los Vedas, las Eddas, [el Corán, por supuestísimo], las grandes epopeyas y, de modo general, los "mejores libros del mundo", y los más filosóficos, si estamos de acuerdo con Platón en que "la maravilla es el comienzo de la filosofía". Muchos de estos "libros" ya existían mucho tiempo antes de ser transcritos, muchos no lo han sido nunca, y otros se han perdido o se perderán.

(...) Mientras que los que únicamente saben leer y escribir están a menudo muy orgullosos de su instrucción, por débil que sea su valor, únicamente los hombres que "no sólo son instruidos sino también cultos" han reconocido que las "letras" no podían ser en el mejor de los casos más que un medio con miras a un fin, pero nunca un fin en sí: en otras palabras, que "la letra mata".

(Ananda K. Coomaraswamy,  ¿Acaso soy el guardián de mi hermano? seguido de El espantajo de la alfabetización, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2007, pp. 44-46). 

viernes, 7 de junio de 2013

Lo psíquico y lo espiritual

La confusión 
de lo psíquico y lo espiritual (1)

René Guénon



[René Guénon ofrece en su libro El reino de la cantidad y los signos de los tiempos (1945) una de las descripciones críticas del mundo moderno, cuya concepción del conocimiento parece basarse exclusivamente en la noción de cantidad, más precisas y punzantes que se hayan realizado jamás. 'La confusión de lo psíquico y lo espiritual', capítulo 35 de dicho libro, pretende aclarar uno de los errores más comunes -y desastrosos, por sus consecuencias tan devastadoras- del modernismo como es la confusión entre lo psíquico y lo espiritual, tan en boga en una actualidad como la nuestra, donde el psicologismo, de tanto coach y tanto consejero, se abroga una espiritualidad de la que ignora casi todo por completo. Dada la importancia del tema, y al objeto de poner los puntos sobre las 'íes', este blog ofrecerá dicho texto de René Guénon al completo, en sucesivas entregas. Nota de la redacción].

Lo que hemos dicho respecto a ciertas explicaciones psicológicas de las doctrinas tradicionales representa un caso particular de una confusión muy frecuente en el mundo moderno, la de los ámbitos de lo psíquico y lo espiritual; además, esta confusión, incluso cuando no llega a alcanzar las dimensiones de subversión del psicoanálisis, que asimila lo espiritual con los sectores más inferiores del orden psíquico, resulta considerablemente grave en todos los casos. Hasta cierto punto hay que ver en ello una consecuencia natural de la incapacidad de hecho que sufren los occidentales a la hora de distinguir el 'alma' del 'espíritu' (incapacidad a la que a buen seguro no es ajeno el dualismo cartesiano, puesto que en un único concepto engloba todo lo que no es el cuerpo designado indistintamente por uno u otro de estos nombres a esa cosa vaga y mal definida); así pues, esta confusión se manifiesta a cada instante incluso en el lenguaje corriente; buen ejemplo de ello es el nombre de 'espíritus' dado vulgarmente a una serie de entidades psíquicas que ciertamente nada tienen de 'espiritual', al igual que la propia denominación del 'espiritismo' que se deriva de este error, por no hablar del que conduce a llamar 'espíritu' a lo que no es en realidad más que la mente. Es bastante fácil discernir las enojosas consecuencias que pueden derivarse de semejante estado de cosas: contribuir a la propagación de esta confusión, sobre todo en las condiciones actuales, supone, quiérase o no, inducir a los seres a perderse de manera irreparable en el caos del 'mundo intermediario' y, por ello mismo, hacerles el juego, a menudo de manera inconsciente, a las fuerzas satánicas impulsoras de lo que hemos denominado la 'contrainiciación'.

(René Guénon, El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, Paidós, Barcelona, 1997, p. 208). 

miércoles, 5 de junio de 2013

Conocer y ser

Conocer y ser

Seyyed Hossein Nasr


En Oriente, el conocimiento ha estado vinculado siempre a lo sagrado y a la perfección espiritual. Conocer significa en definitiva ser transformado por el proceso mismo del conocimiento, como la tradición occidental lo afirma también a través de las épocas previas al eclipse que supusieron la secularización y el humanismo post-medieval, que supusieron una separación entre el conocimiento y el ser, la inteligencia y lo sagrado. El sabio oriental ha encarnado siempre la perfección espiritual; la inteligencia se considera, en suma, como un sacramento, y el conocimiento está irrevocablemente ligado a lo sagrado y a su actualización en el ser del conocedor.

(Seyyed Hossein Nasr, La connaissance et le sacré, L'Age d'Homme, Lausanne, 1999, p. 7).  

Al-Isrâ', el vuelo nocturno

27 de rayab de 1434

Al-Isrâ' wa-l-Mi'râj, 
el vuelo nocturno


"Gloria a Quien hizo viajar a Su Siervo de noche, desde la Mezquita Sagrada a la Mezquita Lejana, cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle parte de Nuestros signos! 
Él es Quien todo lo oye, todo lo ve".

(Corán 17, 1)

'Faqr' o pobreza espiritual

'Faqr' o pobreza espiritual

Frithjof Schuon


La pobreza es no apegarse, en la existencia, ni al sujeto ni al objeto. Se habla mucho de las ilusiones sutiles y de las seducciones que apartan al peregrino espiritual de la vía recta y provocan su caída. Pues bien, estas ilusiones no pueden seducir más que a aquel que desea algún provecho para sí mismo, tal como poderes o dignidades o gloria, o que desea goces interiores o visiones celestiales o voces, y así sucesivamente, o un conocimiento tangible de misterios divinos. 

Pero aquel que en la oración no busca nada terrenal, de modo que le es indiferente el ser olvidado por el mundo, y que además no busca ninguna sensación, de modo que le es indiferente no recibir nada sensible, aquél tiene la verdadera pobreza y no se le puede seducir. En la verdadera pobreza no queda más que la existencia pura y simple, y ésta es en su esencia Ser, Consciencia y Beatitud. En la pobreza no le queda al hombre más que lo que es, luego todo lo que es.

(Frithjof Schuon, Las perlas del peregrino, J. J. de Olañeta, Palma de Olañeta, 1980)

jueves, 30 de mayo de 2013

Pablo Vigil, Kilian Jornet y la montaña


Pablo Vigil y Kilian Jornet,
o la pasión por la montaña  



Halil Bárcena



Ghazi bin Muhammad ha descrito de forma ejemplar el origen sagrado del deporte en su libro titulado, justamente,  The Sacred Origin of Sports and Culture (Fons Vitae, 1998). Dicha sacralidad del deporte puede apreciarse en mayor medida en aquellas disciplinas deportivas que poseen un vínculo especial con la naturaleza, espacio teofánico por excelencia, tal como refieren los espirituales sufíes, como es el caso del running de montaña, práctica deportiva en la que el estadounidense de origen indio Pablo Vigil constituye toda una leyenda. Ganador cuatro veces consecutivas de la Sierre-Zinal, los años 1979 a 1982, entre otras proezas deportivas, Vigil no es un runner al uso, sino alguien íntimamente conectado a la fuerza y la belleza de la naturaleza. 

Recientemente, el catalán Kilian Jornet, cuatro veces campeón del mundo de skyrrunning, alguien que va para leyenda viva del running de montaña, se encontró con Vigil en la casa que éste posee en Colorado, y allí, en un paraje envidiable, compartieron experiencias. Los siguientes vídeos dan fe de dicho encuentro entre dos amantes del deporte y de la montaña, dos runners muy particulares para quienes la naturaleza, la montaña en este caso, no es una cancha deportiva, sino lugar sagrado, algo que nuestra civilización moderna ha olvidado por completo:

Actitudes caballerescas

Actitudes caballerescas

Halil Bárcena




La anormalidad del mundo moderno y sus anomalías nos exigen una lucidez implacable a la hora de proyectarnos en el exterior. Primero de todo, hemos de huir como de la peste tanto del pesimismo cenizo de los apocalípticos como del optimismo tontorrón de los ilusos del "we can" y otros. ¡Ay, soberbios que el mundo han querido cambiar!, como dijera 'Umâr Jayyâm. Jalvat dar anuyumân, o lo que es lo mismo: 'retiro en sociedad', recomendaban los primeros derviches naqshabandíes de Bujará, en el actual Uzbequistán. En otras palabras: vivir en el mundo, pero no ser del mundo; mejor aún, vivir en el mundo sin que el mundo, este mundo sin cielo y sin centro, todo él periferia, viva en nosotros. Que aquello contra lo cual nada se puede, no pueda nada en contra nuestro. He ahí la senda, he ahí hoy el combate del pahlivân, del guerrero del espíritu sufí.  

miércoles, 29 de mayo de 2013

Cuentos de Sa'adî Shîrâzî

Cuentos de
Sa'adî Shîrâzî (m. 1292)




"No te asombres de que un sabio deje de hablar en presencia de personas viles, pues la melodía de un arpa no puede imponerse al ruido de un tambor, y el perfume de ámbar gris sucumbe al hedor del ajo podrido”.

Un descarado ignorante estiró altanero el cuello
Porque había hecho callar a un sabio en su parloteo.
Entérate si lo ignoras: la tonada del Hijâz
Sucumbe ante los rugidos del tambor de guerrear.


(Sa'adî, El Jardín de Rosas (Gulistán), Edición de Richard F. Burton, traducción al español de Jerónimo Sahagún, Palma de Mallorca, J. J. de Olañeta, 2004, p. 335).

martes, 28 de mayo de 2013

Islam, religión de la belleza

Islam, entre la belleza y el recuerdo divino

Seyyed Hossein Nasr




Se podría preguntar por qué si, el islam puede ser llamado la religión de la belleza, los pensadores religiosos, islámicos, judíos y cristianos, han advertido también que el alma puede ser atrapada en la trampa de la belleza y ser desviada de Dios, y por qué algunos grandes místicos han evitado poseer o estar rodeados de objetos hermosos. La respuesta es que, precisamente por ser la belleza una teofanía tan poderosamente atractiva, manifestación visible de la Realidad divina, tiene el poder de atraer al alma hacia sí y puede hacer que algunos confundan esa teofanía con el Origen de todas las teofanías. Es precisamente la capacidad de la belleza para atraer al alma lo que la hace una espada de doble filo. La belleza es al mismo tiempo un camino regio hacia Dios y un obstáculo para llegar a Él si se toma como un dios en sí misma. Se podría decir que si no hubiera belleza en este mundo no existiría ninguna distracción mundana para el alma y todas las almas serían atraídas sólo por Dios. En cierto sentido, la vida espiritual no sería un reto, y la grandeza del estado humano disminuiría. Lo que hace heroica la búsqueda espiritual es precisamente que el alma debe aprender a distanciarse de lo mundano, que no obstante la atrae como algo atractivo y bello, para llegar a la Fuente de toda belleza.
Es aquí donde entra el elemento del ascetismo, tanto para el islam como para otras religiones. Para ver la belleza terrenal como escala que conduce a la Belleza divina, es necesario, en primer lugar, que el alma saque sus raíces de este mundo y las plante en Dios. De ahí la necesidad de la práctica ascética y la disciplina espiritual. No existe ninguna ley religiosa ni sendero espiritual que no contenga al menos algunas prácticas ascéticas. En el islam, aunque no se acepte el ascetismo excesivo tal como lo practican algunos monjes o yoguis, ciertamente existe el ascetismo y la autodisciplina espiritual, como se ve en las plegarias y el ayuno. Mediante las disciplinas de la šarī`a, el alma se prepara para aceptar una disciplina espiritual adicional y se embarca en el sendero espiritual que conduce hacia Dios, donde la fuente de atracción que hace posible este viaje es la belleza y el amor. 


Está también, por supuesto, el poder espiritual e iniciático (wilāya/walāya) transmitido por el Profeta a todas las generaciones posteriores de musulmanes que buscaban y buscan todavía contemplar incluso en esta vida la belleza incomparable del Rostro del Origen de toda belleza. Para los sabios realizados, toda belleza es el reflejo de la Belleza divina. El alma de esas personas ha superado el peligro de ser desviada de la contemplación del Bello por el reflejo de la Belleza. Para esas personas, ninguna belleza terrenal puede convertirse en obstáculo en el camino a Dios. Al contrario, cada forma de belleza de este mundo es una ocasión para el recuerdo de la Belleza de Dios y la rememoración de la Belleza de Su Semblante en nuestro encuentro preeterno con nuestro Señor cuando atestiguamos, de acuerdo con el Corán, Su Señorío.
El pensamiento y la sensibilidad artística islámica han asociado siempre belleza con realidad, y fealdad con no existencia.


(Seyyed Hossein Nasr, El corazón del islam, Kairós, Barcelona, 2007, pp. 248-249). 

lunes, 27 de mayo de 2013

El gótico y Persia

La cúpula gótica y su origen persa

Titus Burckhardt



No es nada sorprendente que la cúpula gótica encuentre su prefiguración en la Persia de la Edad Media, pues la cultura francesa de los siglos XII y XIII había privilegiado, en el universo islámico con el que estaba en contacto, las formas de origen iraniano. El parentesco electivo de las dos culturas aparece igualmente en la literatura épica. Pero, sobre todo, es en las costumbres caballerescas del Occidente medieval donde se encuentran más huellas de la influencia islámica; el amor cortés y la poesía de los trovadores se inspiraban en modelos árabo-persas; en cuanto a la existencia misma de las órdenes de caballería, apenas habría sido concebible sin sus modelos islámicos, basados en los preceptos coránicos de la guerra santa.


(Titus Burckhardt, Chartres y el nacimiento de la catedral, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 1999, p.111).

Fuera matones de las redes sociales


Fuera matones 

de las redes sociales


Halil Bárcena






Decía Frithjof Schuon que lo exclusivamente humano, lejos de poderse mantener en equilibrio, conduce siempre a lo infrahumano. Cuando al vulgo le ponen en la mano un micro, un megáfono o un 'twiter' el infierno se abre bajo nuestros pies. Los que acosan, los que persiguen, los matones de las redes sociales, construyen día a día el infierno a base de difamaciones. Somos lo que decimos, afirman los sufíes, maestros del verbo exquisito y el adab o educación espiritual, algo que tendría que tener cabida en las nuevas formas de comunicación social, pero que apenas si cabe. El periodista y escritor italiano Roberto Saviano escribía recientemente acerca,justamente, de dichos matones de las redes sociales (El País, sábado 25 de mayo de 2013, p. 33):


"Insultar en las redes sociales no es libertad de expresión, sino una manera de difamar de gente que se nutre, como parásitos, de la fama de los demás y no construye una sociedad más sincera, sino peor (...). Nosotros somos lo que decimos. Por tanto el lenguaje soez, el insulto o la agresividad no construyen una sociedad más sincera sino una sociedad peor. Seguramente, más violenta. Los comentarios biliosos de los usuarios de Facebook y Twitter solo aportan bilis y veneno a las vidas de quien los escribe y de quien los lee. Por desgracia, esta entropía del lenguaje está contagiando a la comunicación política, siempre en busca de la gran simplificación, de la cháchara divertida y ligera, de la ocurrencia resolutoria". 

jueves, 23 de mayo de 2013

Julius Evola, cabalgar el tigre

Julius Evola, 
'cabalgar el tigre'



"Me permito todo aquello a lo que puedo renunciar" (Julius Evola, 1898-1974).

[El hombre como señor de sí mismo, aplicándose el principio de 'cabalgar el tigre', según Evola, Julius Evola, el sufí de Roma].

15 años de la muerte de Schuon

Frithjof Schuon, 
quince años después

Halil Bárcena




El artista revela la naturaleza intrínseca de las cosas. Y Frithjof Schuon (1907-1998), de quien se acaba de cumplir el 15 aniversario de su muerte, lo fue; un artista tradicional dotado de un agudo sentido de lo esencial. Schuon nos recordó, en el atribulado siglo XX, lo primordial: que sólo Él, el Amigo divino, es existente y que todo hombre es un santo que se ignora y, por consiguiente, desconoce su posibilidad ontológica como ser humano. Schuon denunció el sentimentalismo que nos aqueja hoy, imposibilitándonos ver la naturaleza real de las cosas. Y es que el sentimentalismo no ve las cosas como lo que son, sino como quiere que sean. 

Schuon, el viril metafísico Schuon, maestro sufí del rigor y de la compasión, nos enseñó que no hay misericordia sin temor, ni compasión sin humildad; que al amor verdadero siempre le acompaña el temor, el temor reverencial de los espirituales sufíes: lo fascinante y lo tremendo corren siempre de la mano. Schuon, el piel roja, el noble caballero sufí de la estirpe de Jâdir el 'verdeante', nos ayudó, mediante su vasta obra y su regio ejemplo, a percibir la transparencia metafísica de los fenómenos. Por todo ello, Schuon vive hoy, quince años después, más que nunca. 

Y aquí, Schuon dicho por sí mismo:
http://www.youtube.com/watch?v=q-jodOB6vVQ
http://www.youtube.com/watch?v=VGiKDhwdrcA
http://www.youtube.com/watch?v=0s2H0ScJSMY

La 'apoliteia', según Schuon

La 'apoliteia', según Schuon


Jean Biès: ¿Cómo se puede conciliar el hecho de no implicarse en la política con la idea de que 'otros', como escribe usted, 'se encargan de pensar y de actuar por los que no quieren hacerlo'?

Frithjof Schuon: La verdadera apoliteia no consiste tan sólo en no esperar nada bueno de los políticos de moda, sino también en esforzarse en casa para convertirse en un hombre tradicional, para hacerse capaz de seguir una vía antes incluso de querer seguirla. Hay que adquirir la mente de un metafísico y conservar el alma de un niño, mantener el contacto con la naturaleza, amar las flores, leer viejos libros como La leyenda dorada... En cuanto a lo demás, hay que escoger el mal menor.

(Jean Biès, "Un rostro de sabiduría eterna: Entrevista a Frithjof Schuon", en Frithjof Schuon (1907-1998). Notas biográficas, estudios, homenajes, Sophia Perennis. Cuadernos de estudios tradicionales, 1-4, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2004, p. 427). 

Arte del islam, la geometría sagrada


Arte del islam, 
la geometría sagrada





"Las formas geométricas permiten descifrar lo que está más allá de lo humanamente reconocible. En las ventanas, donde la luz se filtra por una celosía, la racionalidad de la geometría da una forma significativa a la luz, revelando su misterio íntimo".

(Luca Mozzati, El islam, un arte entre la divinidad y el refinamiento, Electa Bolsillo, Barcelona, 2005, p. 8).

En el siguiente documental, conducido por Roger Garauday, quien tanto hizo por rescatar el legado andalusí, se presenta el valor concedido a la geometría sagrada por parte de los distintos artistas del islam. Destaca la aportación al mismo del profesor Seyyed Hossein Nasr.    

http://www.youtube.com/watch?v=VFS0Dchk1ds

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)