Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

AVISO PARA NAVEGANTES

Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

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Halil Bárcena

Director de l'IES

Yâ man Hû...!

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lunes, 25 de abril de 2011

Una estrella llamada Morente

Estrella Morente,

de la tristeza al arte




Lili Castella








El pasado 8 de febrero, en el marco del Flamenco Festival London 2011, la cantante Estrella Morente se enfrentó al concierto quizá más difícil de su carrera, por ser el primero que ofrecía tras la repentina e inesperada muerte de su padre, Enrique Morente, músico exquisito al que hemos dedicado más de una entrada en este blog. Enrique Morente lo fue todo para su hija; por supuesto, su padre, pero también su maestro de música y de vida, su consejero, su mentor, el productor de sus discos, etc. Decía Estrella de él, en la rueda de prensa previa al concierto: “Él era mi razón de vivir, mi razón de cantar... Lo era todo. Siento cada día la necesidad de verlo, de hablar con él, de consultarle, de abrazarle... Y de repente mi vida se ha convertido en la búsqueda de un camino. En eso estoy, desde la prudencia y la discreción que él me enseñó, pero también desde el riesgo y la emoción”.

Ese día, en Londres, Estrella Morente estaba rota por la tristeza, sí, pero a pesar de ello decidió dar el concierto, que, por cierto, tanto en opinión de los críticos como de los asistentes, resultó ser inolvidable. Un golpe tan contundente como la muerte de un ser querido es una de las más duras pruebas a las que debe enfrentarse el ser human, pero no es la única. Así lo entiende el derviche, quien, yendo aún más allá, considera, de acuerdo con las enseñanzas del Corán, que nuestras vidas no son sino una sucesión constante de pruebas o retos. Sabe el derviche que no hay instante, experiencia o acontecimiento en nuestro existir que no constituya una prueba (ibtilâ'), mediante la cual la Vida -con mayúsculas-, o Él, como se prefiera, invita a reaccionar, a mostrar lo que cada uno lleva dentro.



En su comentario sobre el término coránico ibtilâ' (prueba, reto) [1], Abderramán Mohamed Maanán describe cómo, ante cualquier desafío, sólo caben dos reacciones: la de aquél que, “ignorando a Al·lâh” (kâfir), se ve a sí mismo como centro y actor de todo, o la de aquél otro que, “intuyendo y sabiendo de Al·lâh” (mû'min), es consciente de que en realidad nada posee ni es protagonista de nada. Así, cuando la vida nos colma de favores, el kâfir piensa que se debe al éxito y al mérito propios (sin ver que esta misma consideración es la que le blinda en su endiosamiento, en su arrogancia y en su egoísmo), mientras que el mû'min, sabiendo que nada le pertenece y que no hay nada que no sea puro don de la divinidad, no siente sino agradecimiento. Igualmente, ante momentos de infortunio, el kâfir se desprecia a sí mismo y se considera inferior, oprimido y víctima de unas circunstancias de las que huirá o negará a costa de lo que sea, mientras que la reacción del mû'min será “de paciencia y perseverancia, pues sabe que los avatares vienen de Al·lâh –de la Verdad profunda que late en los acontecimientos y conjuga lo inmedible- para hacer aflorar lo que haya en el hombre”.

Si ante una misma circunstancia caben dos reacciones, quizá quepa pensar que el quid de la cuestión no radica tanto en las circunstancias, como en nuestra reacción ante ellas. Y es que seguramente el derviche, o el mû'min, es quien ha realizado que la verdadera prueba es comprender que bajo los aparentemente pares de opuestos (la alegría y la tristeza, la fortuna o el infortunio, etc.), o quizás mejor dicho, en ellos mismos, late una única verdad, que es “Lâ ilâha il.lâ Al·lâh”, esto es, que no hay nada que acontezca que no sea expresión de Él. Quien esto ha entendido, no necesita huir ni protegerse de nada, sino que, por el contrario, todo lo integra en la única y rica trama de la existencia.




Si algo hay que nos confronte tanto a la pequeñez e insignificancia de nuestras pretensiones como al misterio e inmensidad de todo cuanto existe y somos, es la muerte. Ante ella cabe la negación y la huída, o por el contrario, como hizo Estrella Morente al afrontar su concierto, acogerla e integrarla, a tal punto, que la cantante dirá: “¿Y los recitales? Son un lamento directo desde el alma”. Quien es capaz de acoger e integrar todos y cada uno de los retos y pruebas que se presentan, con el dolor y el miedo que ello a veces comporta, empieza a tener pequeños vislumbres de esta única trama sutil que todo lo relaciona, y no puede por menos que dar testimonio de ello a través de lo que es y de lo que hace. A esto seguramente se refería Enrique Morente cuando su hija explicó en la citada rueda de prensa previa al concierto que “mi padre me enseñó a transformar la tristeza en arte”. Aunque el verdadero reto, el reto esencial y único que, si se asume, transforma probablemente la vida de un ser humano en una verdadera obra de arte, lo lanza Mawlânâ Rûmî (m. 1273) cuando, con claridad deslumbrante, dice: “El mundo entero es Él, ¿pero dónde está quien sepa ver?”.


Notas:

[1] Las citas coránicas pertenecen a Abderramán Mohamed Maanán, El Corán, (capítulos 83 al 89), Sevilla, Zawiya, 2002, p. 116 y ss.

Aquí Estrella Morente junto a su padre, Enrique, por colombianas:



Y aquí, la 'estrella' en solitario:



Lili Castella es licenciada en derecho y pianista. Rebabista del grupo 'Ushâq, es coordinadora de las actividades del Institut d'Estudis Sufís.

Poetas: Vicente Gallego

1.

Me dices que es absurdo el universo,

que la vida carece de sentido.

Pero no es un sentido lo que busco,

cualquier explicación o una promesa,

sino el estar aquí y a la deriva:

una simple botella que en la playa

aguarda la marea.

Sí, la palabra justa es abandono:

una dulce renuncia que me nombra

señor y dueño al fin de mi camino.

Queden hoy para otros

los afanes del mundo, y que mi mundo sea

la magia de esta casa

tomada en su quietud por la penumbra,

saber que nadie llegaráa interrumpir mi tarde,

que no habrá sobresaltos,

ni voces, ni horas fijas,

porque ahora es tan sólo transcurrir

mi gran tarea.








2.
Mediodía con sol,

redondo y sin final como el deseo.

Cuerpo y roca o sopor que los omite.

Soledad absoluta y el silencio

tan especial del mundo cuando calla.

Ausencia y plenitud.

Estancias y retornos.

Existir:

luz ya que en mí confluye. Sobrevivo.

3.
Que nuestras manos puedan

protegernos del sol,

que eclipsen su contorno totalmente,

no debiera ocultarnos el tamaño

de ese astro al que quiero llamar padre.

Bajo su luz desnuda

no precisan las cosas de adjetivos:

la mañana del mundo es cuanto tengo,

contra su cielo soy

un cuerpo frente al mar que ahora procura

disfrutar de su instante

en el hueco sin pausa de los siglos.

Austeridad y lujo de lo exacto.





4.
El sueño verdadero

En el cenit del día

un derrumbe se escucha silencioso:

es el ínfimo estruendo

de la nube que quiebra su lograda figura

para ser de sí misma sólo un eco en lo alto.

Todo está en su solsticio,

en su plena apariencia mientras el sol lo abrasa.

Y a la herida del hombre su latido le presta

el frágil corazón de la que cree su hora

en la burla del tiempo.

Todo vive muriendo y, sin embargo,

qué arraigado saberse cierto y hondo

en la misma raíz del desarraigo,

qué morada a cubierto en la brusca intemperie,

qué verdad este sueño

cristalino de agosto.


Vicente Gallego (Valencia, 1963) es uno de los principales representantes de la llamada poesía de la experiencia de los años 80 y 90 del siglo pasado. Dejó los estudios de letras para desempeñar múltiples trabajos que le han permitido vivir en la soledad del campo, intensificar su vocación poética y dejarse conmover por autores como Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda y Blas de Otero, entre otros. Es autor de La luz, de otra manera, Los ojos del extraño, La plata de los días, Santa deriva y El sueño verdadero. Ha recibido numerosos premios y ha sido traducido al italiano, francés, portugués, húngaro y búlgaro.




(Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili)


Luz y sombra


Luces que habitan en la sombra




Halil Bárcena









Toda senda interior seria ha de comenzar forzosamente por una conversión de la mirada (tawba, en el lenguaje técnico del sufismo tradicional), esto es, "una inversión aparentemente negativa de la voluntad", en palabras de Frithjof Schuon. Y es que en la vida espiritual, la actitud negativa o apofática viene en principio antes que el acto afirmativo o catafático. Eso expresa, justamente, la primera parte de la shahâda: "Lâ ilâha il·lâ Al·lâh", no hay más realidad que lo realmente real, verdadera piedra de toque de la espiritualidad islámica y su intuición espiritual fundamental, sin la que no hay sufismo que valga. Dicha conversión de la mirada, que, por descontado, nada sabe de categorías sociológicas, implica, entre otras muchas cosas, modificar nuestra consideracion habitual de la realidad: lo viejo y caduco no puede servir de base a lo nuevo.

Así, algo que es preciso revocar de entrada es la imagen que poseemos tanto de nuestra luz como de nuestra tiniebla. Dicho sin embudos, lo que nos impide ver no son nuestros defectos, la tiniebla, sino justamente lo contrario: nuestras virtudes y capacidades, esto es, lo que aquí simbólicamente denominamos la luz. En efecto, virtudes y capacidades constituyen el principal obstáculo en la senda interior, ya que nos identificamos tanto con ellas que impiden que afloren a la superficie debilidades y defectos, esto es, nuestra sombra; y existe una ley irrevocable en la espiritualidad que afirma que uno sólo transforma lo que conoce.

Pero hay más, nuestra seguridad, y en tanto que seres precarios anhelamos sentirnos seguros al precio que sea, depende de nuestra identificación con nuestra parte luminosa. Sin embargo, la luz sólo es una parte de nosotros; del resto, de la sombra, no queremos ni oír hablar. Y lo paradójico es que ahí, en la sombra justamente, reside la luz que nos puede hacer ver las cosas tal como son. En ese sentido, y no en otro, es en el que Mawlânâ Rûmî (m. 1273) afirma que el dolor es una escuela de vida; y vaya por delante que no se trata aquí de una actitud autopunitiva al estilo de 'cuanto peor, mejor'. Nada más lejos del sufismo clásico que, por ejemplo, ciertas actitudes cristianas que exaltan el dolor como vía purgativa de acceso a lo divino. No, lo que aquí se baraja es algo muy distinto y, al mismo tiempo, mucho más sencillo, aunque nos cueste oírlo. En resumen, lo que Rûmî afirma es que en la senda interior no avanzas por tus virtudes y capacidades, sino gracias a tu propia sombra, a las luces que habitan en ella. Pero abrazar la sombra personal exige mucha honestidad y coraje, al tiempo que no poca lucidez, una implacable lucidez, algo que, por desgracia, no está al alcance de todos.

jueves, 14 de abril de 2011

En la muerte de Dedé Reshat Bardhi


Muere el líder bektashí

Dedé Reshat Bardhi



Halil Bárcena




El pasado cuatro de abril tuvo lugar en Tirana la ceremonia fúnebre de Hajji Dedé Reshat Bardhi, líder espiritual de los derviches bektashíes, muerto a los 76 años de edad, tras sufrir una larga enfermedad. La capital albanesa constituye el centro mundial bektashí, una orden, cofradía, hermandad (o como quiera que se le llame) que cuenta, según sus propias fuentes, con cerca de ocho millones de seguidores, de Albania a Estados Unidos y Canadá y de la Anatolia turca, donde se haya enterrado su fundador, al norte de Grecia.

El bektashismo, que une en una curiosa y fascinante mixtura elementos provinientes del shiísmo duodecimano, así como del chamanismo turco preislámico e incluso del cristianismo oriental, fue creado por el místico de origen persa Hajji Bektash Walí, quien vivió en el corazón de Turquía, donde dicha comunidad ha jugado un papel relevante en los dos últimos siglos, durante el convulso siglo XIII islámico.

Tras la ley que prohibía toda expresión sufí, dictada por Mustafá Kemal Atatürk, coincidiendo con el nacimiento de la moderna Turquía, la comunidad bektashí trasladó su dirección a Albania, el año 1929, haciendo de Tirana el centro oficial del movimiento, si bien su centro espiritual se halla en el pueblo de Hacibektash, en el centro de la Anatolia turca, donde se halla enterrado el fundador de la orden y donde cada año, durante el mes de agosto, se celebra un importante festival bektashí, al que acuden miles de seguidores provinientes de todo el mundo y en el que no faltan espectáculos de música y danza, dos elementos cruciales en la vida espiritual bektashí, una comunidad en la que la mujer juega un papel muy destacado, a diferencia de la gran mayoría de órdenes sufíes tradicionales.

Dedé Reshat Bardhi, que ocupaba el liderazgo mundial bektashí desde el año 1993, pagó muy caro el haber vivido en un país de ciega obediencia estalinista, habiendo pasado toda una década en las cárceles del líder comunista albanés Enver Hoxá, cuando éste, a la manera maoísta, emprendió una salvaje revolución cultural que se llevó por delante toda manifestación de carácter religioso y espiritual, dejando el país en lo que es hoy, un páramo sin a penas referentes. Con todo, nada impidió que desde el ostracismo o la cárcel, Dedé Reshat Bardhi ejerciese su papel de líder de una comunidad espiritual acostumbrada a las persecuciones, dada su ascendencia shií. Hoy, tanto en Albania o Turquía como en el resto de países donde se halla asentado, el bektashismo constituye un valioso pilar en defensa del laicismo, la igualdad de la mujer, el diálogo interreligioso y el cultivo de una espiritualidad muy rica y libre, al margen de cualquier dogmatismo religioso. Y, qué duda cabe, Dedé Reshat Bardhi tuvo mucho que ver en todo ello.

martes, 12 de abril de 2011

Dîwân de Hal·lâj (19)



Dîwân de Hal·lâj (m. 922)




19.
1. !Tu, que ignores els camins ben guiats! És sempre legítim el que neix de la veritat.
2. Abandona el camí de la ignorància i encamina’t al Senyor que renova a cada instant el seu obrar (1).

Notes:
(1) Referència a la doctrina sufí de la renovació de la creació a cada instant, inspirada en el text alcorànic (Alcorà 55, 29).


(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

La festa del rugbi català


La USAP a 'semis'

de la Heineken Cup




Halil Bárcena














El pasado 9 de abril, un sábado de sol radiante, inusualmente caluroso para la época del año, tuvo lugar en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Montjuïc la gran fiesta del rugby catalán. Durante toda la jornada se desarrollaron distintas actividades de promoción del noble deporte del rugby -¡tan raro y atípico, pero tan bello!-, protagonizadas por clubs venidos de todos los territorios de lengua catalana. Pero, el plato fuerte del día fue el encuentro que enfrentó a la USAP, los catalanes de Perpinyà, y el Toulon, test-match correspondiente a los cuartos de final de la Heineken Cup, algo así como la Champiosn League del rugby. El kick-off tuvo lugar a las 16'30 h., con las gradas llenas a rebosar de más de cincuenta y siete mil aficionados venidos de ambos lados de los Pirineos. Según la organización del evento, todo un éxito, por cierto, treinta mil seguidores de la USAP acompañaron a su equipo hasta la montaña mágica, alrededor de diez mil del Toulon y, aquí está la sorpresa, unos diecisiete mil aficionados locales.


Por lo que hace al choque en sí, vimos un encuentro tan intenso como vibrante y disputado, que se decidió en el tramo final, cuando los franco-catalanes hicieron valer su coraje -¡vaya una manera de percutir contra la defensa contraria en el último cuarto de hora!-, encerrando al Toulon en su zona de 22 metros, para acabar remontando un partido que se les había complicado muy mucho durante la primera parte y un buen rato de la segunda. Personalmente, me quedo con la fuerza de Perry Freshwater, el pilar novazelandés de la USAP que consiguió un ensayo extraordinario, el de la victoria catalana, tras percurtir de forma imparable a metro y medio de la línea de marca del Toulon; y con la elegancia y precisión del inglés Jon Wilkinson, el 10 del Toulon, cuyos chuts a los tres palos, pateando a la vieja usanza, fueron monumentales. No en balde se trata de uno de los mejores jugadores del mundo; en la actualidad, Wilko detenta el récord de puntos conseguidos en partidos de selecciones internacionales, 1.190, dos más que el black Dan Carter. En resumen, victoria meritoria de la USAP, que pasa de esta manera a las semifinales de la Heineken Cup. Esperemos que los catalanes del otro lado de los Pirineos consigan alcanzar la final.




No quiero cerrar esta crónica sin antes mencionar la iniciativa llevada a cabo por los aficionados barceloneses al rugby contra la decisión del Ayuntamiento de Barcelona de prohibir el 'tercer tiempo' en los campos -por llamarlos de alguna manera, pues la mitad son auténticos patatales de tierra-, en cumplimiento, alegan, de la normativa ciudadana que prohibe beber en la calle. ¡Y qué es el rugby sin el 'tercer tiempo'!; ese instante de camaradería al final de cada encuentro, en el que los jugadores de ambos equipos se reúnen al final todos juntos para comentar los lances del partido, saboreando una cerveza. Pues eso, como protesta ante tan absurda decisión, en el minuto diez del choque los aficionados mostraron una tarjeta roja contra las autoridades municipales y su 'pensamiento bambi'.




Aquí tienen un par de resúmenes del test-match. El primero se abre con el himno de la USAP, que no es otro que "L'estaca" de Lluís Llach:






domingo, 10 de abril de 2011

Rincones con báraka

Rincones con báraka

(Lugares de poder)



Halil Bárcena





La palabra árabe báraka, que forma parte del lenguaje técnico del sufismo y que bajo otras formas, mubârak por ejemplo, aparece en el texto coránico, suele traducirse vulgarmente por suerte, y, así, se acostumbra a decir que alguien posee báraka cuando la fortuna le sonríe o cuando sale airoso de una situación embarazosa. Sin embargo, báraka es algo más, mucho más complejo que todo eso, que a la postre no deja de ser sino lo más accesorio, la corteza del término y la realidad que aquí nos ocupa.

Algunas tradiciones de sabiduría (los indios del norte de América, por ejemplo, o los aborígenes polinesios), muy ligadas a los valores intrínsecos de la naturaleza, nos han transmitido que nada es inerte, que en todo cuanto existe late vida, si bien de formas harto diferentes. Y es que los estados del ser son múltiples, sin que por ello se vea alterado el principio de unicidad de la realidad. Dichas tradiciones atesoran lo que podríamos denominar una interpretación sacral de la naturaleza virgen, con lo que ésta, como afirma Frithjof Schuon, cumple la función tanto de templo, como de libro divino. En paralelo, afirma un conocido hadîz muhammadiano: "El mundo todo entero es una mezquita". Y es que, desde bien temprano, también los sabios sufíes se adentraron en la comprensión de las leyes según las cuales todo en la existencia esta vinculado con todo de forma armónica y natural, mediante una justa medida, eso que el Corán designa con el término mîzân o balanza. En la naturaleza cada cosa es lo que enteramente debe ser; y no otra cosa. Por eso, podría decirse que un almendro o un cerezo son irreversiblemente musulmanes, por cuanto son lo que son, si bien el término 'musulmán' se aplique a personas. Pero, volviendo al tawhîd o principio islámico de la unidad del ser y la existencia, eso sí, tal como los sufíes lo entendieron y experimentaron, tiene mucho que ver con cuanto estamos diciendo. La comprensión sufí del tawhîd comporta el conocimiento de la ley secreta del universo como teofanía, es decir, conocer la ley que confiere a este universo su estructura interna. Pues bien, báraka significa una mayor acentuación de la fuerza vital que late en todo, algo así como si en algunos lugares, pero también en ciertas personas, la vida se desbordase a sí misma, multiplicando sus cualidades creadoras y regeneradoras.



Según la tradición sufí, en la naturaleza, ciertos rincones poseen báraka, convirtiéndose en lo que ha dado en llamarse 'lugares de poder'. Así, ciertas fuentes, rocas, árboles o montañas -piénsese en la catalana Sierra del Montsant, sin ir más lejos, cuyo nombre, la 'montaña sagrada', es bien explícito- poseen una báraka tan potente -y valga la redundancia, ya que la báraka es poder también, como veremos a renglón seguido- que hace de ellos lugares propicios para dejarse penetrar y poseer por las que son las dos características que contiene la palabra báraka, a saber, qudra o poder y rahma o misericordia. En efecto, eso es un rincón con báraka, un espacio donde la vida se muestra con un poder único, poder benéfico por supuesto, al tiempo que derrama toda la misericordia, acogedora y protectora, de que es capaz. Por todo ello, un lugar de poder no es un sitio bonito sin más, sino un rincón cuya belleza, hecha de poder y misericordia, conmociona. De ahí que en un rincón báraka el ser humano se sienta acogido, protegido y, por consiguiente, en paz. También se siente fuerte, renovado y regenerado por fuerzas que sólo en un lugar de poder laten con tanta intensidad. Por ejemplo, en un entorno urbano, rodeado de elementos tan poco nobles, por decir lo mínimo, como el hormigón, el plástico y el asfalto, todo cuanto estamos narrando es impensable e imposible. Con todo, una condición se precisa para que la báraka de un lugar de poder resulte operativa: que el hombre esté vaciado de sí mismo. Y es que sólo quien se vive a sí mismo como nada puede llenarse del todo del poder divino que emana de los rincones con báraka.

Como afirma Frithjof Schuon, también para los indios norteamericanos la noción de 'poder' es crucial. Escirbe Schuon: "El Universo es un tejido de poderes que emanan de un único Poder subyacente y omnipresente, y a la vez impersonal y personal. El hombre espiritual, entre los indios, está unido al Universo o al Gran Espíritu por los poderes cósmicos que lo penetran, al hombre, lo purifican, lo transforman y lo protegen; él es a la vez pontífice, héroe y mago; alrededor de él, a estos poderes les gusta manifestarse a través de los espíritus, los animales, los fenómenos de la naturaleza" (1).

En el ámbito del sufismo se considera, ya lo he avanzado anteriormente, que también ciertas personas poseen báraka, razón por la cual son centro natural de atención, lo cual no obedece a ningún afán de protagonismo o vanidad desbocada, sino a la imantación natural que el poder, la sabiduría y la belleza del alma del sufí realizado ejercen en los corazones vaciados y las mentes desprejuiciadas. Y es que en presencia de quien está tocado por la báraka los auténticos buscadores hallan luz y paz. Ese es el sentido profundo del darshan o del satsang hindúes, esto es, la contemplación de un hombre santo o la frecuentación de las personas de fuerte ascendencia espiritual, respectivamente. O el sohbet de los derviches, es decir, el encuentro ya sea personal o colectivo con un maestro sufí. Huelga decir que la báraka que opera en algunas personas nada tiene que ver ni con el ingenio ni con el encanto personal; nos estamos moviendo en un plano de significación mucho más elevado y profundo, aunque no por ello menos natural. Sea como fuere, lo cierto es que en el sufismo tradicional suele considerarse que la báraka no es sino la protección que el cielo derrama sobre algunos pocos elegidos, dado que la báraka no es un bien social democrático, ni algo que pueda obtenerse a base de voluntarismo personal, como la riqueza por ejemplo, sino que más bien se trata de un don gratuito que la vida concede a quien quiere, como la inteligencia o alguna que otra habilidad. Bien, hasta aquí nos hemos referido a los sufíes que poseen báraka, pero no es más que una forma convencional de hablar, porque, en realidad, el hombre es quien está poseído por la báraka; no es él quien la posee.



Quien está poseído por la báraka es un hombre de poder, no alguien poderoso; y ello se atisba en su palabra, que irradia fuerza y, al tiempo, es sanadora, en la medida que brota de las mismas entrañas de la naturaleza. El walî, el amigo íntimo de Al·lâh, otra forma de referirse al sufí realizado, es, a la manera del indio descrito anteriormente por Frithjof Schuon, alguien a través del cual la vida se muestra en todo su esplendor. Es una suerte de mediador, vacío por dentro de los artificios tanto mentales como pasionales que limitan y comprometen la contemplación interiorizada de la realidad, que conoce el significado oculto de las cosas o ma'ana y aquellas vinculaciones de lo real que son imperceptibles para la inmensa mayoría de los humanos. Y es que la incapacidad del ser humano para desvelar los signos divinos impresos en la existencia es un hecho incontestable, máxime en esta época de flojera anímica, descentramiento vital y relativismo moral. Ni todo es lo mismo ni todos somos iguales. Lo somos, es cierto, ante la ley humana, pero en modo alguno ante la ley espiritual, valga la expresión, puesto que no son lo mismo el necio que el sabio, el ciego que quien ve o el egoísta y el desprendido. Digámoslo sin embudos, en modo alguno son lo mismo quien no posee oído musical para la espiritualidad, el insensible para las cosas del espíritu, que quien vive en y para él.

Pero, regresemos al tema que nos ocupa de la báraka, que, lo hemos dicho ya, no está ligada al esfuerzo personal sino a la donación gratuita, lo cual no excluye la posibilidad teúrgica, es decir, que el hombre coopere activamente en una teúrgia sanadora y salvadora, espiritualmente hablando, mediante el uso preciso -¡por supuesto, no mágico!- de ciertos rituales -danzas, por ejemplo-, objetos y símbolos sagrados que actuarían a la manera de medios o soportes a través de los cuales se derramarían sobre las personas gracias y fluidos celestiales, por llamarlos de alguna manera. Ese es, sin ir más lejos, el sentido primero y último del gusto sufí por acudir a rincones de la naturaleza con báraka, lugares de poder en los que la vida se dice de forma multiplicada, como en ningún otro sitio. Imitan con ello una de las prácticas de Muhammad, profeta del islam, quien acostumbraba a perderse en parajes naturales especialmente agraciados y bendecidos por la báraka. Por sus biógrafos, sabemos que el Profeta hablaba con las rocas, árboles y animales. Todo para él era una realidad animada. En la medida que el Profeta llegó a ser lo que en verdad era fue capaz de hablar mantiq at-tayr, el lenguaje de los pájaros, que es, hoy, para la gran mayoría de las personas una lengua muerta. La tragedia es que dicha lengua es la lengua del espíritu, es decir, la de la vida.

miércoles, 6 de abril de 2011

La poesia sufí de Hal·lâj en Girona

El Centre Cultural La Mercè de Girona presenta:

"A pas de Hal·lâj"



(Espectacle de poesia àrab, música i dansa)



Dijous, 7 d'abril de 2011, a las 21'00 h.

Centre Cultural de La Mercè

Pujada de La Mercè 12

17004-Girona

5 €



Al-Hal·lâj és el sobrenom, que significa en àrab “el cardador [de llana]”, de Husayn b. Mansûr, místic sufí nascut a Tûr (a l’actual Iran), el 857, i mort a Bagdad el 922. Malgrat ser persa de naixement i de família, escriví en àrab. Com la majoria dels místics sufís de l’islam, fou acusat de divulgar els secrets de la via mística, empresonat, crucificat i escorxat. La seva memòria encara es venera. El seu Dîwân, recopilació de la seva obra poètica, és traduït al català per Halil Bárcena (Fragmenta Editorial, Barcelona 2010).


Selecció de poemes i presentació: Dolors Bramon

Actriu: Meritxell Yanes

Dansa: Natàlia Endocras

Música: Dani Ibáñez

Escenografia: Vicente Huedo

Coordinació artística: David Planas i Montse Canals

Producció: Centre Cultural La Mercè


"Accepta que ha estat l'embriaguesa el que m'ha dut a la frisança. I sent així, ¿com l'embriaguesa és el més digne estat? Dos són per mi els teus estats: folla embriaguesa i lúcida sobrietat. Quant a mi, aquí romanc embriagant-me i despertant".

(Hal·lâj)

(Del llibre Hal·laj, Dîwân. Edició, traducció i cal·ligrafia àrab de Halil Bárcena, Fragmenta editorial, Barcelona 2010).


Para más información, clikad aquí:


martes, 29 de marzo de 2011

Béjart Ballet Lausanne



El espíritu dionisíaco de Béjart



Halil Bárcena



Los amantes catalanes del gran Maurice Béjart (1927-2007) hemos estado de suerte. Y es que, en los últimos meses, el Béjart Ballet Lausanne, su legado artístico vivo, ha actuado en dos ocasiones en los escenarios catalanes. El pasado mes de julio, lo hicieron en el marco del Festival de Peralada, y los días 19 y 20 del presente mes de marzo, en el auditorio de Sant Cugat. El programa estuvo integrado por las coreografías Dionysos (suite), creación del propio Béjart; Songs of Herself, de Julio Arozarena; y Syncope, de Gil Roman, mano derecha del maestro francés, su verdadero heredero artístico, y actual director del Béjart Ballet Lausanne.

Del programa presentado por los pupilos de Béjart, me quedo, sin dudarlo, con la primera coreografía, Dionysos (suite), estrenada el año 1985, que retoma algunos de los motivos centrales de Dionysos, una de las obras maestras de Béjart, presentada en público un año antes y danzada entonces por un estelar Gil Roman. Y no menos estelar y pletórico se mostró en Sant Cugat el colombiano Oscar Chacón, en el papel de Dionysos. Todos sus movimientos, cada uno de sus pasos y gestos, fueron sencillamente conmovedores; conmovedores y creíbles, por su absoluta naturalidad, que es lo que, justamente, hizo que su cuerpo transmitiese veracidad. Sin embargo, hay que pensar que no es posible mostrar veracidad alguna en la expresión corporal sin antes haber destruido por completo lo viejo y caduco, que en nuestro cuerpo son los automatismos adquiridos con el paso del tiempo que nos impiden vivir la vida como una perpetua creación que se renueva a cada instante. La danza, ya lo decía el poeta persa Mawlânâ Rûmî (m. 1273), maestro de derviches, es una vía que conduce al conocimiento de lo divino; y toda vía ha de empezar forsozamente por una conversión, tawba en el lenguaje técnico de los sufíes, que tiene algo de inversión aparentemente negativa de la voluntad.




Uno de los momentos más apasionantes y poderosos de Dionysos (suite) -y de toda la velada- fueron los ditirambos dionisíacos danzados en la recta final de la coreografía. Hoy, que la danza, en su gran mayoría, ha quedado cautiva de la precisión técnica y, por consiguiente, de una cierta frialdad escénica, emocionalmente es neutra, resulta conmovedor ver el desbordamiento pasional de estos bailarines, su explosión de fuerza comunicativa y mágica virilidad, tan propia del mejor Béjart. Y es que, como afirmaba el propio coreógrafo, la danza es antes que nada magia hecha gesto. Así, danzar es hablar el lenguaje de los animales, comunicación con las piedras, comprender el rumor de las olas del mar o el soplido del viento, brillar con las estrellas. En resumen, danzar es ser uno con la existencia, algo que jamás entenderá quien se de a sí mismo una importancia injustificada.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Khalil Jubran, home



Khalil Jubran, home



Halil Bárcena




Pintor de reminiscències blakeanes, filòsof un xic místic, periodista (en el sentit més noble del mot), retratista (Jung i Tagore posarenm per a ell, però també va treure's de la màniga, una màniga molt ampla, tot sigui dit, un retrat de Muhàmmad, profet de l'islam, i un altre del seu gendre i cosí, 'Alí), el libanès Khalil (la lletra àrab "kh" sona com una "j" castellana) Jubran (o Gibran o Jabran, que també així s'ha transcrit el seu nom) és, a més a més, l'escriptor àrab contemporani més conegut arreu del món, gràcies sobre tot a una obra, El profeta, publicada per primera vegada ara fa setanta-cinc anys i traduïda gairebé a totes les llengues del món.


Nascut l'any 1883 al llogarret de Bixarri, al cor mateix de la muntanya libanesa, no molt lluny d'on creixen els llegendaris cedres sagrats, jubran, però, va viure la major part de la seva vida als Estats Units, concretament entre Boston i Nova York, ciutat en que morí a l'edat de quaranta-vuit anys, víctima d'una greu malaltia provocada per l'alcohol.


Juntament amb els també libanesos Mikhail Nu'aima (el seu millor amic), Amin al-Rihani o Ilya Abú Madi, entre d'altres, Jubran pertany al prolífic grup literari de l'anomenat mahyar, és a dir, de l'emigració. Aplegats a l'entorn d'Ar-Râbita al-Qalamiyya (La Lliga Literària), aquest grapat d'escriptors que visqué lluny del seu país d'origen constituí, no obstant això, un veritable viver d'idees on creixeren alguns dels corrents més reeixits de renovació -i no tan sols literària, sinó també cultural i política- del món àrab contemporani.


Jubran, home d'extraordinària i complexa personalitat, va viure molt en poc temps; en part degut al fet que la seva fou una època de profunds canvis i turbulències polítiques al Pròxim Orient. Home de tendències espiritualistes, poc és, tanmateix, el que s'ha dit del seu compromís polític, malgrat el lloc cabdal que ocupà a la seva vida i també a la seva obra. Efectivament, Jubran esmerçà no pocs afanys en favor de la independència dels països àrabs, llavors sota el jou, primer, turc otomà i, més tard, europeu. En aquest context de lluita, precisament, és on s'ha de situar i entendre el seu cèlebre article "El vostre Líban i el meu" (que en breu apareixerà en aquest blog, traduït directament de l'àrab).



Publicat el 8 de novembre de l'any 1920, al setmanari en llengua àrab As-Sa'ih, òrgan de la Lliga Literària, fundat i dirigit per 'Abd al-Massih Haddad a Nova York, l'article, que fou reproduït de seguit pels principals diaris de Beirut i El Caire, malgrat la forat censura de les autoritats francolibaneses, aparegué poc més de dos mesos després que el general Gouraud proclamés l'Estat del Gran Líban sota mandat francès, consumant d'aquesta manera la partició arbitrària del Pròxim Orient.


L'article representà un fort cop de puny a la taula per part de l'autor, partidari com era de la unitat àrab. Hi ha qui ha suggerit que el ritme hipnòtic del text podria haver estat inspirat en una coneguda fòrmula lingüística emprada a la sura 109 de l'Alcorà, un dels llibres més volguts i llegits per Jubran, encara que havia nascut al si d'una molt humil família cristiana maronita.


Decebut amb el curs dels esdeveniments, després de la publicació d'aquest article, que podria ser considerat el seu testament polític, Jubran, escriptor bilingüe en àrab i anglès, abandona tota activitat política per consagrar-se en cos i ànima a la seva obra pictòrica i lietrària. Aleshores, El profeta, el seu gran llegat literari, encara s'havia d'escriure.


(Publicat en català en la revista El Pou de Lletres nº 10, estiu, 1998, p. 48)


martes, 22 de marzo de 2011

Libros: El mundo tan bello como es

Joaquín Lomba
El mundo tan bello como es.
Pensamiento y arte musulmán
Barcelona, Edhasa, 2005




“Dios es bello y ama la belleza”. Así reza un conocido hadîz muhammadiano, en base al cual el poeta Hârûn al-Majzumi, que vivió en el siglo XVI, escribió los siguientes versos: “Dios es bello y ama la belleza. Si no fuera así, no nos hubiera hecho tal como somos y no habría creado el mundo tan bello como es”. De estos versos, precisamente, surge el título de la obra que en estas líneas reseñamos, El mundo tan bello como es de Joaquín Lomba (Zaragoza, 1932), catedrático de Filosofía, actualmente emérito, de la Universidad de Zaragoza, y uno de los mayores conocedores de nuestro país del arte islámico considerado desde la perspectiva de la filosofía.

Si hubiera que definir qué caracteriza el enfoque de la obra que nos ocupa, cabría decir, seguramente, que es el hecho de abordar el arte musulmán como si se tratara de un libro de texto para el pensamiento. Y es que para el autor, no sólo son textos los escritos propiamente dichos, sino que también lo son los jardines, los palacios, las mezquitas, la caligrafía, el tratamiento del agua, de la luz y de los colores, y, en definitiva, todo cuanto el artista musulmán ha creado con el fin de conseguir el placer de la belleza. La originalidad de Lomba consiste, pues, en pretender ver el contenido y el pensamiento del Islam a través del libro de texto que es su arte, y, a la inversa, tratar de ver este mismo pensamiento plasmado en las formas concretas que constituyen el arte islámico. Ante un determinado monumento u obra de arte islámico, enclavada en cualquier parte del mundo, inmediatamente sabemos que aquello es musulmán y no hindú, cristiano o de otra cultura. ¿Qué es, pues, lo que esconde el arte musulmán que sólo puede manifestarse, y expresarse en estas formas artísticas? ¿Cuál es la cosmovisión que hay detrás de esta expresión artística que la hace, además, distinta de otros artes y estilos? Y, por añadidura, ¿con qué facultades podremos descubrir el secreto y misterio de eso expresado? A todas estas cuestiones trata de dar respuesta El mundo tan bello como es.

Lomba crea así un hermoso texto que nos habla de un mundo, el del arte islámico, lleno de contenidos, el fundamental de los cuales es expresar la unicidad de un Dios que es Único, Eterno, Bello y Creador de Belleza. Es del seno de esta cosmovisión de donde surge la concepción islámica del hombre, entendido, en palabras del propio autor, como “una totalidad personal de cuerpo-alma, palabra-acción, individuo-sociedad […] empapada y embebida de belleza, de una belleza que emana de un Dios Bello que ama la Belleza y que ha hecho un mundo esencial y radicalmente bello, “el mundo tan bello como es”.

Por último, el libro está presentado en una cuidada edición de tapas duras, y se acompaña de una selección de fotografías de algunas de las mejores obras del arte islámico. Lili Castella

domingo, 20 de marzo de 2011

Finaliza el 6-Nations de Rugby


6-Nations de rugby:


Inglaterra, victoria amarga



Halil Bárcena






El inicio de la primavera coincidió este año, casi exactamente, con la conclusión de la presente edición del Torneo de las 6 Naciones de rugby; y lo hizo con la victoria un tanto agridulce de Inglaterra, pues los pupilos de Martin Johnson no pudieron hacerse con el Gran Slam, que premia al equipo que se alza con el Torneo, tras haber vencido en todos los encuentros disputados. Y es que, en la última jornada, los de la rosa roja sucumbieron estrepitosamente en el Aviva Stadium de Dublín, por un contundente 24 a 8, ante una motivadísima Irlanda, espoleada tal vez por la reciente festividad de San Patricio. Sea como fuere, lo cierto es que los choques entre irlandeses e ingleses siempre son algo muy especial.



En la parte baja de la clasificación, pocas sorpresas. Escocia e Italia han ocupado las dos últimas posiciones, pero este año nadie se ha llevado la cuchara de madera, premio al último clasificado que no gana a ninguno de sus rivales, adjudicado a Italia en las últimas ediciones. Este cronista, que tanto ha cuestionado desde este blog la presencia italiana en el Torneo, ha de reconocer la proeza de la escuadra azzurra, al vencer a Francia, última campeona del Torneo, por un apretado 22 a 21, en la penúltima jornada.



La presente edición del 6-Nations muestra a las claras que el rugby del hemisferio norte lo tendrá muy difícil el próximo mundial de rugby, a celebrar en Nueva Zelanda, a partir del próximo mes de septiembre. Y es que, hoy por hoy, las escuadras del sur están un pasito -dos en el caso de nuestros admirados All Blacks- por delante. Quizás la selección más dañada haya sido la francesa, pues su apuesta por un rugby más práctico y conservador -algunos hablan de bilardismo rugbysta- no les ha deparado un mejor resultado que cuando desplegaban su particular juego de siempre, sabia mezcla de atrevimiento e improvisación.




Aviso para navegantes:
No olviden que la próxima gran cita para los amantes de este noble y adictivo deporte será "la festa del rugbi català", a celebrar el próximo 9 de abril, en el Estadio Lluís Companys de Montjuïc (Barcelona). La USAP, los catalanes de Perpinyà, se enfrentará al Toulon, en los cuartos de final de la Heineken Cup, algo así como la Champions League del rugby europeo.

Simbolismo del Haftsin


Nowrûz:
simbolismo del "haftsin"

Halil Bárcena






La primavera es tiempo de renacimiento de la naturaleza. Tras la contracción del invierno y sus fríos, todo a partir del mes de marzo, en el hemisferio norte, es mostración y expansión de vida. Cada veinte de marzo, desde tiempos inmemoriales, los persas han venido celebrando el Nowrûz o año nuevo, una festividad de fuerte arraigo en el sufismo oriental, presente en la obra escrita de poetas como Hâfiz, 'Attâr o el mismo Mawlânâ Rûmî. Todo en el Nowrûz gira en torno al simbolismo contenido en el binomio fin/renacimiento. La irrupción del fuego primaveral quema lo anterior, lo viejo y caduco, dando paso a un nuevo renacimiento de la vida, que se expresa en nuevas formas, jamás antes imaginadas. Y es que la vida es eso, justamente, muerte y renovación a cada instante.

A mi modo de ver, donde mejor puede apreciarse la profundidad simbólica del Nowrûz es en lo que se conoce en persa como sofre-ye haftsin, esto es, "el mantel de las siete "S", una suerte de mesa ritual, muy popular en los hogares persas (otros pueblos, como los parsis de India o los kurdos también lo conocen), que reúne siete elementos que comienzan con la letra persa sîn, cuya equivalencia fonética es nuestra "s". Se dice que, antes de la conversión de los persas al islam, se trataba de siete elementos que empezaban por la letra shîn, uno de ellos el vino, sharâb en persa (de donde procede nuestra palabra "jarabe"). De todos es conocido el gusto persa por el vino. Shîrâz, por ejemplo, era la ciudad del vino, las rosas y los poetas. Sin embargo, dado el carácter abstemio del islam, dicha costumbre, que no pudo ser suprimida tras la islamización del país, se adaptó a las costumbres (impuestas) de los nuevos tiempos, pasando de la letra shîn a la sîn, tal como hoy lo conocemos, haciendo desaparecer, definitivamente, el vino del haftsin.





Los siete elementos que componen el haftsin son estos:
1. Sabzé: brotes verdes de trigo, guisantes o cebada, que simbolizan el renacimiento.
2. Samanu: una especie de pudding hecho a base de grano, que simboliza la nueva vida.
3. Serké: vinagre, que simboliza el paso del tiempo y la paciencia.
4. Sîb: manzana, símbolo del amor y la belleza.
5. Sir: ajo, que simboliza la curación, estando ligado a la buena salud.
6. Somagh: una especia iraní que guarda una cierta similitud con el chili, que simboliza la victoria de la luz frente a las tinieblas.
7. Senyed: frutos secos, que simbolizan el amor.

Estos son los elementos imprescindibles de todo haftsin. A veces, sin embargo, se añade algún otro más, pero siempre comienza con la letras sîn, como el sonbôl, un jacinto o narciso, que simboliza la llegada de la primavera; o seké, unas cuantas monedas, que simbolizan el bienestar y la prosperidad.


Por último, el haftsin se completa con los siguientes elementos simbólicos, que vienen a arropar a las siete "s", ya descritas:
- Ayné: un espejo, que simboliza la reflexión sobre la vida.
- Mahí: dos peces rojos, que simbolizan el devenir constante de la vida.
- Tojme morg: huevos pintados, que simbolizan la fertilidad.
- Shamé: velas, que simbolizan la felicidad ligada a la luz.
- Lalé: tulipanes, que son el recuerdo de los seres queridos muertos.
- Golâb: agua de rosas, que simboliza el poder de la limpieza y la purificación.
- Shirîni: dulces, que simbolizan la dulzura como cualidad espiritual.
- Narengi: una naranja y una rosa flotando en un recipiente de agua, que simbolizan a la tierra flotando en el espacio.

Al mismo tiempo, jamás falta en un buen haftsin, algún libro espiritual, como el Corán, el Dîwân de Hâfiz o el Masnaví de Mawlânâ Rûmî; e incluso también algún instrumento musical; todo ello dispuesto según la creatividad de cada cual.


¡Nowrûz Mubârak...!


¡Nowrûz-tân pîrûz!


¡Feliz año nuevo!

¡Sâl-é now mubârak!


Coincidiendo con la entrada de la primavera, tiempo de eclosión de la luz y renovación de la vida, se celebra el "Nowrûz", el año nuevo persa, una festividad ancestral fuertemente arraigada en el sufismo oriental. Desde las páginas del blog del Institut d'Estudis Sufís os deseamos un feliz "Nowrûz" que queme lo antiguo con su fuego regenerador y acoja lo nuevo, y os invitamos a participar del simbolismo de nuestro particular "cyber-haftsin".


martes, 15 de marzo de 2011

Jalil Gibrán, el poeta/profeta


Jalil Gibrán,


el poeta/profeta de Líbano


Halil Bárcena




Romántico, místico, amante de los espacios naturales, de la música y del dibujo, el poeta libanés Jalil (se ha transcrito a veces Khalil e incluso Kahlil) Gibrán ha sido una de las personalidades más sugestivas y universales de la literatura árabe contemporánea. Sus poemas, relatos y pinturas desafiaron las normas establecidas de la pacata cultura libanesa de su época. Su obra también supuso un revulsivo para los intelectuales, tanto cristianos como musulmanes, que compartieron con él la aventura renovadora que experimentó el mundo árabe durante el primer tercio del siglo pasado.

La actitud vital de Jalil Gibrán (1883-1931) ha inspirado a generaciones enteras de lectores, que lo vieron como algo más que un escritor, como una suerte de profeta contemporáneo del amor al hombre y a la naturaleza. El escultor francés August Rodin dijo de él que era el "William Blake del siglo XX". También el pensador indio Jiddu Krishnamurti se contaba entre su asmiradores, mientras muchso escritores y poetas quedaron subyugados por su escritura diamantina: Gabriela Mistral, Eugeni D'Ors, José Juan Tablada.



En su extraordinaria y compleja personalidad resuenan los ecos inmarchitables de su oriente, desde el cristianismo maronita al sufismo, pero también de autores occidentales (Blake, Whitman, Nietzsche...) que llenaron sus madrugadas lectoras. Algunos lo han acusado de romántico trasnochado, blandengue y hasta "cursi", pero bien leído, Jalil Gibrán proporciona un verdadero goce, la voz de la conciencia que el hombre no siempre sabe escuchar.

Jalil Gibrán nació en el seno de una familia humilde de confesión cristiana maronita, en el pueblo de Bicharri, en el corazón de las montañas de Líbano, no muy lejos de donde crecían los cedros sagrados que dieron fama al país. Durante 1895 la familia de Gibrán, con la excepción del padre, emigró. Su hermanastro Butrus, sus hermanas Sultana y Mariana, su madre y el propio Gibrán se instalaron en los alrededores del barrio chino de Boston (Estados Unidos). Al cabo del segundo año de estudios, Gibrán ya leía y escribía inglés sin ninguna dificultad. A los catorce años tuvo su primera relación amorosa, con una mujer once años mayor. Se cree que este fue el motivo -y no el deseo de que estudiara en profundidad la lengua materna- que indujo a su madre a enviarlo de regreso a Líbano.

Los profesores de Gibrán en Líbano se sorprendieron por su ansia de conocimiento. La música y la pintura lo cautivaban sobremanera; la escritura, también. Hasta 1902, permanecería en su Líbano natal, donde se había iniciado ya en el arte del retrato, habiendo comenzado también a pergeñar las primeras notas en árabe de la que más tarde sería su obra maestra, An-nabí, El profeta. En enero de dicho año, regresará a Boston. El 1908 fue un año fatídico para Gibrán: en marzo muere su hermanastro Butrus y tres meses más tarde, su madre. Tantas fatalidades lo unieron aún más a su hermana Mariana.


Una vez en Estados Unidos, Gibrán empezó a dedicarse en cuerpo y alma a la creación artística. Pintaba día y noche, y comenzó a publicar sus primeros artículos periodísticos en el diario en lengua árabe "Al-Muhâyir" (El Inmigrante), por dólares cada uno. Simultáneamente exponía sus lienzos. Durante esa época conoció a Mary Haskell, amiga, quizás amante, y más tarde, protectora y consejera del joven artista. En 1905, apareció en Nueva York su primer trabajo literario, La Música, una recopilación de sus colaboraciones periodísticas. Se trata de un librito de pocas páginas, en el que Gibrán evoca los efectos benefactores de la música sobre el espíritu humano. Dos años más tarde publicó Ninfas del valle y en 1908, Espíritus rebeldes. El tono extremista de esta última obra le granjeó la reprobación pública de los sectores más conservadores del cristianismo libanés y de la intelectualidad árabe, pero en modo alguno la excomunión del clero maronita, como erróneamente se ha exagerado.



Cautivado por su halo de ciudad del arte, Gibrán viajó a París durante 1910. Allí se dedicó a la lectura apasionada de Nietzsche. Sin embargo, el provecho artístico que extrajo de su estancia parisina fue más bien escaso, con la excepción de su amistad con el escultor Rodin.

Un año más tarde regresó a Boston, aunque con la firme idea de trasladarse lo antes posible a Nueva York, donde colaboró activamente en los círculos políticos sirio-libaneses que se oponían a la administración turca y la penetración de las potencias europeas. Expuso en repetidas ocasiones y publicó, entre otros libros, Alas rotas (1912), Lágrimas y sonrisas (1914) y Las procesiones (1919). Colaboró asimismo en la prensa árabe con asiduidad. Para entonces, Jalil Gibrán ya se había ganado el afecto de sus compatriotas. Durante esa época inició una apasionada relación sentimental, únicamente a través de carta, con Mayy Zyada, reputada escritora, sin duda la más célebre que ha dado Líbano.

En 1923, apareció El profeta en inglés, y la crítica estadounidense se deshizo en elogios. Gibrán inició así un fructífero periodo de escritura en su lengua de adopción: publicó Arena y espuma (1926), Jesús, el hijo del hombre (1928) y Dioses de la tierra (1931). Encumbrado en el éxito, se convirtió en el corazón de la Liga Literaria (Ar-Râbita al-Qalamiyya), formada por un grupo de prestigiosos escritores árabes emigrados. Al mismo tiempo, impulsó diversas publicaciones literarias en lengua árabe.



Los últimos años de su vida se los pasó añorando el regreso definitivo a su país natal, a su Lubnân al-hanîn, ese "Líbano de la nostalgia" que tanto les gusta evocar a los libaneses que residen fuera del país. Pero el destino le volvió la espalda: el 10 de abril de 1933 murió en Nueva York. Meses más tarde sus cenizas fueron trasladadas a Líbano y depositadas en el convento de Mar Sarquís, hoy convertido en Mueso Jalil Gibrán, cerca de donde nació.


(Publicado en la revista Integral nº 196, abril 1996, pp. 64-65)


Clikad aquí para oír a la célebre cantante libanesa Fayruz interpretando un poema de Jalil Gibrán, "Atinî an-nay" (Tráeme el ney), contenido en su libro Las procesiones. El poema gira en torno a la figura simbólica del ney, la flauta sufí de caña:

Y aquí la cantante Shakira, colombiana de padre libanés, cantando la misma canción, con imágenes de la gran diva Fayruz al fondo:

lunes, 14 de marzo de 2011

Dîwân de Hal·lâj (18)


Dîwân de Hal·lâj (m. 922)



18
1. La condició de conèixer és que esborris tota petja de tu,
car manca a l’aspirant novell agudesa en la mirada.

(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

La fiesta del rubgy catalán


La fiesta del rugby catalán




Halil Bárcena







Ya falta menos para la que, sin duda, será la gran fiesta del rugby catalán. El próximo 9 de abril, a las 16'30 h., se celebrará en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona el partido de cuartos de final de la Heineken Cup (algo así como la Champions League del rugby europeo), entre la USAP, los catalanes de Perpinyà que el 2009 se alzaron con el título de la TOP 14, la liga francesa de rugby, y el RC Toulon, en cuyas filas militó el mítico ex-capitán de los All Blacks, mi admirado Tana Umaga, tras dejar el rugby novazelandés. El partido será no sólo un acontecimiento deportivo de primer nivel, sino una verdadera fiesta del rugby catalán, que servirá para estrechar los lazos de los aficionados a este noble deporte de todos los territorios de habla catalana. La organización del evento cuanta con el apoyo del FC Barcelona, que a principios de año se hermanó con la USAP de Perpinyà, al objeto de promocionar la práctica del rugby en nuestro país. Esperemos que acontecimientos como el presente puedan disfrutarse más a menudo en nuestra ciudad.



Para estar a la última de la USAP de Perpinyà, clikad aquí:


Y aquí la USAP del 2009, senyeres al vent, en acción:


domingo, 13 de marzo de 2011

No saber que no se sabe


De cuando no sabemos

que no sabemos

Lili Castella





Dice Mawlânâ Rûmî (m. 1273): “Quien reconoce sus propias deficiencias galopa a toda velocidad en el camino de perfeccionarse”. Parece indicarnos el maestro persa de Konya que sólo podemos transformar aquéllo que conocemos, que sólo podemos “perfeccionar” aquellas “deficiencias” de las que somos conscientes. Pero cabe preguntarse, entonces, ¿qué ocurre con las deficiencias, límites o nudos que ni tan siquiera tenemos identificados, de los que ni tan sólo somos conscientes?

Quizás pueda arrojar un punto de luz sobre esta cuestión la siguiente anécdota recogida por Jean During, especialista en las músicas de Irán, en el libro “La musique à l’esprit” [1]. La anécdota a la que nos referimos, ocurrida en uno de esos momentos privilegiados que ponen cara a cara al maestro y al alumno, es la siguiente: ante un auditorio perplejo, un brillante y virtuoso maestro de percusión hizo repetir un pasaje a un alumno durante más de media hora, sin decirle ni una sola palabra, sin jamás hacer referencia verbal al error que el alumno cometía una y otra vez. El maestro no hablaba, se limitaba simplemente a tocar de nuevo el fragmento, y el alumno, cada vez más angustiado, lo repetía, cometiendo una y otra vez la misma equivocación. Y así, innumerables veces, hasta que el alumno identificó finalmente su error. Esta experiencia resultó ser para el discípulo la enseñanza más importante de todo su aprendizaje musical.

De esta jugosa anécdota destacamos dos aspectos que parecen especialmente importantes, de cara a poder aprender que hay “deficiencias” que ignoramos tener: el primero se refiere al marco en que se produce el aprendizaje, esto es, la relación entre el maestro y el discípulo. Y el segundo, al lenguaje mediante el cual el saber es transmitido. Respecto a la primera cuestión, recojamos las siguientes palabras Mawlânâ Rûmî: “El compañero del camino que no es amigo del Amigo, es sólo causa de problemas. Haz lo que convenga, pero no te asocies con el ignorante, pues te dará una imagen de ti falsa, que enturbiará tu verdadero rostro”. A tenor del contenido de la anécdota, podríamos decir que el verdadero amigo del camino, el maestro, si quiere llamársele así, no es aquél que nos ofrece una imagen aduladora y falsa de nosotros mismos, sino quien, de forma amorosa pero firme, nos confronta con nuestros propios límites. Dar testimonio de lo real y ensanchar la visión es seguramente la función del verdadero amigo o maestro. Su testimonio y su presencia son la enseñanza en sí. Dice de nuevo Rûmî: “La presencia del amigo de Dios es un libro y más. El libro del sufí no se compone de tinta y letras: no es más que un corazón blanco como la nieve”.


Pero, el maestro es sólo uno de los dos polos de la relación. A la presencia firme y honesta de quien guía, que, como un espejo pulido, refleja nuestros nudos, corresponde la presencia del discípulo, afrontando y sosteniendo la imagen reflejada. Para este último, son éstos, sin duda, momentos difíciles e importantes, puesto que se ponen a prueba la sinceridad de su anhelo de ver, la humildad para reconocer sus “deficiencias”, la fortaleza para sostener la situación y, también, por qué no decirlo, su confianza en el maestro. Seguramente, sólo la sinceridad, la humildad, la fortaleza y la confianza permiten al discípulo no huir y encarar como es debido la situación. Es, precisamente entonces, cuando la dificultad, o el misterio del camino, se vuelve la propia guía, de tal manera que el nudo se deshace.

La segunda cuestión de la anécdota expuesta que nos gustaría destacar, se refiere al “lenguaje” que propicia la comunicación entre el maestro y el discípulo. Muchas veces se ha dicho que las tradiciones musicales islámicas son “tradiciones orales”, pero quizás habría que matizar, como explica Jean During, y hablar de “tradiciones presenciales”, ya que hay una cierta transmisión que se produce, según la expresión persa, sine be sine, “de pecho a pecho”. El término sine, precisa During, remite a la idea de confiar un secreto, un misterio, es decir, algo no formulable mediante palabras. A esta forma de lenguaje que irrumpe cuando el parloteo verbal calla, Mawlânâ Rûmî le llamó zabân-e hâl, esto es, “la lengua del estado interior”. Halil Bárcena ha escrito al respecto: “Podría decirse que se trata del lenguaje del silencio interior, la música callada que propicia lo que los sufíes han dado en llamar el conocimiento del corazón” [2]. El silencio se vuelve, así pues, instrumento pedagógico de lo inefable.


Pero, seguramente, aún hay otro aspecto interesante en este modo “silencioso” de enseñanza. Y es que, si el maestro hubiera mostrado verbalmente la equivocación a su alumno, éste habría “creído” sin más la explicación y, en base a ella, habría rectificado. Creer, en este sentido, comporta que alguien piense por nosotros, al tiempo que nos hurta la experiencia de confrontarnos con el límite. Sin embargo, la anécdota parece mostrar que sólo la identificación y la experiencia del límite permitieron al alumno ampliar el horizonte de su mirada. Y esto último, el cultivo de la capacidad de ver, más que la subsanación del error en sí, era probablemente la cuestión que el maestro planteaba a su alumno. De ahí las siguientes palabras de Mawlânâ Rûmî: “Cuando el oído es penetrante, se convierte en ojo”.


Notas:
[1] Jean During, "Valeurs et projet moral dans les traditions musicales orientales", en Jean During (ed.), La musique à l'esprit. Enjeux éthiques du phénomène musical, París: L'Harmattan, 2008, p. 93.
[2] Halil Bárcena, “Rûmî y la mística de la escucha. El simbolismo musical en el sufismo de Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî” [Trabajo de investigación, DEA].


Lili Castella
es licenciada en derecho y pianista. Rebabista del grupo 'Ushâq, es coordinadora del Institut d'Estudis Sufís

Lo serio, lo divertido y lo aburrido


De lo serio,

lo divertido y lo aburrido




Halil Bárcena







Jean During, reconocido especialista francés en la música clásica iraní y sus concomitancias con la senda interior sufí, narra una deliciosa anécdota que tiene por protagonistas a dos reputados maestros iraníes de la música clásica persa: Ostâd Hasan Kasâ'í, el más grande intérprete de ney -flauta derviche- persa, y el târista Jalîl Shahnâz (1). El caso es que, según cuenta During, un joven intérprete de ney le confesó, en cierta ocasión, su confusión tras una estancia de varios días, en la ciudad de Isfahân, junto a los maestros Kasâ'í y Shahnâz. "Me sentía descolocado constantemente", explicaba el joven, "ya que esta gente funciona al revés del resto. Cuando discuten sobre un tema futil, lo hacen con la mayor seriedad; en cambio, cuando hablan de temas serios y profundos, bromean todo el rato".

El trascendentalismo es un grave obstáculo en la senda interior; también el intelectualismo y el elitismo secretista lo son. Los derviches persas de acento malâmatí bien lo advirtieron todo ello. Muchos son los rasgos malâmatíes que pueden verse en Mawlânâ Rûmî. Dice el maestro persa de Konya que considerarse a sí mismo algo es un auténtico veneno, y nada mejor para distanciarse de toda egolatría espiritual (la más perversa de todas las egolatrías) que el humor. Y es que lo serio no es lo contrario de lo alegre y divertido, sino de lo aburrido. Al lado de un maestro de la senda interior sufí jamás el aburrimiento hace acto de presencia. Para los derviches, el sentido del humor constituye una importante cualidad espiritual. De ahí que jamás un espíritu sano y libre carezca de un júbilo contagioso que imanta a quienes lo rodean.


Notas:
(1) Jean During, "Valeurs et projet moral dans les traditions musicales orientales", en Jean During (ed.), La musique à l'esprit. Enjeux éthiques du phénomène musical, París: L'Harmattan, 2008, p. 93.

Para ver una muestra del humor y, al mismo tiempo, la hondura espiritual del arte musical del Ostâd Hasan Kasaí, clikar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=A6bqkkaL1z4

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)