Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en ponerse en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es

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Halil Bárcena

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Yâ man Hû...!

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martes, 3 de mayo de 2016

Nasrudín, Premio "Serra d'Or"

Nasrudín, Serra d'Or
Històries de Nasrudín, premio "Serra d'Or" 2016


Gràcies a la revista Serra d'Or, gràcies al jurat, gràcies als nostres editors Ignasi Moreta i Inês Castel-Branco, i gràcies sempre a Nasrudín...!

[Històries de Nasrudín (Fragmenta, 2015), de Halil Bárcena e ilustraciones de Mariona Cabassa, ha sido galardonado con el prestigioso Premio Crítica "Serra d'Or" de Literatura Infantil 2016. En el siguiente enlace pueden visualizarse los parlamentos de agradecimiento de los autores, el 2 de mayo, día de la entrega de los premios, celebrada en el Palau Moja de Barcelona].


https://www.facebook.com/FragmentaEditorial/videos/10154178522538979/?pnref=story

lunes, 2 de mayo de 2016

Nasrudín, Premi "Serra d'Or" 2016

Nasrudín, Serra d'Or 

Històries de Nasrudín, premi Serra d'Or 2016 



Històries de Nasrudín (Fragmenta, 2015) de Halil Bárcena i il·lustracions de Mariona Cabassa, rep el Premi Crítica "Serra d'Or" 2016 de literatura infantil.


(Halil Bárcena y Mariona Cabassa ganan el Premio Crítica Serra d'Or 2016 de literatura infantil con el libro Històries de Nasrudín, editado por Fragmenta).

jueves, 21 de abril de 2016

Nasrudín a Sant Jordi

Nasrudín a la Diada de Sant Jordi


La propera Diada de Sant Jordi, Halil Bárcena i el seu Nasrudín estaran al nº 75 del Passeig de Gràcia de Barcelona, amb Fragmenta Editorial

domingo, 17 de abril de 2016

Nasrudín en Sant Jordi

Nasrudín en Sant Jordi


El 23 de abril, Diada de Sant Jordi, patrón de Catalunya, día de libros y rosas, Halil Bárcena y Mariona Cabassa, autor e ilustradora de 'Historias de Nasrudín' (Fragmenta, 2015), firmarán libros en Barcelona, en el Paseo de Gràcia con Mallorca (parte superior, lado Llobregat), de las 16 a las 17'00 h. Os esperamos a todos.

lunes, 11 de abril de 2016

El Oriente islámico de Rubén Darío

El Oriente islámico de Rubén Darío

Halil Bárcena




El pasado 6 de febrero se cumplieron cien años de la muerte del poeta y periodista nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), una de las figuras más importantes de las letras hispánicas modernas. Considerado por la crítica como el verdadero renovador de la poesía en lengua española, Rubén Darío sintió ya desde joven una fuerte atracción por todo lo relacionado con Oriente y, más concretamente, con el islam y lo árabe, cuyas huellas se dejan ver tanto en su obra poética como en sus crónicas periodísticas, como veremos a continuación.
Rubén Darío se llamaba en realidad Félix Rubén García Sarmiento. “Darío” era el sobrenombre con el que se conocía a su familia desde antiguo, y el joven Rubén lo adoptó para firmar sus escritos. Su vocación literaria se despertó bien temprano. Se dice que aprendió a leer a los tres años y a los trece ya había publicado su primera composición poética, un soneto titulado Una lágrima, en el diario “El Termómetro” de la ciudad nicaragüense de Rivas.
Durante toda su vida, no muy larga por cierto, Rubén Darío fue un gran viajero por Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, lo que le confirió una personalidad cosmopolita, abierta a toda suerte de novedades y nuevos mundos. Un viaje, sin embargo, marcaría su vida y su destino literario. En efecto, en 1893, visita París, capital de la cultura occidental por entonces, donde trabará amistad con el poeta Paul Verlaine (1844-1896), que tanto influyó en su obra. En cierto modo, la renovación que Rubén Darío llevó a cabo en el lenguaje poético del español contemporáneo se debió a su encuentro con las letras francesas, de las cuales tomó prestados, por ejemplo, ritmos musicales antes inéditos en la lengua española.
Tres son sus libros de poesía más sobresalientes: Azul (1888), Prosas profanas (1896) y, sobre todo, Cantos de vida y esperanza (1905), que inauguran, insisto, una nueva manera de escribir poesía en español, menos anquilosada y atada a las viejas formas y usos del pasado. Pero, Rubén Darío no fue solamente uno de los mayores poetas de la lengua española. También ocupa un lugar relevante en el periodismo literario. Como tal, cabe destacar su libro Peregrinaciones (1901), en el que reúne las crónicas de sus viajes por España, Francia e Italia, que publicó en el diario argentino “La Nación”, y que, como su propio nombre indica, más que simples viajes fueron para el autor verdaderas peregrinaciones.
Toda la obra de Rubén Darío destila una indisimulada admiración por lo oriental, concretada en lo árabe y lo islámico, para él un mundo de secretos y misterios, como fue moda en el orientalismo europeo del siglo XIX. El contacto literario de Rubén Darío con dicho mundo se produce ya en la adolescencia. El propio poeta confiesa que entre sus primeras lecturas, junto al Quijote, se encontraban Las mil y una noches, libro del que más tarde dirá: “Ya en otra ocasión he dicho lo que un poeta gana, a mi entender, con emular a Simbad”.  
Rubén Darío conocerá in situ la realidad árabe e islámica. En su libro Tierras solares  (1920) escribe a propósito de la ciudad marroquí de Tánger: “Confieso que es para mí de singular placer esta llegada a un lugar que se compadece con mis lecturas y ensueños orientales”. Una de las cosas que más cautivó la atención de Rubén Darío fue escuchar el ezan, algo que, según él, se graba en el corazón del hombre sensible y no se olvida jamás.   
Sin embargo, será la propia España, con su pasado andalusí, quien más le acerque a lo islámico y a “la espléndida luz que vendrá del Oriente”, como el propio Rubén Darío escribía. El poeta español Francisco Villaespesa (1877-1936) llegó a insinuar que la admiración de Rubén Darío por lo islámico se debió a sus orígenes andalusíes: “Aunque nació en Nicaragua, es de origen árabe andaluz, su padre y toda la familia nacieron en pleno corazón de la Alpujarra, en Ohanes, pintoresca villa de la provincia de Almería”.
Como todo gran poeta, Rubén Darío tuvo mucho de profético y visionario. En uno de los poemas contenidos en su libro Cantos de vida y esperanza, titulado A Roosevelt, presidente en esa época de los entonces emerges Estados Unidos de América, el poeta remata el poema así: “Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!”. 

(Traducción del español al turco, a cargo de Nesrin Karavar).

[Artículo publicado originalmente en turco, en la revista de arte y literatura turca Yedi                                                                                                                      Iklim, nº 313, abril 2016].

miércoles, 6 de abril de 2016

¡Sempre amb el Mure al cor!

¡Sempre amb el Mure al cor!


6 d'abril de 2012 - 6 d'abril de 2016

Quatre anys ja sense l'amic Josep Morera Córdoba (1985-2012), 
el nostre Mure, el gran Mure. ¡Sempre amb el Mure al cor!

"Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales a luces en el día"


(Jorge Luis Borges)

martes, 5 de abril de 2016

El Temple y el ribât

El Temple y el ribât


 Joan Fuguet y Carme Plaza



A menudo se ha considerado que la rábida musulmana, el ribât, había influido en la creación de las órdenes y, principalmente, en el Temple. La primera observación que hay que tener en cuenta es el significado del término. Tradicionalmente, sobre todo por parte de la historiografía hispánica, se ha entendido la rábida como un centro militar fortificado situado en la frontera donde los murabitun acudían a realizar una especie de servicio temporal, a la vez militar y religioso. Con esta definición, la asociación entre los ribât y las órdenes militares parecía evidente.

Sin embargo, la definición de 'rábida' resulta mucho más compleja. A pesar de no tener una tipología arquitectónica determinada, hay rábidas que corresponden al modelo de convento-fortaleza, como la de Susa y Monestir en Túnez, o la de las dunas de Guardamar, en Alicante. Sin embargo, un ribât era un lugar cualquiera desde donde se podía llevar a cabo la guerra santa (yihâd); por este motivo, a partir del siglo XI el nombre fue adquiriendo cada vez más el significado de un lugar donde los sufíes desempeñaban prácticas piadosas, sin necesidad de estar relacionado con las funciones militares ni de estar en la frontera. Las numerosas rábidas (La Rábida, Serra de Arrábida...) que han dejado impronta en la toponimia de la Península (en la Cataluña Nueva, Mallorca, Valencia, Portugal...) no parecen corresponder a ningún establecimiento musulmán de tipo militar, excepto en el citado caso de Guardamar.

También se ha relacionado el ribât con la cofradía de Belchite, principalmente porque ésta, como otras cofradías militares, tenía miembros que servían allí de forma temporal. A pesar de todo, resulta difícil interpretar, como a veces se ha hecho, que la cofradía fue el origen de la orden del Temple, ya que su concepción era diferente: mientras los primeros templarios se definían como religiosos que querían seguir una regla, hacían votos e ingresaban en la Orden para el resto de su vida, las cofradías agrupaban simplemente a caballeros con ganas de luchar sin compromiso de permanencia (por este motivo muchas cofradías acabaron integrándose en órdenes militares). Si embargo, como en territorios y situaciones en contacto no resulta extraña la circulación de influencias, los estudiosos consideran que la relación debe plantearse entre guerra santa y yihâd en lugar de entre Temple y ribât y los milites ad terminum (los caballeros que no hacían votos perpetuos para entrar en una orden militar, sino que se comprometían durante una época de su vida).

El Temple, como las órdenes militares, fue una creación de concepción cristiana. A pesar de ello, no se puede rechazar completamente una relación de confluencia o de reinvención de las instituciones musulmanas desde una perspectiva occidental, ya que los contactos y las circunstancias en que actuaron eran parecidos".

(Joan Fuguet y Carme Plaza, Los templarios, guerreros de Dios. Entre Oriente y Occidente, Rafael Dalmau Editor, Barcelona, 2012, pp. 46-47).


(Nota de la Redacción: Queremos agradecer al islamólogo español Halil Bárcena, director del Instituto de Estudios Sufíes de Barcelona, la gentileza al hacernos conocer este interesante texto que aquí reproducimos).

Fuente: Círculo de Oriente. Voz de la Caballería espiritual sufí (Futuwwah).

I am because I run


[I am because I run]



Cuando correr no es de cobardes. 
Correr es, a veces, resistir.
(Maratón de Barcelona, 13 de marzo de 2016)

Mishima, el renacimiento de la fuerza

Yukio Mishima 

o el renacimiento de la fuerza


Yukio Mishima


"Se puede afirmar que actualmente vivimos en una época en la cual es la fuerza la que es maltratada. Sí: debido a los denuestos que en nuestros días merece la fuerza, se desprecia la ética de los que aspiran a ser fuertes. Por eso no puedo pensar en otra cosa que no sea el renacimiento de la fuerza. Por muy cabeza dura que me consideren, no dejaré de afirmar que mi misión en esta vida es el renacimiento de la fuerza".


[Takashi Furubayashi-Hideo Kobayashi, Últimas palabras de Yukio Mishima, Alianza, Madrid, 2016, p. 41].

Fuente: Pahlivân / Deporte y Tradición

Hal·lâch, poesía

He aquí el sol


"Les dije: He aquí el sol, amigos míos, su luz es cercana,
¡pero él está tan lejos de nuestro alcance!".
(Mansûr Hal·lâch, Dîwan, Fragmenta, Barcelona, 2010, p. 265. Traducción del árabe a cargo de Halil Bárcena).

Resistir

Tareas sufíes: resistir


Hoy, ser un derviche significa, entre otras muchas cosas, resistir a la tiranía de la actualidad y no dejarse llevar por la confusión (H.B.).

Perles de saviesa de Rûmî

Buscadors de perles


Josep Gordi (Degà de la Facultat de Lletres de la Universitat de Girona), escriu al diari ARA l'article 'Els buscadors de perles', sobre el llibre de Halil Bárcena, Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî (Herder, 2015).

De la danza sufí

De la danza sufí



"No es la danza la que produce el estado interior del alma, el éxtasis, sino que el estado interior del alma, el éxtasis, es el que produce la danza" (Sohrawardî Maqtûl, m. 1191).

martes, 8 de marzo de 2016

Al-Idrisi y la pasta italiana

El geógrafo andalusí Al-Idrisi 

y la pasta italiana

Halil Bárcena



A estas alturas no descubrimos nada nuevo si decimos que Hollywood, un barrio de Los Ángeles, es mucho más que el centro de la industria cinematográfica estadounidense desde que se creó el primer estudio de cine, el año 1911. Hollywood no solo elabora productos, algunos de ellos de muy dudosa calidad artística, para el entretenimiento de pequeños y mayores en todo el mundo, sino que también es una verdadera fábrica ideológica. En otras palabras, Hollywood divierte y entretiene, sí, pero también adoctrina, que es lo mismo que decir que impone un pensamiento determinado, al tiempo que induce gustos y modas de alcance universal. Y, justamente, a propósito de esto último, de una moda gastronómica vinculada en concreto a la pasta italiana, queremos hablar en este artículo, aunque siempre en relación a los temas andalusíes que son los que en este espacio deseamos tratar.
Hace un par de años, apareció en el mercado literario español el libro ¡Delizia! La historia épica de la comida italiana[1] del historiador británico John Dickie, en el que esboza una historia de Italia a través del estudio de su gastronomía. Sin duda, se trata de una obra original. En ella, el académico Dickie se ocupa, entre otros muchos temas, de uno de los mitos más arraigados en el imaginario universal; a saber, que el viajero italiano Marco Polo trajo la pasta a Italia desde China, algo, como vamos a ver a continuación, totalmente falso.
Todo empezó en Estados Unidos, no en Italia, y más exactamente en Hollywood. En efecto, el año 1938, se estrenó el film Las aventuras de Marco Polo, un clásico del cine de aventuras dirigido por Archie Mayo e interpretado por Gary Cooper en el papel del célebre viajero italiano. La película, ambientada en el siglo XIII, narra las peripecias vividas por Marco Polo en su viaje desde Venecia a Pekín, donde se escenifica su encuentro con el emperador Kublai Han. Pues bien, en dicho film se cuenta cómo Marco Polo descubrió los espaguetis en China y cómo puso un puñado en su mochila, fascinado por su hallazgo, para llevarlos a Italia. Del resto se encargó Hollywood. Así es, la película de Archie Mayo propagó por todo el mundo la leyenda acerca del origen chino de la pasta italiana.
Pero, la realidad es otra bien distinta. Afirma el historiador Dickie: “La historia de que Marco Polo llevó la pasta a Italia es de los años treinta. Nadie quiso que la gente se la tomase en serio”[2]. Pero, la gente se la tomó en serio, muy  en serio, como se tomaría muy serio todo lo que viene de Hollywood desde entonces hasta hoy. Sin embargo, la verdad es otra bien distinta. En realidad, fueron los árabes quienes introdujeron la pasta en Italia y no Marco Polo. “Encontramos indicios de la presencia de la pasta”, afirma John Dickie, “en todo el Levante mediterráneo, y las primeras pruebas de su existencia en Italia tienen su origen en el momento en que los árabes invaden Sicilia”[3].
Lo cierto es que la primera mención escrita sobre la pasta la hallamos en el libro Kitāb Ruŷar o Libro de Roger, obra del cartógrafo, geógrafo y viajero andalusí Abū ʿAbd Al·lāh Muḥammad al-Idrīsī (1100-1165). Al-Idrīsī nació en Ceuta, ciudad española del norte de África, que entonces formaba parte del imperio almorávide, en el seno de una familia de la nobleza andalusí originaria de la ciudad de Málaga. Sin embargo, pasó buena parte de su vida en Italia, concretamente en Palermo, en la isla de Sicilia, sirviendo en la corte del rey Rogelio II, desde el año 1138.
Al-Idrīsī, el geógrafo medieval más importante, llevó a cabo, el año 1154, uno de los primeros mapamundis de los que tenemos noticia, conocido como la Tabula Rogeriana. La particularidad de dicho mapamundi es que está orientado en sentido inverso al uso común actualmente, es decir, el norte está abajo mientras que el sur aparece arriba.
Pero, para acabar, volvamos de nuevo a la pasta italiana. En su libro, Al-Idrīsī no solo habla de la pasta sino que incluso describe una factoría, donde se produce con la intención de ser exportada. Al fin y al cabo, es muy fácil de transportar y los barcos pueden llevarla a cualquier lado. Lástima que Hollywood no se fijara en Al-Idrīsī sino en Marco Polo. Si se hubiese realizado un film sobre la vida y los viajes del geógrafo andalusí hoy sabríamos que los espaguetis no vienen de China sino del Levante árabe.         


[1] John Dickie, ¡Delizia! La historia épica de la comida italiana, Barcelona, Debate, 2014.
[2] y 3 Entrevista a John Dickie, realizada por el periodista G. Altares, El País, suplemento cultural Babelia, 9 de agosto de 2014, p. 4.

[Artículo publicado originalmente en turco, en el número de febrero de la revista turca de literatura Yedi Iklim].

jueves, 25 de febrero de 2016

Seminario: 'El sufismo', con Halil Bárcena

Seminario

"El sufismo"

a cargo de Halil Bárcena

(dentro del Curso de Espiritualidad y Naturaleza Humana Hoy).


29 de febrero, a las 19'00 h.
Institut Gestalt
Verdi 94, bajos
08012-Barcelona
T. 932372815

Más información:

jueves, 18 de febrero de 2016

Presentación del libro 'Perlas sufíes'

Perlas sufíes


Halil Bárcena presenta su libro 
Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî (Herder, 2015), 
en la Biblioteca 'Can Mulà' de Mollet del Vallès (Barcelona), 
el día 24 de febrero, a las 18'30 h.

Atracción por el esoterismo

La atracción por el esoterismo

Frithjof Schuon


"El esoterismo no solo atrae a hombres de élite, sino también a mediocres aquejados de sentimientos de inferioridad, que intentan compensar mediante alguna sublimación; y también hay psicópatas en busca, o de un espacio de ensoñación, o de un refugio que dé sentimiento de seguridad".

(Frithjof Schuon, Cartas de un maestro espiritual, Palma de Mallorca, J. J. de Olañeta editor, 2015, p. 293).

lunes, 8 de febrero de 2016

Turcos en las letras latinoamericanas

Turcos en las letras latinoamericanas


Halil Bárcena




En 1994, el escritor brasileño Jorge Amado (1912-2001) publicó De cómo los turcos descubrieron América[1] , su última novela, un libro breve, no carente de un gran sentido del humor, en el que se narran las aventuras de dos hombres, Jamil Bichara y Raduan Murad, en el continente sudamericano, concretamente en Brasil. Pero, ¿qué clase de turcos son estos protagonistas del libro de Amado, descubridores de América? Bien, la verdad es que no se trata de turcos, sino de árabes del Levante mediterráneo. Escribe el autor brasileño a propósito de Jamil Bichara y Raduan Murad: “Traían papeles del Imperio Otomano, motivo por el cual hasta la actualidad son calificados de turcos, la buena nación turca, una de las muchas que amalgamadas compusieron la nación brasileña”[2].
Así pues, los turcos de Jorge Amado son, en realidad, árabes provenientes del Próximo Oriente, Siria y Líbano fundamentalmente. Y es que el calificativo turco se emplea en Latinoamérica para designar a los árabes que desde la mitad del siglo XIX se fueron asentando en los distintos países sudamericanos, huyendo de la situación lamentable que por entonces se vivía en el territorio sirio-libanés, a raíz, fundamentalmente, del conflicto entre drusos y maronitas. Uno de dichos inmigrantes, tal vez el más famoso, fue el libanés Halil Cibran (1883-1931), quien más tarde se convertiría en pintor y en uno de los escritores más importantes de las letras árabes contemporáneas, autor del célebre El Profeta (1923). La diferencia es que Halil Cibran se instaló en Estados Unidos con su familia, a diferencia de muchos de sus compatriotas que buscaron fortuna en América Latina, los turcos a los que aquí nos referimos.
Dicha inmigración árabe a Latinoamérica es a la que Jorge Amado se refiere cuando habla del descubrimiento de América por parte de los turcos. Afirma el escritor brasileño: “El descubrimiento de las Américas por los turcos, que no son turcos en absoluto, sino árabes de buena cepa, ocurrió con gran atraso en época relativamente reciente, en el siglo pasado, no antes”[3] .
Ya, anteriormente, en Gabriela, clavo y canela (1958), uno de sus libros más aclamados, había utilizado Jorge Amado la figura del turco en la persona de Nacib Saad, el protagonista de la novela, un árabe de nacimiento, sirio para ser más precisos, al que todos llaman turco, muy a su pesar. De hecho, el hombre se pasa toda la novela desmintiendo ser turco y afirmando su arabidad, aunque sin mucha suerte, pues el señor Saad es y será para sus vecinos el turco. Gabriela, clavo y canela fue llevada al cine, el año 1983, bajo la dirección de Bruno Barreto, siendo interpretado el personaje de Nacib Saad, magistralmente por cierto, por el actor italiano Marcello Mastroiani.       
Pero, el caso de Jorge Amado no es una excepción. La presencia del turco constituye una de las figuras más recurrentes de las letras latinoamericanas, tanto en español como en portugués. El historiador cubano Rigoberto Menéndez Paredes, director de la Casa Museo de los Árabes de La Habana (Cuba), ha analizado dicha presencia en su libro Árabes de cuentos y novelas: el inmigrante árabe en el imaginario narrativo latinoamericano[4]. Menéndez Paredes demuestra en su libro la enorme importancia que el turco posee en la mejor literatura de América Latina. Pero, veamos un par de ejemplos más, a parte del ya citado Jorge Amado, para no alargarnos en exceso.
Gabriel García Márquez (1927-2014), premio Nobel de Literatura, el año 1982, eligió al turco Santiago Naser, hijo de un inmigrante árabe llamado Ibrahim Naser, como protagonista de su novela Crónica de una muerte anunciada (1981). Los inmigrantes árabes, llamados turcos, también han estado presentes en la obra del escritor mexicano Carlos Fuentes (1928-2012). Así, en su obra La cabeza de la hidra (1978) hace mención Fuentes a la numerosa -y valiosa- presencia libanesa en la capital mexicana, subrayando sus enormes capacidades para el comercio. No en balde, los libaneses les deben mucho a sus antepasados fenicios, grandes comerciantes.
A mi juicio, la notable presencia árabe en las letras latinoamericanas, a través de la figura del turco, pone de manifiesta dos cosas. Primero, que si bien la inmigración árabe no fue cuantiosa sí fue muy significativa. Y segundo, que nuestros turcos no fueron ni ignorados ni tampoco marginados, antes bien al contrario, fueron objeto de estudio y de admiración, lo cual les permitió una fácil integración en las nuevas sociedades de acogida y sobresalir tanto en lo económico como también en la política, la literatura y las artes. El catalán Federico Mayor Zaragoza, quien fue director general de la UNESCO entre los años 1987 y 1999, afirmó en su día: “Las comunidades de origen árabe en América Latina constituyen un modelo de integración, junto con los demás componentes étnicos y culturales de la sociedad”. No hay duda que Europa tiene mucho que aprender del ejemplo latinoamericano a la hora de tratar a su inmigración árabe y musulmana.

(Artículo publicado originalmente en turco en la revista Yedi Iklim nº 310, enero 2016, pp. 84-85)




[1] Jorge Amado, De cómo los turcos descubrieron América, Alfaguara, Madrid, 1994.
[2] Ibídem, p. 30.
[3] Ibídem, p. 24.

[4] Rigoberto Menéndez Paredes, Árabes de cuentos y novelas: el inmigrante árabe en el imaginario narrativo latinoamericano, Huerga y Fierro, Madrid, 2011.

domingo, 7 de febrero de 2016

Corrientes dominantes

Corrientes dominantes


Para salir fuera de las corrientes dominantes y evitar su influencia perniciosa 
hay que remar con mucha fuerza, coraje y convicción (H.B.).

miércoles, 3 de febrero de 2016

Caligrafía otomana

Caligrafía otomana, memoria viva


A mis profesores, los calígrafos turcos Hüseyin Kutlu (en el centro), Ali Rıza Özcan (izda.) y Erol Dönmez (dcha.), memoria viva de la caligrafía turco-otomana, con mi más sincero agradecimiento. H.B.

[Hattat Hüseyin Kutlu, Ali Rıza Özcan, Erol Dönmez hocalarımızın çabaları sayesinde günümüzde tekrar canlanan Osmanlı hat sanatı].

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)