Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

Para cualquier tipo de consulta o información, no duden en ponerse en contacto con nosotros, a través de nuestra dirección de correo electrónico: sufismo786@yahoo.es

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Halil Bárcena

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miércoles, 24 de abril de 2013

Despertar, la tarea sufí



Despertar del sueño,
la tarea sufí

Halil Bárcena


La senda del tasawwuf o sufismo islámico ha mostrado durante siglos la tarea, ardua tarea, dolorosa a veces incluso, del despertar. Afirma el profeta Muhammad en uno de sus hadices o aforismos sapienciales más conocidos y caros a los sufíes: “El hombre vive dormido, en un sueño del que sólo despierta cuando muere”. Morir significa aquí (al menos ese es uno de los sentidos posibles) adquirir consciencia de la propia nada ontológica. Quien se vive a sí mismo como nada lo vive a Él ( en árabe), nombre divino esencial, según la espiritualidad sufí, como todo. Al mismo tiempo, morir a sí mismo implica ser consciente, primero, y encarnar, después, la corriente cósmica, valga la expresión, que recorre nuestro cuerpo. Es lo que los maestros sufíes de la tarîqa naqshabandiyya (Ahmad Sirhindí o Shâh Walîyyul·lâh de Delhi, entre otros), nacida en el corazón de Asia central, describieron en sus prolijas exposiciones a propósito de los latâ’if o centros sutiles del organismo, que constituye toda una verdadera fisiología sutil del ser humano.

Abrirse a dicha corriente cósmica, sintonizarse con el universo, digámoslo así, comporta una cierta imprevisibilidad, más allá de todo convencionalismo o forma imperante de pensar. Se trata del lado más desconcertante (¡y loco!) del sufismo, el que se vislumbra cuando la persona transita por derroteros jamás antes vistos, y que, justamente por eso mismo, requiere de la máxima cordura por parte del adepto o murîd. He ahí una de las máximas paradojas de la senda interior. Pero, volviendo a la tarea del sufismo, una de sus mayores preocupaciones ha sido implementar en el mundo impulsos para invertir las formas habituales (y tan precarias) de pensar y ver las cosas. Y esto los sufíes lo han llevado a cabo de forma abierta o bien desde el más anónimo de los anonimatos, según las necesidades y conveniencias de cada momento. 

lunes, 22 de abril de 2013

Sant Jordi, libros y rosas

Sant Jordi, libros y rosas

Halil Bárcena




Sant Jordi, el caballero venido del corazón de la Anatolia turca, que luchó y venció al pérfido dragón; Sant Jordi, patrón de Catalunya, es el día de los libros y las rosas. Una fiesta extraordinaria: día del amor y día del conocimiento, atesorado en los libros. La diada de Sant Jordi es la gran diada de Catalunya. Borges, el maestro Jorge Luis Borges, decía, refiriéndose al período medieval, que entonces había muy pocos libros, pero todos ellos eran principales. Hoy, que manda el reino de la cantidad, no es preciso decir lo difícil que es hallar un texto principal (y principial) entre las novedades que nos ofrece cada año por estas fechas el mercado literario. De todos modos, nos quedan los clásicos, que en su condición de clásicos son (casi) sagrados. Hay que leer lo principal y dejarse de tanta bazofia. Al fin y al cabo, ars longa, vita brevis, como reza el viejo adagio latino. Decía Schopenhauer al respecto: "Para leer lo bueno, hay una condición, y es no leer lo malo, porque la vida es corta y el tiempo y las fuerzas, limitadas" (La lectura y los libros, seguido de Sobre la erudición y los eruditos, J.J. de Olañeta, Palma de Mallorca, 2013, p. 40).

miércoles, 17 de abril de 2013

El latido de las palmas


El latido de las palmas


Leili Castella




Pocas maneras hay mejores, para acercarse a la significación profunda de la música, que sumergirse en la obra del poeta y místico persa Mawlânâ Rûmî (m. 1273). Como nos muestra el maestro sufí persa, cada uno de los elementos constitutivos de la música contiene y muestra  aspectos fundamentales de nuestra existencia.  Es el caso del ritmo que todo lo habita y que marca tanto la danza de la de rotación de los planetas, como el sucederse de los días y las noches, o el aleteo del parpadear, el latir del corazón, o el vaivén de la respiración. Podríamos decir que el ser humano es un ser polirítmico, o quizá aún mejor, un instrumento en el que Él percute múltiples ritmos.

Hemos dicho que ninguna faceta del existir humano está exenta de ritmo. Ni tan siquiera el camino espiritual,  balanceado por la sucesión de momentos de expansión o dilatación (bast), y de contracción o pesar (qabd). Hay sin embargo un ritmo especial que marcó para siempre la vida de Mawlânâ Rûmî, y que él comprendió en su más honda significación gracias a su extraordinario encuentro con Shams al-dîn Tabrîzî: se trata del ritmo por el que se suceden la unión y la separación. Como escribe Halil Bárcena (1), en Rûmî “el dolor de la separación de los que se saben uno es la prueba del máximo amor, pues cuando la separación se vive y se sufre de manera tan superlativa, hay al final una unión aún más intensa que en el absorbimiento total”. Y es que seguramente en el ritmo constituido por la sucesión de la dilatación y de la contracción, de la presencia y de la ausencia, anida el motor del conocimiento espiritual.

Para quien, como Mawlânâ, vive inmerso en la dimensión sagrada de la existencia, el gesto más nimio y cotidiano, es motivo de comprensión y de visión. Así, y en relación a lo que precede, el simple batir de las palmas le hizo escribir:

“Bate las palmas y comprende que de ahí proviene el sonido:
Pero observa que el sonido que producen las dos manos no se da sin separación y unión” (2)

Como  explica Annemarie Shimmel, el rítmico batir de las palmas que acompaña la música y la danza es símbolo de de la constante tensión entre separación y unión, atracción y aversión, sin la cual ningún sonido ni ningún movimiento, incluido el caminar espiritual, sería posible.

Notas:
(1) Halil Bárcena, Sufismo. Fragmenta, Barcelona, 2012, p. 109.
(2) Mawlânâ Rûmî, Dîvân-e kabîr, 326/3550.
(3) Annemarie Shimmel, The triumphal Sun, SUNY, Nueva York, 1993, p. 219.


Leili Castella es licenciada en derecho y pianista. Rebâbista del grupo musical 'Ushâq, es coordinadora del Institut d'Estudis Sufís y directora de la escuela musical 'Baraka. Música con alma'.

Fuente: 

Dîwân de Hal·lâj (49)

Dîwàn de Hal·lâj (m. 922)



(49)
1. El meu deler per ell és passió per tu.
A tu s’adrecen les nostres al·lusions.

2. Som dos esperits que un sol amor ens ha acoblat,
en la lloança davant teu.

(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

'Dhikr', la 'encantación'



'Dhikr', 'encantación' sufí

Halil Bárcena



Toda la metodología espiritual del sufismo podría resumirse en una sola palabra: dhikr, que quiere decir, antes que nada, el acto de (re)cordar, esto es, de reconducir algo de nuevo al cordis o corazón. Todo en el sufismo es memoria, nos recuerdan -¡y nunca mejor dicho!- los propios sufíes. La vida se vive hacia delante, pero se comprende hacia atrás. Los espirituales sufíes son, así pues, hombres y mujeres que recuerdan lo que realmente son, que han tomado consciencia clara de su nada ontológica, que se saben alejados de la unidad primordial y anhelan retornar a ella. La idea del retorno -lo hemos visto ya al explicar las estaciones espirituales: tawba, la primera de ellas- recorre toda la literatura sufí, sobre todo la de ascendencia persa. De hecho, la primera estación espiritual o maqâm que recorre el derviche es, justamente, tawba, cuyo significado profundo es ‘retorno’, como nos recuerda Ibn ‘Arabí, más que no arrepentimiento, que es como se suele traducir de forma un tanto precipitada; tawba o experiencia del retorno que aparece aquilatada en la fórmula astagfirul·lâh.

De hecho, una de las características formales del propio Corán es la gran cantidad de fórmulas concisas que contiene, todas ellas de gran sonoridad rítmica, que se prestan a eso que el metafísico francés René Guénon (1886-1951) denominaba encantación. Afirma el gran metafísico francés: “La ‘encantación’ no es una petición e incluso no supone la existencia de alguna cosa exterior (lo que forzosamente supone cualquier petición), ya que la exterioridad no puede comprenderse sino en relación con el individuo, que precisamente en este caso se trata de superar; la ‘encantación’ es una aspiración del ser hacia lo Universal, a fin de obtener lo que podríamos llamar una gracia espiritual; es decir, en el fondo, una iluminación interior. El ser, en lugar de buscar que la acción de la influencia espiritual descienda sobre él como lo hace en el caso de la oración, tiende, por el contrario, a elevarse hacia ella. Esta encantación, que se define de esta forma como una operación en principio completamente interior, puede, sin embargo,  en gran número de casos, expresarse y buscar soporte en el exterior con palabras o gestos, que constituyen algunos ritos iniciáticos, tales como el mantra en la tradición hindú o el dhikr en la tradición islámica, y que deben considerarse como determinando vibraciones rítmicas que tienen una repercusión a través de un dominio más o menos extenso en la serie indefinida de los estados del ser” (Apercepciones sobre la iniciación, Sanz y Torres, Madrid, 2006, p. 218 y ss.).

Sea como fuere, y más allá de cualquier otra consideración, el dhikr constituye una suerte de remedio al estado de descentramiento y dispersión, de agitación y culto agotador a falsos ídolos, tan propio del hombre normal y vulgarizado. Leemos en el Corán: “¿Acaso no es mediante el recuerdo de Al·lâh [dhikru-l·lâh] con lo que se pacifican los corazones” (Corán 13, 28). 

miércoles, 10 de abril de 2013

¡Sempre amb el Mure al cor!

¡Sempre amb el Mure al cor!

6 d'abril de 2012 - 6 d'abril de 2013 

Un any ja sense l'amic Josep Morera Córdoba (1985-2012), 
el nostre Mure, el gran Mure. ¡Sempre amb el Mure al cor!




"Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales a luces en el día"


(Jorge Luis Borges)

Maratón, la gesta de Filípides

Maratón. 
Tras la gesta de Filípides

Halil Bárcena


La emoción que se siente al cruzar la línea de llegada tras correr una maratón es indescriptible. Yo he visto a algunos corredores y corredoras llorar. De hecho, a mí se me han humedecido los ojos tras correr los 42 kilómetros y 195 metros en que consiste la maratón moderna. Y es que no es cualquier cosa emular hoy la gesta de aquel legendario mensajero (algunos dicen que también era guerrero) griego llamado Filípides, que, según cuenta la historia (hay más de una versión), recorrió la distancia entre Maratón, al noroeste de Atenas, y la capital griega, para anunciar a sus compatriotas la buena nueva de la victoria de las tropas griegas frente a los persas, y evitar así que sus mujeres se suicidaran, tal como habían jurado en caso de triunfo enemigo, por temor a las represalias que los persas habían prometido llevar a cabo. 

Hasta aquí la historia, eso sí,  trufada de leyenda. Pero, ¿qué puede aprender uno tras realizar un esfuerzo físico (¡y mental!) de tamaña naturaleza? Lo resumiré de forma sintética. Básicamente, la maratón nos enseña que:

1) nada valioso en la vida se consigue sin esfuerzo 
2) ninguna gran carrera comienza en la línea de salida 
3) en el límite aflora una fuerza interior insospechada 
4) lo que se realiza al límite y en el límite posee un valor especial 
5) todos los corredores ganan, con independencia del tiempo invertido.

Es indudable el origen sagrado del deporte, tal como Ghazi bin Muhammad ha descrito de forma ejemplar en su libro The Sacred Origin of Sports and Culture (Fons Vitae, 1998). Pues bien, tal vez sea en la maratón, la prueba atlética más emblemática de todas, donde mejor pueda apreciarse dicha sacralidad, hoy, desgraciadamente, negada por unos cuantos y olvidada por casi todos.        

Ihsân, belleza y perfección


De la belleza o ihsân

Halil Bárcena



Son múltiples y profundas las realidades espirituales que encierra el término árabe tasawwuf, con el que se conoce de forma genérica en Occidente al sufismo islámico. De ahí el uso de otros vocablos, mucho más precisos y ricos en matices, para describir con mayor tino la senda de los derviches. Es el caso de la palabra árabe ihsân, que podríamos traducir por ‘belleza’, ‘perfección’, ‘excelencia’ y también ‘virtud’. Tal como lo usan los sabios sufíes de primera época, el término ihsân significaría más precisamente belleza interior, belleza del espíritu o, si se quiere, belleza del corazón. Titus Burckhardt lo define como la belleza del corazón “que se expande hacia el exterior, transformando cada actividad humana en arte y cada arte en recuerdo de Dios (dhikr-ul-Lâh)”. 

Como es lógico pensar, el término ihsân ocupa un lugar especial en el ámbito del arte y la enseñanza de los oficios, así como en el de la futuwwa o caballería espiritual, tan ligada en el islam, como se sabe, a los gremios de artesanos, cuya dinámica, tanto interior como exterior, sufrió un duro golpe tras el colonialismo europeo y la industrialización moderna. Es, nuevamente, Titus Burckhardt quien apunta: “La enseñanza de los oficios se acerca a la enseñanza espiritual cuando se esfuerza por alcanzar esa perfección de la que habla el Profeta [Muhammad] cuando dice: “Dios recomienda la perfección en toda cosa” (en árabe, kataba Al·lâhu-l-ihsâna ‘alà kul·li shay)”; que no es sino otra forma de subrayar que todo ha de ser realizado según su propio adab, esto es, según sus propias reglas y bases, ya sea lo más nimio e insignificante o lo más elevado

En otras palabras, las cosas se han de hacer bien, y no de cualquier manera. Por todo ello el arte constituye una necesidad vital en la economía tanto espiritual como social del islam, siendo los derviches, maestros de la senda interior del sufismo, quienes mejor lo han comprendido y más arte (esto es, belleza o ihsân) han creado.

jueves, 4 de abril de 2013

Libertad, un mito moderno



Libertad, un mito moderno


Halil Bárcena




La libertad es uno de tantos mitos modernos. Otros son el progreso (la historia es un proceso evolutivo que culmina en la civilización occidental), la democracia (vale lo mismo la opinión de un Platón o de un Mawlânâ Rûmî, pongamos por caso, que la de un asesino o un 'cabeza rapada' o un lo que fuere) y el igualitarismo (todo es igual a todo). Digamos algo de momento acerca de la libertad, ayudándonos de Ananda Kentish Coomaraswamy. En otro tiempo, el fin supremo de la vida era lograr liberarse de uno mismo. De hecho, no hay texto sagrado alguno que hable de la libertad como lo hace la cultura moderna. Hoy, sin embargo, lo que se persigue a toda costa y a cualquier precio es obtener y asegurar el máximo posible de libertad para uno, no importa respecto de qué. 

Quede claro también que nuestra crítica al mundo moderno (otros lo hicieron antes, mucho mejor incluso) no esconde un visión pesimista del mundo que nos rodea. Y es que el pesimismo (cenizo y aguafiestas) y el optimismo (bambi y tontorrón) son dos formas de ceguera. ¿Acaso era pesimista René Guénon o lo es Seyyed Hossein Nasr? De ninguna manera; es más, ambos realizan un diagnóstico (tan certero como desapasionado) de la crisis del mundo moderno. El enfermo no se cura a base de ánimos voluntariosos, sino tras haberle efectuado un diagnóstico preciso de lo que le aqueja, porque sólo puede transformarse lo que se conoce; y hoy son pocos, muy pocos, casi nadie, los que saben qué es lo que nos está matando, de otro modo ya estaríamos poniendo remedio.

Halil Bárcena, en la revista turca 'Aksyon'

Halil Bárcena, 
en la revista turca 'Aksyon'




Les ofrecemos a continuación la entrevista que el periodista Mühsin Öztürk y la filóloga Nesrin Karavar de la revista turca 'Aksyon', han realizado a Halil Bárcena, director del 'Institut d'Estudis Sufís' de Barcelona, a propósito de su último libro Sufismo (Fragmenta Editorial). En la entrevista, Bárcena explica su relación con el sufismo turco, y más concretamente con la rica tradición otomana, así como la función investigadora y de difusión que el instituto que dirige cumple en nuestro país.

Aquí tienen la entrevista en la versión digital de 'Aksyon':

jueves, 21 de marzo de 2013

Día Mundial de la Poesía

Día Mundial de la Poesía

Cada 21 de marzo, desde el 1999, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía. Ciertamente, los poetas son quienes siempre saben decirlo todo mejor. Y más aún los grandes poetas, como el maestro Jorge Luis Borges.




Otro poema de los dones

Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silesio,
Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego,
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica,
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos 
Y un epitafio de los vikingos,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba,
Que antes del español escribieron 
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez,
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines, o en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso 
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.

Jorge Luis Borges, El otro, el mismo, 1964 

El 'Seis Naciones 2013', para Gales

Gales repite triunfo

Halil Bárcena



Uno de los recuerdos de infancia más bellos que uno guarda en la memoria son aquellas tardes de televisión en blanco y negro siguiendo admirado las evoluciones del torneo de las 5 Naciones de rugby, hoy seis tras la incorporación de Italia. Por entonces, era la década de los 70, en pleno tardofranquismo, el quince galés causaba sensación, no sólo por su juego sino también por sus maneras rugbísticas. Y es que si hay un país en el hemisferio norte donde el rugby significa mucho más que un mero deporte ese es Gales. Más allá de las lógicas diferencias culturales, los dragones rojos vendrían a ser algo así como los 'All Blacks' del norte. El caso es que tras unos años titubeantes, Gales vuelve por sus fueros merced a una prometedora generación de jóvenes jugadores (North, Curthbert, Halfpenny y compañía) que han conseguido alzarse con el Seis Naciones de este año, galardón que ya obtuvo en la pasada edición, igualando de este modo al combinando inglés, que lo tuvo en sus manos hasta la última jornada, disputada el pasado 16 de marzo, con un total de 26 títulos. En efecto, los ingleses se presentaron en el mítico Millennium de Cardiff para vérselas, justamente, con el quince galés. En principio, los de la rosa de Lancaster lo tenían todo de cara para alzarse no sólo con el torneo sino también con el Gran Slam, que acredita a la selección que obtiene el preciado torneo ganando todos los choques, y la Triple Corona. Pero, el caso es que los dragones rojos les endosaron un serio correctivo -30 a 3 fue el resultado final-, tras realizar un choque memorable, sobre todo en la segunda mitad, en el que superaron a los ingleses en todas las líneas y fases, con un juego a la mano memorable.

Del resto, cabe destacar el meritorio tercer puesto obtenido por Escocia, que parece que comienza a levantar la cabeza tras unos años durísimos; el increíble cuarto puesto de Italia, y la pésima actuación de los quinces de Irlanda, decepcionante, y Francia, que ocupó el último lugar y a puntito estuvo de llevarse la cuchara de palo, que premia al último clasificado que pierde todos los encuentros, algo que a este cronista le hubiese importado muy poco. El rugby es un noble deporte de nobles caballeros, algo que los británicos, inventores del juego, saben muy bien, a diferencia de los galos que, como buenos republicanos, de nobles y nobleza saben poco, muy poco, casi nada.           

miércoles, 20 de marzo de 2013

¡Nowrûz mobarâk!


¡Nowrûz-tân pîrûz!

¡Sâl-é now mobârak!


(¡Feliz año nuevo!)



Coincidiendo con la entrada de la primavera, ciclo de renovación de la vida, 
se celebra el 'Nowrûz', el año nuevo persa, de enorme arraigo en el sufismo oriental
Desde las páginas del blog del 'Institut d'Estudis Sufís' de Barcelona (Catalunya) 
os deseamos un feliz Nowrûz que queme lo antiguo con su fuego regenerador 
y acoja lo nuevo, y os invitamos a participar del bello simbolismo espiritual 
de nuestro particular 'cyber-haftsin', que ilustra esta noticia.

martes, 19 de marzo de 2013

Cuentos de Sa'adî

Cuentos de
Sa'adî Shîrâzî (m. 1292)



Preguntaron a un shayj [maestro sufí] de Siria cuál era el verdadero estado de los sufíes, y respondió: "Antiguamente eran como un grupo de personas en el mundo que exteriormente parecían afligidas pero que en realidad conocían el contento interior, mientras que ahora son gente que muestra satisfacción, pero que interiormente no conocen el contento".

Si a cada momento sale tu corazón a dar vueltas,
nunca encontrarás sosiego, aunque solo permanezcas. 
Mas aunque tengas riquezas, posición social y bienes, 
serás puramente asceta si el corazón con Dios tienes"

(Sa'adî, El Jardín de Rosas (Gulistán), Edición de Richard F. Burton, traducción al español de Jerónimo Sahagún, Palma de Mallorca, J. J. de Olañeta, 2004, p. 144).

Halil Bárcena, en 'Si Es TV'


Sufismo, 
un camino veraz y de verdad


Ofrecemos, a continuación, la entrevista concedida por Halil Bárcena, director del 'Institut d'Estudis Sufís' al canal de televisión 'Si Es', con motivo de la publicación de Sufismo (Fragmenta Editorial, 2012), su último libro. La entrevista, en catalán, nos ilustra acerca de la espiritualidad sufí, un camino veraz y de verdad.
 

jueves, 14 de marzo de 2013

Barça, la remuntada

I la remuntada fou possible

Halil Bárcena


Nit màgica, vibrant, inoblidable -¡jo hi era, allà, al lateral de la segona graderia!- 
la que vàrem viure a l'estadi del Nou Camp, guarnit com en les grans nits de futbol, 
el passat 12 de març, amb motiu del xoc entre el Milan i el Futbol Club Barcelona, 
tornada dels vuitens de final de la Champions League. I fou possible la remuntada. 
Tu diràs. I, en sec, quatre gols quatre. Muts i a la gàbia...! 
Gràcies, nois. No són d'eixe món...!

miércoles, 13 de marzo de 2013

Istilâhât (Léxico sufí): 'Qalb'



'Qalb', un corazón que ve

Halil Bárcena



La raíz gramatical árabe q-l-b posee un enorme valor simbólico para el tasawwuf o sufismo islámico. De dicha raíz trilítera deriva, en primer lugar, la palabra qalb, cuyo significado más inmediato es ‘corazón’. Sin embargo, para los espirituales sufíes qalb no sólo alude al órgano físico, al corazón anatómico, sino también a eso que podríamos denominar ‘corazón místico’ que no es sino el espacio simbólico que evoca la patria celestial, el centro por antonomasia, tierra original de luz de la que el ser humano ha sido arrancado de cuajo al nacer, como también lo ha sido el ney, la flauta derviche, del cañaveral. Qalb también posee el sentido de ‘motor’, de tal manera que, para el derviche, qalb no es sino el asiento de esa fuerza interior sin la cual no es posible transitar por la senda interior. Existe una expresión sufí, ‘ayn al-qalb u ‘ojo del corazón, que alude de forma simbólica a la cualidad de la intuición. El ojo interior no es ciego, el ojo interior posee la capacidad de ver. Y ver, que no es sino otra forma de referirse a la comprensión, constituye la razón de ser de la senda sufí. Ver para distinguir la naturaleza real de las cosas. Ver para discernir entre la realidad omniabarcante de Al·lâh y nuestra inexistencia.

Pero volvamos a nuestra raíz gramatical q-l-b. De ella derivan también las palabras árabes taqallub, inversión y conversión, e inqilâb, revolución. Quiere ello decir que el corazón es lugar de la transmutación, que la verdadera transformación del ser humano consiste en la conversión de su corazón, esto es, de su sí mismo más esencial; y, al mismo tiempo, que no hay cambio (externo) sin cambiarse (interiormente), algo que para la mayoría deviene un imposible, algo así como tratar de desfreír un huevo frito, dicho llanamente.  

Por último, hallamos qâlib (de donde procede el vocablo español 'gálibo'), que puede significar ‘matriz’ (y entonces el corazón devendría ese centro matricial capaz de engendrar vida, nueva vida) e incluso ‘instrumento para modelar algo’. El ser humano sólo es plenamente humano cuando se (re)construye desde su corazón, que en el sufismo, por supuesto, nada tiene que ver con el sentimentalismo, como a menudo suele confundirse. 

lunes, 11 de marzo de 2013

Dîwân de Hal·lâj (48)


Dîwân de Hal·lâj (m. 922)


48
1. M’he armat de paciència; ¿podrà, però, el meu cor
ser pacient havent renunciat al seu si més pregon? (1)

2. Tant si ets lluny com si ets a prop
el meu esperit s’ha fos amb el teu.

3. Jo sóc tu i tu ets jo
i qui governa la meva voluntat.

Notes:
(1) La llengua àrab utilitzada pels sufís distingeix diversos nivells de profunditat en el cor de l’ésser humà. Aquí, el poeta fa  servir  els  termes  qalb  i  fu’ād,  que  hem traduït per ‘cor’ i ‘el seu si més pregon’, respectivament.

(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

miércoles, 6 de marzo de 2013

Poetas: Salvador Espriu




'Any Espriu'

"Ens mantindrem fidels 
per sempre més al servei d'aquest poble"



1
Pluja
No ve d’enlloc. Partir?
No hi ha paraula màgica que trenqui
Aquest costum de l’ull, aquest silenci
Sonor de dards. La primavera, el luxe
Dels anys i de la llum, ara es perdia
En el camí vençut. Les esperances
Han mort a temps. Tot és de nou perfecte
Al llarg de la buidor : la lenta pluja
No va a cap banda

2
Lliure vol
Portat enllà del glaç, en captiveri,
A la suprema llum que va pensar-me
Neguitejada cendra, sempre atreta
Per l’alta serenor de les estrelles,
Sento clamar l’eterna rebel·lia
De les vides del foc i de la terra,
Del mar, del vent, dels arbres mil·lenaris.
Per la força del plany que ens agermana,
Lliure i fidel, orbes presons rompudes,
Aplegaré l’exèrcit innombrable
Al meu entorn, cabdill d’un vol vastíssim
Que haurà de fer-nos, on la nit acaba,
Iguals als éssers resplendents de glòria.




3
Retorn
L’arquer governa
El noble vol harmònic
De la sageta.
Fidel al temps, retorno
Al meu callat origen

4
Els jacints
Sentir només, saber de cada cosa
El nom senzill, el simple nom, carícia
Com de l’abril damunt les noves fulles,
Mentre la llum de pluja de la tarda
S’allunya a poc a poc amb els jacints.
Clar moment de la flor, emmirallada,
Molt guardada, darrera
Bellesa d’unes flors dintre els meus ulls.
Després, per l’aire, a penes
Fràgil record, enllà del verd intens
D’herba que mulla aquesta lenta pluja.




5
Cançó d’albada
Desperta, és un nou dia,
La llum
Del sol llevant, vell guia
Pels quiets camins del fum.
No deixis res
Per caminar i mirar fins al ponent.
Car tot, en un moment,
Et serà pres.


Salvador Espriu, Cicle líric, Edicions 62, Barcelona, 2009.

Salvador Espriu (Santa Coloma de Farners, 1913-Barcelona, 1985). Excelente poeta, dramaturgo y prosista, es una de las voces más importantes de la poesía catalana de la segunda mitad del siglo XX. Renovador de la prosa y el teatro catalán, de él se ha destacado su capacidad para asimilar culturalmente la herencia mítica de la humanidad. Entre su producción poética destaca: Cementiri de Sinera, Les hores, Mrs. Death, El caminant i el mur, Final del laberint, Les cançons d’Ariadna La pell de brau, entre otros. Este año se celebra el 'Año Espriu', en conmemoración del centenario de su nacimiento. 

(Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili)

Istilâhât (Léxico sufí): 'Taqîyya'



Saber callar a tiempo

Halil Bárcena


El amor no puede callar, es cierto, pero no todo en la senda interior o tarîqa puede ser no ya compartido sino siquiera dicho. Ese es uno de los sentidos (hay más) que rigen el principio sufí de la taqîyya o kitmân: guardar silencio a propósito de los secretos espirituales y no referirse a ellos salvo en el círculo derviche de los iniciados de la senda interior, junto a aquellos (pocos, muy pocos, casi nadie), dotados del coraje y la lucidez precisos para afrontar el riesgo de una aventura, tan humana como divina, intrépida y desconocida: el tawhîd o unidad del ser. Y es que como cantaba el romance anónimo del Conde Arnaldos: "Yo no digo mi canción, sino a quien conmigo va".

No es, pues, el sufismo secreto, o mejor aún, secretista, sino discreto. Y es que abundan hoy los esoteristas de salón (tal vez debiéramos llamarles esoturistas), muchos de ellos lectores superficiales de René Guénon, que son secretistas, sí, pero sin secreto. El principio sufí de la taqîyya forma parte del adab o educación derviche que, entre otras cosas, implica saber callar a tiempo. Afirma un célebre aforismo árabe: “Qul-il-jayr wa il·lâ fa-skut”, “Proclama el bien o calla”, que a veces se ha traducido aquí de forma un tanto libre: “Si lo que has de decir no es mejor que el silencio, calla”Por otro lado, la taqîyya toma en consideración una suerte de principio universal, digámoslo así, según el cual goza de un mayor atractivo lo que se deja entrever que lo que realmente se dice.

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)