Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en ponerse en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es

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Reciban un cordial saludo, sean quienes sean y lo que sean, estén donde estén, y muchas gracias por su visita. Huuu...!

Halil Bárcena

Director de l'IES

Yâ man Hû...!

Yâ man Hû...!

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Entrada destacada

IES / Seminario sufí de verano: "MAWLĀNĀ RŪMĪ Y LA CIENCIA DE LAS LETRAS"

Institut d’Estudis Sufís (Barcelona) / Actividades Seminario sufí de verano: "MAWLĀNĀ RŪMĪ Y LA CIENCIA DE LAS LETRAS" Dirección: ...


martes, 2 de junio de 2015

Elogio de la minoría

Elogio de la minoría


De las mayorías, de la masa informe y adocenada, no se puede esperar nada bueno. Ya lo dijo Jean Cocteau: "No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría". Y es que sólo la minoría, el círculo incorruptible de los derviches, posee la capacidad de virar el rumbo de las cosas. Halil Bárcena

lunes, 1 de junio de 2015

Berat Kandili

Berat Kandili


"En la noche de luna llena, un pájaro anónimo canta Tu nombre"

viernes, 29 de mayo de 2015

Elogio del sacrificio y del esfuerzo

Elogio del sacrificio y del esfuerzo

Halil Bárcena


Hay que decir, a fin de no caer en lo ilusorio ni de sucumbir a los caprichos de la fantasía y el sentimentalismo, que no siempre la senda sufí implica éxtasis y gozo. Muchas veces se sufre, requisito previo de la conciencia. De hecho, quien no sabe sufrir no puede considerarse un derviche. Sin padecer el dolor del dominio del propio yo no puede haber recompensa alguna (...). Solo cuando cae la flor se hace visible el fruto.

(Halil Bárcena, Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî, Herder, Barcelona, 2015, p. 178).

viernes, 22 de mayo de 2015

Presentación del libro 'La fuente de la salud'

Presentación del libro
La fuente de la salud


Las doctoras Montserrat Noguera y Padma Solanas Noguera, y Halil Bárcena presentan su libro 
La fuente de la salud. Una aproximación a la medicina integrativa, 
editado por Paidós Editorial.

Miércoles, 10 de junio, a las 19'00 h.
Librería ALIBRI
Balmes, 26
08007-Barcelona 

Tirco con arco y respiración

La respiración en el tiro con arco


Ananda Kentish Coomaraswamy



"La respiración del arquero debe regularse para concentrar la propia fuerza en la boca del abdomen (...); también en otros actos viriles como la producción de fuego por fricción, hacer una carrera o doblar un arco rígido, uno hace estas cosas sin aspirar ni exhalar, esto es, sin jadear, ni quedarse sin aliento, ni con excitación".


(Ananda K. Coomaraswamy, El simbolismo del tiro con arco, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 2007, p. 73). 

Fuente: Pahlivân / Deporte y Tradición

miércoles, 20 de mayo de 2015

Nietzsche y el sufismo

Nietzsche y el sufismo 

Acerca de la madurez como segunda infancia


"La madurez del hombre adulto significa haber reencontrado 
la seriedad que de niño tenía cuando jugaba". 


(Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal).

lunes, 18 de mayo de 2015

Libros: 'La fuente de la salud'


La fuente de la salud


Dra. Montserrat Noguera

Dra. Padma Solanas Noguera

Halil Bárcena


"Decía el sabio sufí Mawlânâ Rûmî (m. 1273): "En tu interior existe una gran fuerza vital, ¡descúbrela!". Este libro pretende ser una invitación a asumir un reto en el que nos va la salud y, por consiguiente, la vida. En efecto, todo cuanto contienen estas páginas nos invita a vivir en armonía con las fuerzas activas de la vida, que son el fundamento de la salud y del bienestar".

(Dra. Monserrat Noguera-Dra. Padma Solanas-Halil Bárcena, La fuente de la salud. Una aproximación a la medicina integrativa' Paidós, Barcelona, 2015, p. 12).

martes, 5 de mayo de 2015

Poetas: Némer-Ibn El Barud

Sabiduría esencial




"Creo que ningún pecado derrumba un templo,
y no creo que sean nuestras virtudes 
las que hayan levantado ningún templo"


(Némer-Ibn El Barud, La sabiduría esencial, Obelisco, Barcelona, 2004, p. 101).

jueves, 30 de abril de 2015

Perlas sufíes: acerca del proceder de los sabios

Perlas sufíes

Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî


Halil Bárcena



"No juzgues los actos de los sabios según tu propio rasero;
aunque 'león' y 'leche' se escriban igual en persa (shîr) no son lo mismo".

Mevlâna Rûmî, Mesneví I, 263 


El sabio es un espíritu que ha escapado de la prisión de su individualidad y galopa libre como una suerte de jinete celestial. Por eso, un derviche no juzga jamás el comportamiento del sabio ni polemiza con él; antes bien le profesa un respeto sacral, puesto que lo pequeño no puede objetarle nada a lo grande. ¿Cómo podría la parte enseñarle algo al todo? El sabio actúa siempre por razón de conveniencia espiritual, que nada tiene que ver con la preferencia individual.

(Halil Bárcena, 'Perlas sufíes. Saber y sabor de Mevlânâ Rûmî', Herder, Barcelona, 2015, p. 158).

martes, 28 de abril de 2015

Diagnóstico

Diagnóstico del mundo moderno 


"En nuestra época nadie sabe lo que pasa, y eso es lo que pasa"

(José Ortega y Gasset)

martes, 21 de abril de 2015

Política, tradición y sufismo

Política, tradición y sufismo


"De los políticos de moda no podemos esperar nada bueno" 

(Frithjof Schuon)

[Y de los que no están de moda tampoco].

lunes, 20 de abril de 2015

Comprender el montañismo

Comprender el montañismo


Marco Pallis


(En memoria de Josep Morera Córdoba, 'Mure', que
amaba la montaña y se quedó para siempre en ella).

"¿Por qué se emprende la ascensión a una montaña? Si las explicaciones que ofrecen los moralistas y los abogados del 'deporte por el deporte' se revelan todas ellas tan insatisfactorias es en gran parte porque la pregunta ha sido mal planteada desde el inicio. Vayamos un instante a la leyenda de Perceval: recuérdese que éste recibió la buena respuesta ya que supo formular correctamente la cuestión sobre el Grial. Perceval no pregunta ¿por qué?, sino ¿qué es el Grial?. Por su misma forma, ¿por qué? exige una explicación racional  y la razón concierne por definición a las relaciones de las cosas entre ellas, como se demuestra claramente en el latín ratio, significación que las matemáticas han conservado. La razón es impotente a la hora de alcanzar la esencia de las cosas. El Grial, idéntico al Objetivo y a la Cima de la Montaña, trasciende todas las relatividades y escapa así a toda racionalización. Él es conocido inmediatamente o de otro modo es imposible".


(Marco Pallis, La Voie et la Montagne. Quête spirituelle et boudhisme tibétain, L'Harmattan, París, 2010, p. 43).

Fuente:
PAHLIVĀN / Deporte y Tradición

miércoles, 15 de abril de 2015

Artesanía y enseñanza

Artesanía y enseñanza


Titus Burckhardt


"En el arte o la artesanía -la tradición no separa estas dos profesiones- la enseñanza suele ser muda; el discípulo ve hacer a su maestro y lo imita. Pero no sólo hay los métodos de trabajo; el buen artesano se distingue por todo un conjunto de valores humanos: paciencia, disciplina, sinceridad. No puede sobrestimarse la cualidad pedagógica del arte en el sentido tradicional de este término. Entre los artesanos de Fez, hemos conocido a hombres versados en una u otra ciencia, la del fiqh o la del tasawwuf, y más particularmente hombres que veían en las más modestas ocupaciones de su oficio un medio de perfeccionamiento espiritual (ihsân)".

(Titus Burckhardt, Símbolos, J. J. de Olañeta editor, Palma de Mallorca, 1997, p. 61).

Fuente:
Círculo de Oriente. Voz de la Caballería Espiritual Sufí (Futuwwah)

miércoles, 8 de abril de 2015

La senda y los occidentales según Schuon

Schuon, la senda 

y los occidentales modernos


Jean-Louis Michon



Muy consciente de la falta de preparación del occidental moderno para la vida espiritual y la disciplina que ésta exige, Frithjof Schuon supo pronunciar, sin severidad hiriente, advertencias contra las falsas perspectivas intelectuales, las desviaciones sentimentales o las deficiencias morales que impiden que las luces de la verdadera doctrina y de las prácticas sacramentales penetren en el receptáculo humano. 

(Jean-Louis Michon, "Testimonio de un discípulo. Extractos de cartas del Shaykh 'Isâ Nûr ad-Dîn Ahmad (Frithjof Schuon)", en "Frithjof Schuon (1907-1998). Notas biográficas, estudios, homenajes", Sophia Perennis. Cuadernos de Estudios Tradicionales nº 1-4, J. J. de Olañete editor, 2004, p. 373).

miércoles, 25 de marzo de 2015

Humanos, ni más ni menos

Humanos, ni más ni menos*


Halil Bárcena



Asistimos, en nuestra atribulada contemporaneidad, a una destrucción persistente del entorno natural sin precedentes en la historia de la humanidad. De hecho, más que de destrucción cabría hablar de una auténtica profanación de eso que los antiguos consideraron como el templo de la naturaleza, término éste que en su etimología latina, nascitura, evoca la función generadora de vida de la naturaleza. Y todo ello como consecuencia de la desacralización y consiguiente laicización del universo, proceso que ha corrido en paralelo al desarrollo de una ciencia y una tecnología, núcleo rector de la civilización moderna, cuya capacidad de destrucción resulta hoy inimaginable, llegando incluso a amenazar la estructura misma de la vida.
En paralelo, se ha generalizado una visión unívocamente materialista del ser humano, impuesta desde el Renacimiento, caracterizada por la absolutización del hombre terrestre, llamémosle así, que, liberado del cielo, es presa de la ambición prometeica del poder y la dominación. Pero, ni el cosmos ni el propio ser humano son máquinas que puedan retocarse a voluntad. El hombre no es un reloj, tal como sostenía Descartes, suma de distintas partes susceptibles de mejoramiento. Tampoco es un potente ordenador, como acostumbra a oírse hoy. Se trata de la epidemia moderna del maquinismo. En ese sentido, ¿de qué hablan algunos hoy cuando esgrimen el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana?
De hecho, el único deber moral del ser humano es cumplir el imperativo pindárico de ser lo que realmente es y no otra cosa; esto es, ser realmente humanos, ni más ni menos. Porque, como escribía el sabio sufí del siglo XIII, Mevlânâ Rûmî, al hombre no le basta con nacer para devenir un ser humano, en la acepción más profunda de la palabra. En ese sentido, no es que el hombre sea la única creatura que rechace ser lo que es, como afirmaba el escritor Albert Camus, porque, bien mirado, el hombre, sobre todo el hombre moderno, no sabe a ciencia cierta qué es ni quién es; y ese es el nudo de todo este drama. Era el propio Aristóteles quien decía que hay un chispazo divino en el fondo del hombre que es lo que hace de él un ser plenamente ¡…humano! Pero, no nos confundamos, puesto que no es lo mismo la divinización a la que aspira el espiritual, por ejemplo, que no es sino la realización de todas las posibilidades humanas, una experiencia plena de la vida que requiere una nobleza de corazón no fácil de alcanzar, que el endiosamiento del hombre prometeico. Porque el hombre puede haber llegado a la Luna, pero habiendo amputado su dimensión espiritual, que es un constituyente antropológico y no un añadido fruto de la fe, resta en un estadio de infrahumanidad lamentable, lo cual explica en parte el cansancio existencial de la civilización moderna que de forma más acusada se palpa en un Occidente que parece haber olvidado que no sólo de pan -¡ni de circo¡- vive el hombre.
Porque la crisis medioambiental a la que nos referíamos al inicio no es más que el reflejo exterior de la profunda crisis espiritual y axiológica que sufre el hombre moderno que, en palabras del profesor Seyyed Hossein Nasr, habiendo dado la espalda al cielo en nombre de lo terrenal, corre el riesgo ahora de destruir la tierra también. La crisis actual, la verdadera crisis que padecemos hoy en día, no es resultado de la mala gestión de las capacidades tecnológicas, sino que es consecuencia, primeramente, de la ignorancia de eso que los sabios sufíes denominan conocimiento sapiencial de la naturaleza y, en segundo lugar, del marasmo espiritual del hombre, que desconoce su verdadera naturaleza.
El hombre es mucho más de lo que piensa, pero mucho menos de lo que se cree. El hombre es, como afirmaban los antiguos, creatura del cielo, el ser a través del cual transita el aliento divino, y no un mero amasijo de órganos, tejidos y reacciones químicas, cuyas capacidades, ya de por sí extraordinarias, puedan desarrollarse ilimitadamente. Es creatura del cielo, pero de carne y hueso, es decir, contingente y mortal. Afirmar lo contrario es desconocer la naturaleza real de las cosas, puesto que es ley de vida, más allá de la voluntad humana y de cualquier desvarío científico, que todo cuanto nace debe morir.
El hombre no puede reinventarse como sostienen algunos, o transhumanizarse como afirman otros. Y es que a veces perdemos la perspectiva de las cosas. El ser humano no puede dejar de ser lo que es. Porque, nadie puede saltar más allá de su sombra, como reza un viejo proverbio derviche. Tampoco servirá para salir del atolladero presente con un mero cambio de paradigma ni la irrupción de nuevas ideologías. Hoy lo que se requiere no son soluciones retóricas o cambios cosméticos, sino una profunda y radical transformación del ser humano: metanoia lo llaman los teólogos católicos; tawba, los sabios sufíes.    

(*) El presente texto forma parte del libro ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano que, bajo la coordinación de Albert Cortina i Miquel-Àngel Serra, ha editado Fragmenta Editorial recientemente (Barcelona, 2015). Para más información acerca del libro, pinchen aquí: 

Pedagogía espiritual

Cuestiones de pedagogía espiritual

Frithjof Schuon


"A los jóvenes suele gustarles discutir y mantener juegos dialécticos. 
Con ellos hay que ir directamente a lo esencial".

(Frithjof Schuon, entrevista con Jean Biès, julio de 1967)

domingo, 22 de marzo de 2015

Perlas sufíes, según Halil Bárcena

Perlas sufíes de Rûmî, 

según Halil Bárcena



"Con un estilo sobrio y machadiano, Halil Bárcena nos regala algo más que un despliegue de erudición: nos señala la dirección interior de un itinerario espiritual que necesariamente ha de haber vivido previamente, dándonos la impresión de estar ante el discurso de un discípulo aventajado del maestro".


Perlas sufíes. saber y sabor de Mevlânâ Rûmî
Halil Bárcena
Herder, Barcelona, 2015

sábado, 21 de marzo de 2015

Ostad Elahi y su entrenamiento

Ostad Elahi, 

el entrenamiento de un músico


Leili Castella



Es bien conocida la importancia que el Islam concede al cuerpo: sólo hay que recordar la gestualidad de la salât, la plegaria que los musulmanes realizan cinco veces al día y a través de la cual caligrafían con su cuerpo la oración. Asimismo, las distintas órdenes sufíes no buscan sino encarnar la dimensión interior del Islam, siendo los derviches mismos, y por tanto también su propio cuerpo, el lugar por excelencia de su búsqueda: así por ejemplo Mawlânâ Rûmî (m. 1273), fundador de la tarîqa mevleví, consideró la danza del giro como una vía de conocimiento espiritual, y la tarîqa naqshbandí, exploró el poder alquímico de la respiración  para transformar nuestro ser en un cuerpo de luz. No hay duda alguna pues, de que la tradición espiritual islámica atesora un detalladísimo y afinadísimo conocimiento de los mapas físicos y sutiles del cuerpo humano.

Es en este contexto en el que nos gustaría presentar la figura de Nûr ‘Alî  Elahi (1895-1974), más tarde conocido como Ostad (maestro) Elahi, hombre con un destino singular y al que dedicaremos más de una entrada en nuestro blog. Nûr ‘Alî nació en el Kurdistan iraní, en el seno de la comunidad de los Ahl-e haqq [1], en una familia dedicada en cuerpo y alma al cultivo de la espiritualidad. Desde su más tierna infancia y hasta sus primeros años de juventud, su vida transcurrió inmersa en un mundo habitado por la oración, las prácticas ascéticas más exigentes, los peregrinajes y la música sagrada. A los veintidós años, habiendo alanzado las más altas cimas del conocimiento espiritual y siendo ya un músico de una calidad excepcional, tomó una decisión sorprendente: abandonar el paraíso espiritual en el que vivía, estudiar las leyes civiles y dedicarse a la magistratura. Pero, ¿qué motivó esta salida al mundo?

La respuesta es bien sencilla: la búsqueda de la Verdad (al-Haqq). Precisamente “la Verdad” es la palabra que mejor define la indagación, la trayectoria vital y el legado espiritual de Ostad Elahi. Seguramente no es casualidad que la comunidad de los Ahl-e haqq sea la comunidad de “los fervientes de la Verdad”, ni que haqq signifique tanto “derecho” como  “justicia”, ni que al-Haqq sea uno de los Nombres de Esencia de Al·lâh.  Como bien explica la especialista en literatura mística persa Leili Anvar en Paroles de Vérité: “Ostad Elahi desplegó en su enseñanza la idea central según la cual la luz no deviene palpable si no es en un fondo de tinieblas, el bien no tiene sentido sino frente al mal, y el perfeccionamiento del alma sólo puede tener lugar en el cuerpo y en el mundo. Al alma pura e inocente le es necesario confrontarse con la materia, con la dureza del mundo causal, para que el conocimiento pueda surgir. La Verdad sólo se desvela a este precio” [2].

Para Ostad Elahi, el rechazo del cuerpo y de la vida en sociedad puede, a lo sumo, purificar el alma, pero no permite perfeccionarla, puesto que dicho rechazo la priva de vivir la experiencia completa de su propia humanidad. Dirá el maestro iraní: “Luchar contra el yo-imperante, no significa  debilitar el cuerpo. Por el contrario, es necesario fortalecerlo, y al mismo tiempo fortalecer el alma de manera que, aun a pesar de su poder, nuestro yo-imperante se someta a ella. (…) Todo aquello que aprendí a lo largo de mis doce años de ascesis antes de entrar en la función pública, no vale lo que aprendí en un solo año de vida activa” [3]. Como explica Leili Anvar, el trabajo con uno mismo no se plantea en Ostad Elahi como una lucha entre el cuerpo y el alma, sino entre el “yo celeste” y el “yo imperante”. Hay en e l maestro iraní un respeto profundo por el cuerpo, no ya como mero instrumento de placer, que también, sino como el santuario del alma, como el corcel que, cuanto más sano y fuerte sea, mejor podrá servir a su caballero. Y es que, como todo cuanto ha sido creado, el cuerpo tiene sus derechos: el derecho a ser alimentado y protegido, el derecho a gozar de buena salud tanto física como psíquica, y el derecho a satisfacer sus deseos legítimos. De modo que, en realidad, dicho respeto comportará una enorme exigencia.

Ésta era su rutina de entrenamiento: “Cada mañana realizo ejercicios gimnásticos que hacen trabajar todos y cada uno de los músculos del cuerpo. Para que no sean aburridos, he inventado un dhikr [4] para cada movimiento. Hago también un poco de gimnasia iraní con pequeñas pesas [5] (…). Ando cada día una hora como mínimo y tres como máximo. El caminar y la gimnasia son los mejores medios para mantenerse sano” [6].

Si el cultivo y fortalecimiento del cuerpo lleva a algunos a trascender límites en campos como las artes marciales o el deporte, Ostad Elahi los trascendió en el toque del instrumento sagrado kurdo por excelencia, el tanbûr. Explica el etnomusicólogo Jean During que la técnica de Ostad Elahi era prodigiosa. Siendo ambidextro, su propia morfología se adaptaba perfectamente al instrumento y sus manos eran fuertes y poderosas.  Quizás por su muy agudo sentido de la justicia y la equidad, Ostad Elahi utilizaba los cinco dedos de cada mano para tocar un instrumento para el que en el pasado sólo se usaban dos dedos de la mano izquierda y dos de la derecha. Todos los movimientos se volvían posibles, y ello redundaba a tal punto en la sonoridad que extraía de su tanbur, que parecía que fueran varios los instrumentos que sonaban a la vez. During reivindica la dimensión trascendente de la técnica de Ostad Elahi al decir: “No pienso que la mano sea sólo un dócil obrero al servicio de formas sublimes: ocurre algo distinto, mucho más potente, parecido a lo que los practicantes de las artes marciales han descrito: el hecho de que llega un momento en el que se accede a una dimensión que parece trascender las leyes de la causalidad, las leyes de la física”.

Lo que es obvio es que, del mismo modo que el pahlivân (practicante del antiguo arte marcial persa del zûrjâne) no se esculpe a sí mismo por mero culto al cuerpo, Ostad Elahi no cultivó el arte por el arte. En ambos casos el cuerpo y la música se consideran lugares sagrados, destinados a la oración y a la meditación.  Dicen los que tuvieron el privilegio de ver tocar y escuchar  a Ostad Elahi, que su gesto y su música se hacían uno. Y entonces se producía el milagro: una música directamente emanada de la Fuente primordial invadía la estancia en la que el músico se hallaba. “En la atmósfera de claro-oscuro, su rostro estaba impregnado de un esplendor extraordinario; parecía un capitán de navío que sujeta el timón de un barco atrapado en una tempestad y busca devolverlo a buen puerto. Al final,  la música cesó… Por unos instantes, nadie pudo pronunciar palabra alguna (…). La atmósfera de la estancia era luminosa y bañada en espiritualidad. Reinaba un ambiente excepcional e indescriptible… Podía percibirse cómo un suave perfume envolvía la reunión” [7].

Notas:
 [1] Ahl-e haqq: comunidad religiosa kurda que en sus tradiciones y doctrinas manifiestan una síntesis de la gnosis del antiguo Irán y del esoterismo chií.
[2] Ostad ELAHI, Paroles de Vérité, Albin Michel, París, 2014, p. 14.
[3] Ibídem, p. 213.
[4] Dhikr: recuerdo y remembranza de Dios; práctica sufí por excelencia que tanto puede ser realizada colectiva como individualmente, en voz alta (yahrî) o de manera silenciosa (jafî). Según definición recogida en Sufismo de Halil Bárcena (Fragmenta, Barcelona, 2012, p. 162).
[5] A este respecto les recomiendo vivamente visitar dos blogs bien singulares: http://pahlivan786.blogspot.com.es, en relación al simbolismo del deporte, y http://circulo-oriente.blogspot.com.es, en relación a los principios y valores tradicionales, tanto éticos como espirituales, de la Futuwwah o antigua caballería islámica.
[6] Ostad ELAHI, Paroles de Vérité, Albin Michel, Paris, 2014, p. 185-186.

[7] Jean DURING, L’âme des sons, Le Relié, Gordes, 2001, p. 144.

Leili Castella es licenciada en derecho. Pianista y rebâbista. Coordinadora del Institut d'Estudis Sufís de Barcelona.

Fuente:
Baraka. Música con alma

viernes, 20 de marzo de 2015

Nowrûz - 2015

¡Nowrûz-tân pîrûz!

¡Sâl-é now mobârak!


(¡Feliz año nuevo!)



Coincidiendo con la entrada de la primavera, ciclo de renovación de la vida, 
se celebra el 'Nowrûz', el año nuevo persa, de enorme arraigo en el sufismo oriental
Desde las páginas del blog del 'Institut d'Estudis Sufís' de Barcelona (Catalunya) 
os deseamos un feliz Nowrûz que queme lo antiguo con su fuego regenerador 
y acoja lo nuevo, y os invitamos a participar del bello simbolismo espiritual 
de nuestro particular 'cyber-haftsin', que ilustra esta noticia.

miércoles, 18 de marzo de 2015

El 'ney', según Michèle Najlis

Elogio del ney, flauta sufí de caña

Michèle Najlis


"El cañaveral movido por el viento 
llora con la música 
que gime en el aire del ney 
que llora por él".

(Michèle Najlis, Hija del viento, Hispamer, Managua, 2015, p. 93 / Prólogo de Halil Bárcena).

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)