Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

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Halil Bárcena

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miércoles, 2 de julio de 2014

Sufí, el hijo del instante

Ibnu-l-waqt, el hijo del instante

Inara Asensio


Waqt en lengua árabe significa tiempo, momento, instante. En el sufismo el término ha sido utilizado no para designar una cantidad o medida de tiempo, sino más bien para referirse a la cualidad del momento o incluso podríamos decir que designa la "concreción fugaz de la eternidad" [1]. En ese  sentido, al sufí se le conoce como ibnu-l-waqt o hijo del instante.

"El presente dahr es un océano de maravillas extraordinarias cuyas olas son los instantes que se suceden. ¡Tú que conoces a Dios!, no dejes escapar sus maravillas al ignorar lo que hay en él. Si se te escapa, no cumplirás como debes con Él, ni le darás el valor que se merece" [2].

A cada instante, nos dirán los sufíes, la creación es renovada y ésta jamás se repite, de manera que a cada momento  se manifiesta un  aspecto diferente de la  divinidad: "Cada día, Él está en algún asunto" (Corán 55, 29). El derviche es, pues, en palabras de al-Qushayrî, aquel que "está ocupado en lo que más conviene a su estado místico y está presente a lo que se exige de él ahora" [3]. Nos recuerda al mismo tiempo Mawlânâ Rûmî:

"El derviche es hijo del instante
Oh amigo! decir mañana no es propio de la senda interior" [4].

Y es que, efectivamente, no es propio del derviche posponer lo que el momento pide de él, puesto que :

"No hay instante en el que Dios no exija algo nuevo de ti. No hay momento breve o prolongado, que no te obligue de alguna manera a responder ante Dios. Cada instante es una nueva situación que por pequeña que sea encierra significados y aspectos de la sabiduría divina; quien lo descuida, ha perdido una enseñanza que ya nunca podrá recuperar" [5].
           
Como decimos, posponer no es propio del derviche, como no lo son tampoco la negligencia ni el descuido del aquí y ahora. "El ‘arif [sabio sufí] necesita conocer la enseñanza que contiene su momento presente como si fuera su propia vida, porque quien descuida la enseñanza del instante, lo deja pasar no obtiene el beneficio que Dios guarda para él" [6].

Al  derviche, si de verdad lo es,  se le encontrará  ocupado en  la situación y el momento en que Dios le ha colocado, sin buscar cambiarla por otra diferente,

"ya que no sale de la ignorancia el que quiere que en el instante presente  (al-waqt)  se produzca algo distinto de lo que Dios manifiesta en él" [7].

En el sufismo todo es una cuestión de adab y, efectivamente, ser hijo del instante no es sino una cuestión de adab o cortesía espiritual.  Por cortesía espiritual no nos referimos a un conjunto de comportamientos protocolarios adecuados o convenientes según unas ciertas convenciones -por muy delicadas o exquisitas que éstas pudieran resultar-, sino al saber estar, al comportamiento propio del ‘arif,  esto es, de aquel que de todo conoce el justo valor.


Notas:

[1] Abd ar-Rahmân al-Jâmî,  Los hálitos de la intimidad, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 1987, p. 64.
[2] Shayj Ahmad al-‘Alawi, El fruto de las palabras inspiradas. Comentario a las enseñanzas de Abu Madyan de Sevilla, Almuzara, Córdoba, 2007, p. 311.
[3] Abd ar-Rahmân al-Jâmî,  op. cit., p. 64.
[4] Mawlânâ Rûmî, Masnaví I, 133.
[5] Shayj Ahmad al-‘Alawi, op. cit., p. 311.
[6] Ibídem.
[7] Abd ar-Rahmân al-Jâmî, op. cit., p.64.

Inara Asensio es licenciada en derecho y diplomada en lengua árabe.

martes, 1 de julio de 2014

Contra la ideología de género

Contra la 'ideología de género'

Halil Bárcena



"¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble de entre vosotros es el que más le teme" (Corán, 49: 13).


El mundo moderno, entendido aquí según lo describió René Guénon en su obra La crisis del mundo moderno, ha entronizado la idea de libertad hasta idolatrizarla. El humanismo, uno de los pilares ideológicos de dicho mundo moderno, se sustenta en la supuesta liberación humana de toda forma de identidad colectiva. Así, el ser humano ha sido liberado de la identidad cultural, en aras de una mundialización uniformizadora; de la identidad religiosa, y así sucesivamente. El último tipo de identidad colectiva del que el ser humano está siendo liberado es el género, en buena parte debido a la imposición de la llamada 'ideología de género' promovida desde el feminismo y otros ámbitos progresistas tanto de derechas como de izquierdas (¡ambas, derecha e izquierda, rinden culto al 'progreso'!), según la cual el género no sería más que algo arbitrario, fruto de condicionamientos sociales y culturales, y, en consecuencia, opcional: uno es lo que siente ser (de nuevo la lacra del sentimentalismo como medida de todo) y no lo que en verdad es, de acuerdo a la naturaleza real de las cosas. Dicho de otro modo, cada cual posee la libertad de escoger el tipo de género al que desea pertenecer, todos igualmente válidos. 

Decía Frithjof Schuon, a propósito del falso igualitarismo de género, que ha dado lugar a algunas leyes aberrantes: "Entre la mujer y el hombre existe, en el aspecto espiritual, superioridad recíproca. En el amor cada uno asume respecto del otro una función divina". Y es que, tal como apunta Agustín López Tobajas en su lúcido Contra el progreso, hombre y mujer son la manifestación a nivel humano de la polaridad cósmica entre lo masculino y lo femenino, el providencial desequilibrio ontológico que rompe la unidad indiferenciada del ser y genera la riqueza ilimitada y perpetuamente diferenciada del juego cósmico. 

lunes, 30 de junio de 2014

Ramadân, 1435/2014


¡Ramadân mubâraq!


"Bienvenida seas, oh luna creciente de este mes sagrado
que traspones el horizonte y te ocultas en nuestras almas.
Ayúdanos a cumplir con Su voluntad, desprendidos de todo lo perecedero,
y a ser sus heraldos en este mundo ayunando y orando
como hiciera el intermediario de Su Palabra,
que nos fue revelada durante este mes que declaran sagrado todos los que aman
al Uno, a Su Profeta y a Su Palabra bendita"

Seyyed Hossein Nasr (Poemas de la vía mística)

martes, 17 de junio de 2014

Orígenes de la Futuwwah

Orígenes de la Futuwwah


Seyyed Hossein Nasr 



"Ha habido un gran debate concerniente al origen de la Futuwwah. Algunos creen que la institución persa pre-islámica de los 'ayyârî se combinó con el sufismo para crear la Futuwwah. El término 'ayyâr significa en general "agudo de inteligencia" y "veloz", pero está conectado más particularmente con distintos grupos organizados que a menudo se alzaron contra la autoridad central del califa y sus gobernadores en algunas provincias persas. Otros consideran que ya entre los árabes pre-islámicos existía el culto a la virtud de la muruwwah (virilidad), cuyos atributos eran el coraje (shayâ'ah) y la generosidad (sajâwah), que se correspondería con la virtud desarrollada más tarde entre la población sedentaria árabe del periodo islámico conocida con el título de Futuwwah. Otros, por su parte, creen que la Futuwwah es una rama del sufismo con sus propias características y peculiaridades".


(Seyyed Hossein Nasr, "Spiritual Chivalry" en Seyyed Hossein Nasr (ed.), Islamic Spirituality. Manifestations, The Crossroad Publishing Company, Nueva York, 1997, p. 304).

Fuente: Círculo de Oriente

jueves, 12 de junio de 2014

El Príncipe de Gales y Martin Lings

El Príncipe de Gales y Martin Lings


Uno de los grandes privilegios de mi vida fue haber conocido al Dr. Martin Lings, a quien encontré por primera vez con ocasión de mi patronazgo de la Temenos Academy, a resultas de una presentación de la Dra. Kathleen Raine a cargo de Sir Laurens Van der Post. Estos tres personajes remarcables me han proporcionado, como a otros, una inspiración y un apoyo inmensos. Su ausencia empobrece al mundo, y este empobrecimiento deriva del hecho que todos ellos nos recuerdan constantemente esta dimensión invisible de nuestra existencia, dimensión que forma el modelo subyacente de toda manifestación y que ha sido tan cruel y brutalmente maltratada en nuestra época.

En cuanto al Dr. Lings, veía bajo la superficie de las cosas y nos ayudaba a rasgar el velo tras el cual se esconde el sentido sagrado de tantos misterios de la vida. Nos ayudaba a mirar más allá de la literalidad y a comprender que existen múltiples capas de significación en el seno del universo oculto, algo que la ciencia comienza por fin a admitir al reconocer la existencia de un orden y una armonía inherentes al mundo que nos rodea y en nosotros mismos.

Yo disfrutaba intensamente de la costumbre que tenía de visitar anualmente a Martin Lings. En dichas visitas gozaba del privilegio de compartir con él algunos de sus descubrimientos interiores, ya se tratara respecto del mundo de Shakespeare como del sufismo. Uno de los más grandes legados de Martin Lings, al margen de sus intuiciones acerca de la verdadera significación de numerosas obras de Shakespeare y de su remarcable biografía del profeta Muhammad, es seguramente su oportuno recordatorio de que el sufismo, del que era un eminente adepto, estuvo siempre en el corazón del islam, reiterando constantemente las verdades sagradas e inquebrantables del amor, de la compasión y del perdón, las cuales parecen residir en las fuentes mismas de la luz que ilumina nuestras tinieblas y que, si ilumina nuestros corazones, puede engendrar la paz que todos nosotros buscamos. Ruego que una paz luminosa recubra por siempre el espíritu desaparecido del querido Martin Lings.

(Prólogo de Su Alteza Real el Príncipe de Gales Carlos a la obra de Martin Lings Retour à l'Esprit. Questions et Réponses, Tasnim, Watrelos (Francia), 2010, pp. 15-16).    

martes, 10 de junio de 2014

Ver, según Shabistarî



Ver, según Shabistarî



"Están ciegos, sólo ven imágenes"

[Mahmûd Shabistarî (m. 1337), El jardín de los misterios]

jueves, 5 de junio de 2014

Entrevista: Halil Bárcena, islam y monaquismo

Entrevista a Halil Bárcena


Islam y monaquismo


Pregunta: ¿En el islam existe algún tipo de monaquismo institucionalizado como en el cristianismo? En caso afirmativo, ¿qué formas adopta? ¿En qué principios islámicos se inspiran? ¿Son mayormente aceptadas? En caso negativo, ¿qué principios islámicos son contrarios a estas expresiones?

Halil Bárcena: En términos generales, el islam desaprueba expresamente el monaquismo, de tal modo que no ha generado jamás una institución monástica como sí hallamos en otras tradiciones religiosas, el cristianismo, por ejemplo, cuyo monaquismo aparece citado en el propio texto coránico (57, 27), subrayando su carácter humano, si bien autores como Ibn `Arabī destacaron su aspecto divino, al ver en él un esfuerzo de aproximación a Dios. Con todo, el ideal islámico de religiosidad aboga por un modelo bien distinto. Lā rahbāniyya fī-l-islām (No existe monaquismo en la tradición del islam), reza un ḥadīṯ atribuido al profeta Muḥammad, cuya autenticidad, sin embargo, es discutida por muchos eruditos musulmanes. Sea como fuere, el musulmán, un ser entregado libre y confiadamente a Dios (eso significa el término árabe muslim), lo es en su vida personal, familiar y colectiva, y no al margen de ella. Otro ḥadīṯ, éste sí unánimemente aceptado como certero, afirma: “El matrimonio constituye la mitad del dīn”, es decir, la mitad de la religión. El islam no le concede ninguna marca de religiosidad especial ni al celibato, ni tampoco al monaquismo u otras instituciones similares. El Corán le recuerda lo siguiente al propio profeta Muḥammad: “En verdad, hemos enviado profetas antes de ti, y les hemos dado esposas e hijos” (13, 38). En ese sentido, el islam, en tanto que religión heredera de las anteriores revelaciones, no constituye ninguna excepción: casi todos los profetas del tronco abrahámico tuvieron vida familiar.

P. Más allá de la existencia o no de órdenes monásticas, ¿qué dice el islam sobre la tendencia natural a la soledad de ciertos creyentes? ¿Deja libertad para explorarla, previene contra ella, recomienda reprimirla…? La dimensión comunitaria parece fundamental para los musulmanes, pero ¿deja espacio para una relación íntima con Dios?

H.B. Que no exista institución monástica en el islam no implica la inexistencia de formas y espacios de cultivo de lo que podríamos llamar el silencio y la soledad germinadores de uns o intimidad con Al·lāh. A modo de anécdota personal, me llamó mucho la atención, hace unos años, oírle decir a un teólogo católico que lo que más le llamaba la atención del célebre sabio sufí Mawlānā Rūmī era que hubiese alcanzado tal cima espiritual ¡siendo un hombre casado! Seyyed Hossein Nasr afirma que los primeros musulmanes son monjes que no guardan el celibato, haciéndonos ver que es posible vivir la proximidad y la intimidad con Dios que se le atribuye al monje, viviendo en familia y en sociedad. El islam, en general, y, más particularmente, el taṣawwuf o sufismo islámico, reconocen prácticas como el i`tiqāf o retiro que se realiza en los diez últimos días del mes de Ramadán, o la práctica sufí denominada jalwa, una suerte de retiro espiritual, al modo de los retiros que el propio profeta Muḥammad efectuaba periódicamente. En cualquier caso, se trata de prácticas puntuales que en modo alguno comportan aislarse de la sociedad. Se trataría, según afirman los propios sabios sufíes, de tomar distancia respecto a la cotidianidad para poder tener más perspectiva, pero no porque se piense que Dios no habite en el mundo de los hombres. El ideal sufí, por otro lado, es vivir el retiro en el mundo: vivir en el mundo sin que el mundo viva en uno. Y es que, según la sensibilidad religiosa islámica, estar con las creaturas es estar con Dios y estar con Dios es estar con las creaturas. No cabe en la mentalidad islámica concebir lo comunitario como un obstáculo para vivir la proximidad de lo divino. El mundo no es vivido como un problema por el musulmán: ni es una maldición ni tampoco el campo donde se enseñorea la tentación.  

P. ¿Es el sufismo, la mística musulmana, una forma de crear un mayor espacio para la intimidad con Dios? ¿Tiene el derviche algo de “monje”? ¿Tiene la cofradía algo de comunidad monástica? Por otra parte, ¿en qué son realidades opuestas? ¿Es el sufí alguien que vive más intensamente para la religión, que la necesita más permanentemente, que el común de los fieles?

H.B. El taṣawwuf o sufismo islámico es el corazón del islam y el islam del corazón, entendiendo por corazón no el órgano de la expresión sentimental, tal como habitualmente se piensa, sino como centro del ser. No, el derviche no tiene nada de monje. Un derviche no es un monje, un derviche es un derviche. Intentar proyectar los atributos del monje sobre el derviche, comporta ver todas las expresiones religiosas desde la propia óptica. Por consiguiente, un derviche no será jamás lo que digan de él, sino, en todo caso, lo que el propio derviche quiera ser, si es que desea ser algo. Sea como fuere, si en el islam no existe el monaquismo, tal como ya hemos explicado, difícilmente un derviche, que a fin de cuentas es un espiritual musulmán, podría ser un monje. Ello no quita para que, a lo largo de los siglos, hayan existido formas bien dispares de vivir el taṣawwuf. El šayj Aḥmad al-`Alawī, un santo sufí del siglo XX según su biógrafo Martin Lings, fue zapatero remendón durante toda su vida, él, una de las cimas espirituales del islam contemporáneo. La diferencia entre un derviche y un creyente musulmán a secas tal vez estribe en que el primero siente un hambre de espíritu más punzante y necesita saciarla, lo cual no le concede ninguna excepcionalidad. Pero, eso nos llevaría muy lejos y no viene a cuento ahora. 


P. ¿Existe un concepto coránico o árabe más adecuado que el griego “monje” para designar esta realidad?

H.B. El Corán usa el término árabe rāhib para referirse exclusivamente a los monjes cristianos, dado que tal realidad, insisto, no existe como tal en el ámbito del islam. El modelo coránico de santidad y sabiduría se designa mediante la palabra ṣālih que abarca dos campos semánticos que pueden ayudarnos a comprender cómo el islam concibe al sabio. El ṣālih es un sabio, un ser virtuoso, pero también alguien útil. Es decir, el sabio no supone ni una carga social ni tampoco un lujo de quien se pueda prescindir. El sabio, cuando lo es de verdad, es porque cumple una función objetiva en el mundo y ante la comunidad. 

P. En el último número de la revista publicamos una entrevista a un monje trapense español cuya comunidad se halla en Marruecos. Los monjes han confraternizado con la población musulmana e incluso siguen el Ramadán, parece que no sólo para fomentar la convivencia, sino porque han encontrado en ello otra forma de acercarse a Dios. El monje al que entrevistábamos nos comentaba que del islam los cristianos podían aprender a no compartimentar y arrinconar la vida espiritual, que para los musulmanes lo impregna todo. En este sentido, ¿puede ser que en el islam no tenga sentido la existencia de un clero y un monacato pues la invitación es a que todo el mundo viva una vida absolutamente religiosa?


H.B. Mientras que en otras tradiciones religiosas, la función sacerdotal comporta una consagración específica de la persona, lo cual la capacita en exclusiva para cumplir ciertos ritos, no existe ningún rito ni práctica religiosa islámica que no pueda ser cumplido por cualquier creyente. Dicho de otro modo, todas las funciones religiosas están abiertas a todos, en función no de su especial consagración sino de su conocimiento. Podríamos decir que en el islam no existe el sacerdocio, que no tiene necesidad de él, puesto que todo musulmán lo es.

[Entrevista publicada en catalán en la revista Dialogal nº 49, primavera 2014, pp. 20-21].

miércoles, 4 de junio de 2014

Maestro y caballero

'Shayj' y 'fatà', maestro y caballero


Laila Khalifa



En árabe, la noción de sabiduría está estrechamente ligada a la de edad madura, y al shayj [maestro]. Según Tarafâ ibn al-'Abd: "Sa-tûbdî laka al-'ayyâmu mâ kunta yâhilan" [“El tiempo te desvelará lo que ignoras”]. La palabra shayj implica a la vez la madurez (fijada a los 50 años) y la maestría (encontramos la expresión shayj al-shabâb para designar, entre los jóvenes, a un maestro de sabiduría). Los shuyûj (plural de de shayj) de un grupo o de una tribu son, en cierta manera, los senadores o los decanos.

El fatà [caballero], obligatoriamente sabio, es pues también necesariamente shayj. Su juventud está exenta de futilidad como lo nota Abû Jurrâsh al-Hudhalî: "El estúpido no ha tenido jamás una correa larga. Él pierde la juventud en futilidades". Cuando el fatà shayj avance en edad, conservará el vigor y la firmeza (dicho de otro modo, su juventud), del mismo modo que continuará siendo generoso. Se convertirá entonces en un shayj fatà. En el marco del espíritu de los poetas de la yâhiliya [periodo preislámico], Abû Tammam afirma: "Él posee la anât (paciencia, sangre fría, tranquilidad) de la edad madura y la frescura del fatà; cuando se lanza al combate es un buitre feroz". En suma, un fatà es siempre un fatà. Era un fatà shayj; se convertirá en un shayj fatà: "¡Oh Hind! ¿quieres un shayj por siempre fatà? Hay jóvenes que no poseen la cualidad de fatà".


(Laila Khalifa, Ibn 'Arabî. L'initiation à la futuwwa, Albouraq, París, 2001, pp. 122-123).

Fuente: Círculo de Oriente

martes, 3 de junio de 2014

René Guénon y la política (2)

René Guénon y la política (2)

Jean Hani


Todo pensamiento social, recuerda en primer lugar Guénon, tiene que estar ligado a un principio metafísico, pues el principio metafísico se encuentra en el origen de toda civilización tradicional; si se niega este principio, se destruye todo el conjunto. Este principio metafísico no es otro que la afirmación de la supremacía absoluta del espíritu sobre la materia en general y, a nivel social y político, de lo espiritual sobre lo temporal, o sea a fin de cuentas de lo divino y lo universal sobre lo humano y lo individual. El mal moderno está en el individualismo, que rechaza todo lo que puede ser superior al hombre. El espíritu moderno, al hacer que lo temporal sea independiente de lo espiritual, hace que lo temporal pierda su legitimidad (...).

(Jean Hani, In memoriam René Guénon, J. J. de Olañeta, Palma de Mallorca, 2008, pp. 24-25). 

lunes, 2 de junio de 2014

Futuwwah, vida sencilla y apartada

Futuwwah, vida sencilla y apartada


"La Futuwwah es alegrarse y satisfacerse con una vida sencilla y apartada"


(Al Sulamî, Futuwah. Tratado de caballería sufí, Paidós, Barcelona, 1991, p. 62)

Fuente: Círculo de Oriente

jueves, 29 de mayo de 2014

Contra el sentimentalismo

Contra el sentimentalismo


Ver la naturaleza real de las cosas. He ahí la aventura del derviche. El hombre común ve lo que no es, y lo que es no lo ve. Desespera comprobar la incapacidad humana para ver lo que en verdad necesita. A menudo, el sentimentalismo, subrayado de forma enfermiza en el neoespiritualismo occidental, es el elemento que distorsiona la mirada certera de las cosas. Y es que el sentimental no ve las cosas tal como son, sino como le gustaría que fuesen. La práctica sufí, siempre que se dé en un marco tradicional y no fuera de contexto como suele ocurrir en Occidente, convierte al hombre en un ser silente, sacrificado y sobrio, lo cual significa que habla sólo cuando es preciso, que es paciente y abnegado y que elude todo capricho artificioso. Ver, que es otra forma de referirse a la comprensión profunda de las cosas, antesala del amor, exige silencio, al tiempo que forja en el hombre una personalidad humilde y vigorosa. Halil Bárcena  

miércoles, 28 de mayo de 2014

El ojo del corazón


El ojo del corazón


«Si sientes angustia con los ojos abiertos, 
sabe que has cerrado el ojo de tu corazón ['ayn al-qalb]; 
ábrelo pues» 

(Mawlânâ Rûmî, Mesneví II, 86).

lunes, 26 de mayo de 2014

Rûmî y los gremios de artesanos

Mawlânâ Rûmî 

y los gremios artesanales


Sefik Can



Ya que el padre de Husâm al-Dîn [discípulo y asistente personal de Mawlânâ Rûmî, a quien éste dictó su Masnaví] era la máxima autoridad de la comunidad ahî -una organización fraternal de gremios en pos de Al·lâh en la antigua Anatolia- que vivía en Konya y sus alrededores, era nombrado siempre como Ahî Türk y a Husâm al-Dîn se le llamaba Ahî Türkoglu. La institución de los ahîs [asnaf en árabe] era una organización que comprendía a todos los pequeños artesanos y comerciantes. La estructura organizativa de los ahîs se denominaba Futuwwah -caballerosidad, cortesía; situar a los demás por encima de uno mismo por medio de la generosidad, el altruismo, la abnegación; ser indulgente con los defectos de las personas. Término utilizado para designar a los gremios en Anatolia-.


(Sefik Can, Fundamentos del pensamiento de Rûmî. Una perspectiva sufí mevleví, La Fuente, Somerst, 2009, p. 78). 

Fuente: Círculo de Oriente

jueves, 22 de mayo de 2014

A la memoria del shayj Misbah Erkmenkul


A la memoria del shayj
Mehmet Misbah Erkmenkul

 

Mehmet Misbah Erkmenkul Efendi (1931-2014), shayj del tekke qâdirî del barrio istanbulí de Tophane, donde se atesora el legado del sabio sufí Ismail Rumi (¡no confundir con Mawlânâ Rûmî!), conocido como Pir-i Sânisi o Segundo Maestro (el primero es, lógicamente, el propio 'Abd al-Qâdir Geylanî, iniciador de la silsila qâdirî), quien fuera el introductor de la tarîqa qadiriyya en la otrora capital turca allá por el 1615, dejó este mundo a principios del presente mes de mayo. El día de su funeral, celebrado en la mezquita de Kiliç Ali Pasa, varios miles de personas, iniciados de las diversas turuq sufíes del país, amigos y simpatizantes, nos dimos cita para despedir al maestro, en una ceremonia sobria y emotiva como corresponde en estos casos. Desde este blog sufí, le deseamos a su hijo y amigo Eren Erkmenkul Bey, continuador de la obra de su padre, lo mejor en el cumplimiento de su pesada responsabilidad al frente del legado qâdirî de Istanbul, que habrá de afrontar, entre otros muchos retos, el de la reconstrucción, ya en marcha, del antiguo asitane qâdirî, que fue pasto de las llamas hace unos años. Halil Bárcena

   

miércoles, 21 de mayo de 2014

Ser o no un derviche

Ser o no un derviche


"Repasa bien tu discurso; puedes hablar como ellos [los derviches],
pero lo tuyo es cera de avispa y no miel de abeja"

Shayj Ahmad al-'Alawî (m. 1934)

martes, 20 de mayo de 2014

Tradicionalismo y Sufismo

Los tradicionalistas y el sufismo

William C. Chittick



[El estudio del tasawwuf o sufismo islámico aún continúa siendo un problema. No todos los puntos de vista son iguales ni mucho menos válidos. Hoy, las majaderías de los hermanos Shah, Idries y 'Omar 'Alî, no se sostienen, como tampoco se sostienen los puntos de vista tan errados del viejo orientalismo europeo. La tarea de los islamólogos cristianos ya sabemos cuál era y de la new age, basada en el principio del 'un poquito de aquí y un poquito de allá', poco es lo que se puede esperar. El autor del breve pero elocuente texto que presentamos a continuación, el académico norteamericano William C. Chittick, uno de los investigadores más preclaros en el campo de la filosofía islámica y el tasawwuf, discípulo de Seyyed Hossein Nasr, subraya el problema que aquí apuntamos, al tiempo que nos abre una puerta inmejorable al  conocimiento del sufismo islámico: la de los autores tradicionalistas, también llamados perennialistas: Frithjof Schuon, Seyyed Hossein Nasr, Titus Burckhardt y Martin Lings, principalmente. Nota de la redacción].

En aquella época también se podían encontrar varios estudios extensos, pero me parecía que en gran parte no entendían la cuestión. Yo era jovencísimo para hacer semejante juicio, pero confiaba en mi instinto, que me decía que determinados estudiosos -que hoy en día se suelen clasificar como tradicionalistas habían establecido una conexión auténtica con el linaje vivo del sufismo. En contraste con ellos, la mayoría de los conocidos como orientalistas parecían no tener ninguna noción real de lo que el sufismo significaba para sus practicantes, ni se tomaban en serio el papel de la espiritualidad en los asuntos humanos. Treinta y ocho años después, no puedo decir que me equivocara. Todavía pienso que los autores tradicionalistas proporcionan una entrada a la concepción sufí del mundo que no se puede encontrar en otras fuentes.

(William C. Chittick, La doctrina sufí de Rumi, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2008, p. xi).

jueves, 15 de mayo de 2014

Palestina: Nakba, 66 años

Nakba
 
Palestina, 66 años de dolor... y de esperanza


[Al-Arz lanâ wa al-Quds al-muhtal·la lanâ]

lunes, 12 de mayo de 2014

Naturaleza real de las cosas


De la naturaleza real de las cosas


"Una manta deja de ser una manta cuando ya no calienta"

miércoles, 30 de abril de 2014

Mawlânâ y la renovación de la creación


Mawlânâ Rûmî
 
y la renovación de la creación 

a cada instante



«A cada instante, mueres y renaces (…) A cada instante, el mundo y los hombres 
son renovados sin que éstos sean conscientes de su constante cambio».

(Mawlânâ Rûmî, Maṯnawī I, 1142 y 1144)

lunes, 28 de abril de 2014

El valor del guerrero espiritual

Lo que distingue al guerrero valeroso

Mawlânâ Rûmî


"Cuando Al·lâh provoca una aflicción a un desgraciado, éste, ingratamente, huye como un cobarde, mientras que cuando aflige a un hombre feliz, éste se acerca aún más a Al·lâh. En la batalla, los hombres pusilánimes, por miedo a perder la vida, escogen huir, mientras que los valerosos, aunque temen también por su vida, cargan contra las filas enemigas. Los héroes como Rustam [héroe legendario de la mitología persa, loado por Ferdûsî en su Shâhnâme Libro de los Reyes] son conducidos hacia adelante por el miedo y el dolor. Es también por miedo que el hombre de espíritu débil muere por dentro sin que nadie lo haya tocado. Las pruebas y el miedo a perder la vida son las dos piedras de toque en el camino interior: es así como se distingue al guerrero valeroso del hombre débil".


(Mawlânâ Rûmî, Mesneví IV, 2915-2921).

Fuente: Círculo de Oriente

domingo, 20 de abril de 2014

Los sonidos de Isfahân

Los sonidos del bazar de Isfahân


Leili Castella



Adentrarse en el bazar de la ciudad iraní de Esfahân es adentrarse en un mundo sonoro muy especial y de gran riqueza. Es especial por cuanto nos acerca a la sonoridad del mundo tradicional, no en vano los arqueólogos han constatado que estos particulares centros comerciales existían en el actual Irán desde hace más de diez mil años; y de gran riqueza, dada la variedad infinita de sonidos que en él pueden percibirse: el repicar de los orfebres, el trasiego de carros, las conversaciones de café, etc. Los bazares son en definitiva una explosión  de sonido, de color, de olores y de sentidos. Dícese que "bazar" deriva del término de la lengua persa media wâzâr, la cual posiblemente derive a su vez de bahâchâr, el lugar de los precios. Originado en la zona de influencia de Persia, el concepto de bazar se transportó a zonas distantes de miles de kilómetros entre sí.

De entre todos los sonidos que el viajero puede percibir en el bazar de Esfahân, hay uno que fascina especialmente: el de las conversaciones entre compradores y vendedores. El bazar es la máxima expresión de la oralidad, rasgo que precisamente define la civilización islámica, y el regateo, lejos de ser un mero entretenimiento o una curiosidad para el turista, es una transacción comercial en toda regla a la vez que una forma precisa y flexible de ajustar los precios casi diariamente en función de las vicisitudes de los mayoristas, fabricantes, artesanos, proveedores de materias primas y transportistas.  Pero en el mundo tradicional, una transacción comercial es también un intercambio oral de conocimiento y de experiencia entre el comprador y el vendedor. Se adivina que hay mil refranes, rituales, gestos y habilidades a la hora de regatear que para todos los iraníes resultan fundamentales para que un individuo adquiera una mayoría de edad social.

Como bien explica Alfred G. Kavanagh (1), los bazares son el lugar por excelencia de la vida pública en el mundo islámico, y las transacciones comerciales y todo lo que presuponen, poseen una significación trascendente para los musulmanes. No hay que olvidar que, en su juventud, el profeta Muhammad fue comerciante y participó en numerosas expediciones comerciales actuando como agente de su primera esposa, Jadiya. Estos viajes realizados antes de su misión profética tuvieron un gran impacto en su visión posterior de la comunidad musulmana.


Por si cupiera alguna duda acerca de su importancia, cabe añadir que las transacciones comerciales aparecen citadas en el Corán en más de una ocasión, como es el caso de la azora 2, 275-276, la cual contiene una sanción divina a favor del comercio y una condena radical a cualquier forma de usura. Reseña Kavanagh que "en la época pre-islámica los préstamos realizados con un elevado interés por algunas tribus judías a los comerciantes de la Meca habían terminado por arruinarles. De ahí que uno de los pilares del comercio islámico se base en la prohibición de prestar dinero o cualquier bien a cambio de recibir un interés".  Y es que, concluye Kavanagh, "la transacción comercial sujeta a las prescripciones coránicas representa la mejor expresión de la justicia entre los hombres y sobre todo  contribuye a la expansión de la comunidad de los creyentes".

Notas:
(1) Alfred G. Kavanagh, Irán por dentro. La otra historia, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2010, pp. 652 a 656.


Leili Castella es licenciada en derecho, pianista y rebâbista. Directora de la escuela de música 'Baraka. Música con Alma' y coordinadora del Institut d'Estudis Sufís de Barcelona. 

lunes, 14 de abril de 2014

Adiós a Paco de Lucía, en turco

Adiós a Paco de Lucía, 

maestro de la guitarra flamenca*


Halil Bárcena





(*) Artículo aparecido en el número 1005 de la revista turca Aksyon, correspondiente a la semana del 10 al 16 de marzo, bajo el título 'Flamenko gitar yetim kaldı'. 

Para leer el texto turco en la web, clikad aquí: 

Para leer el original en español, clikad aquí:

domingo, 13 de abril de 2014

'Aşk' y 'Meşk'


'Aşk' y 'Meşk'



Aşk olmazsa meşk olmaz

[Sin amor/pasión no hay 'meşk' -aprendizaje-]...

viernes, 11 de abril de 2014

¡Sempre amb el Mure al cor!

¡Sempre amb el Mure al cor!

6 d'abril de 2012 - 6 d'abril de 2014 

Dos anys ja sense l'amic Josep Morera Córdoba (1985-2012), 
el nostre Mure, el gran Mure. ¡Sempre amb el Mure al cor!



"Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales a luces en el día"

(Jorge Luis Borges)

miércoles, 9 de abril de 2014

Orígenes del zūrjāne

Orígenes del zūrjāne


Juan  Goytisolo


Según algunas tradiciones, el origen del zūrjāne [antiguo arte marcial persa] se remontaría al reinado de Darío y sus sucesores aqueménidas. Zoroastro, cuya doctrina religiosa subsiste en algunas regiones de Irán, menciona en sus textos que el primer voto de sus seguidores al dios Ormuz consistía en "ir al cielo y poseer un cuerpo robusto". Historiadores como Herodoto, Jenofonte y Plutarco subrayan el hecho de que en la Persia antigua se estimaba que "el arrojo y armoniosa proporción corporal de los jóvenes eran cualidades obtenidas gracias a su práctica de unos ejercicios atléticos adecuados a su vigor y apostura". En cuanto al poeta nacional Ferdûsî, autor del célebre Libro de los Reyes, recuerda igualmente que el rey Ardacher, fundador de la dinastía sasánida, promulgó un decreto en el que se imponía el zūrjāne y las artes del pahlivān a todos sus súbditos, a fin de que aprendieran el manejo de los arcos, mazas y escudos y acudieran a él "con el cuerpo endurecido como el bronce". Las leyendas compiladas en los cincuenta mil dísticos de Ferdûsî evocan las virtudes de los ayârs o caballeros capaces de enfrentarse al peligro, penetrar en el campo del adversario y rescatar a los cautivos, facultades encarnadas en la figura de Rustam, el héroe sin tacha de la mitología persa.


(Juan Goytisolo, 'Los atletas de 'Alî', en De la Ceca a La Meca, Alfaguara, Madrid, pp. 49-50).

Fuente: 'Pahlivân. Deporte y Tradición'

lunes, 7 de abril de 2014

Laylà y Maŷnūn



Laylà y Maŷnūn


Para contemplar la belleza de Laylà hay que tener los ojos de Maŷnūn

viernes, 4 de abril de 2014

Heráldica y Futuwwah

Heráldica y Futuwwah


Titus Burckhardt



"Las hermandades que practicaban la Futuwwah se nutrían no sólo de los miembros de la aristocracia dominante, sino también con mucha frecuencia de los gremios de artesanos o de artistas [asnâf]. He aquí, pues, toda una plétora de relaciones, a las que habría que añadir el hecho de que la caballería, en la medida en que la practica la aristocracia dominante, tiene relaciones con la vida de las cortes principescas. Lo nómada, la caballería, los gremios de artesanos, la corte: es imposible que no haya algún aspecto del arte islámico dentro de tal constelación, y nos limitaremos a mencionar uno que tiene su continuidad en el occidente cristiano. Nos referimos a la heráldica, que es evidentemente un arte caballeresco y que integra en su seno, simultáneamente, determinados elementos nómadas -y en concreto el simbolismo animal (el águila bicéfala, por ejemplo, hizo su primera aparición en el arte selyúcida)- y referencias al hermetismo, uno de los fundamentos de la cosmología tradicional que se enseñaba en las órdenes de Futuwwah".


[Titus Burckhardt, El arte del islam, J. J. de Olañeta, Palma de Mallorca, 1988, 97-98].  

Fuente: Círculo de Oriente


Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)