Halil Bárcena, "Perlas sufíes. Saber y sabor de Mawlânâ Rûmî" (Herder, 2015).

«Es verdad que jamás un amante busca a su amado sin haber sido buscado antes por éste» (Mawlânâ Rûmî, Maznawî III, 4393. Traducción: Halil Bárcena).

¡... Eyval·lah ...!

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Amigas y amigos, salâms:

Bienvenidos al blog del "Institut d'Estudis Sufís" de Barcelona (Catalunya - España), un centro catalán e independiente, dedicado al estudio de la obra del sabio sufí Mawlânâ Rûmî (1207-1273) y el cultivo del sufismo mevleví por él inspirado, en nuestro ámbito cultural.

Aquí hallarán información puntual acerca de las actividades públicas (¡... las privadas son privadas!) que periódicamente realiza nuestro instituto. Dichas actividades públicas están abiertas a todo el mundo, ya que nadie ha encendido una luz para ocultarla bajo la cama, pero se reserva siempre el derecho de admisión, porque las perlas no están hechas para los cerdos.

Así mismo, hallarán en el blog diferentes textos y propuestas relacionados con el islam, el sufismo y la sabiduría tradicional. Es importante saber que nuestra propuesta sufí está enraizada en la sabiduría coránica y la
sunna muhammadiana, porque el sufismo es el corazón del islam, pero el islam es el corazón del sufismo.

El blog está pensado como una herramienta de trabajo para todos aquéllos que tienen un sincero interés por Mawlânâ Rûmî, en particular, y la senda del sufismo islámico, en general. Por ello, sus contenidos se renuevan puntualmente. Si se suscriben al blog podrán recibir información puntual sobre todas las novedades que se produzcan.

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Halil Bárcena

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lunes, 11 de octubre de 2010

Libros: Wabi-Sabi


Leonard Koren
Wabi-Sabi para Artistas, Diseñadores,Poetas y Filósofos
Hipòtesis-Renart, Barcelona, 1997


"¿Pero cómo ejercitar la contención que la simplicidad requiere sin pasar a una austeridad ostentosa? ¿Cómo fijarse en todos los detalles necesarios sin ser excesivamente rebuscado? ¿Cómo lograr la simplicidad sin inducir al aburrimiento?". Estas son algunas de las cuestiones que se plantea Leonard Koren, autor del libro que aquí reseñamos, a la hora de intentar transmitir el tipo de simplicidad que implica el término japonés Wabi-Sabi. Detrás de esta palabra, que comparte con los sufíes el gusto por la paradoja y la ambigüedad, se esconde una particular concepción de la belleza según la estética japonesa: "la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas [...], de las cosas modestas y humildes […], de las cosas no convencionales"; una concepción fundamental de la cultura japonesa, que en su momento rompió con los estándares estéticos imperantes en pro de una esencialidad que también abarcaba lo espiritual. El Wabi-Sabi comparte también con la sensibilidad sufí la percepción de un universo en constante movimiento, en perpetua transformación; la importancia del detalle y el gusto por la poesía como medio de comunicación. La belleza Wabi-Sabi es también expresión del instante; aparece en el momento en que se aprecia como tal y refleja los efectos del tiempo y de la intervención humana (como la belleza del hierro corroído y oxidado intencionadamente o de una hoja descomponiéndose en el suelo, por citar dos ejemplos que aparecen en el libro). La percepción Wabi-Sabi destaca la importancia de trascender los modos convencionales de mirar y de pensar las cosas, de separar la belleza de la fealdad. Esta percepción tiene un lugar privilegiado en la ceremonia del té, donde es el cuerpo y no el lenguaje, el depositario del conocimiento, como lo es también el cuerpo del derviche en su girar cadencioso. Este ensayo, escrito de forma casi poética y acompañado de imágenes ilustrativas, logra explicar esta particular forma de apreciación que resulta tan difícil de definir incluso para los propios japoneses. Aunque su título parezca indicar lo contrario, no es ésta una obra escrita exclusivamente para personas del mundo del arte, sino para cualquiera que desee agudizar su mirada y abrirse a la contemplación de la belleza que puede hallarse en los lugares menos pensados. Pepa Torras i Virgili

sábado, 9 de octubre de 2010

Poetas: Nizar Kabbani


1.

Lo más maravilloso de nuestro amor
es que no tiene razón ni lógica.
Lo más bello de nuestro amor
es que camina sobre las aguas sin hundirse.

2.
Cuando me enamoro
el reino de Dios cambia:
el crepúsculo duerme en mi abrigo
y el sol despunta por el oeste.




3.
Mi amada me pregunta:
‘¿Cuál es la diferencia entre el cielo y yo?’
La diferencia, amor mío,
es que cuando ríes
me olvido del cielo.

4.
No les hablé de ti
pero vieron cómo te bañas en mis pupilas.
No les hablé de ti
pero te leyeron en mis palabras escritas.
El perfume del amor
no se puede ocultar.

5.
Palabras (Kalimât)

Me susurra,

cuando vamos bailando,
palabras
que me suenan distintas.
Me abraza.
Me siembra en una nube.
Y la lluvia,
en los ojos,
me cae gota a gota...
Me arrastra.
Me lleva hasta unos cielos
de balcones rosados,
lo mismo que una niña
cogida de la mano.
Lo mismo que una pluma
que llevaran las brisas.
Me trae
siete lunas
en las manos,
y un ramo de canciones.
Me ofrece un sol,
un trozo de verano,
un concierto de pájaros.
Cuenta miles de cosas
que me embrujan.
Que me hacen olvidar
la música y los pasos.
Palabras que trastornan mi existencia.
Que me hacen,
de repente,
una mujer,
otra mujer distinta.
Me construye
un palacio de ilusiones,
en el que habito sólo
unos instantes.
Y al volver a la mesa,
llevo eso:
palabras.



Nizar Kabbani (Damasco, 1923 – Londres, 1998). Poeta y diplomático, es una de las voces más importantes y renovadoras de la poesía árabe contemporánea. Conocido, principalmente, por una poesía de carácter amoroso y sexual que persigue captar la espontaneidad y la vitalidad del habla coloquial árabe, a Kabbani se le llama el poeta árabe de las mujeres. De los años 60, sus obras más destacadas son Amada mía y Dibujo con palabras. En 1966, se establece en Líbano, donde funda su propia editorial. Al año siguiente, la derrota árabe en la Guerra de los Seis Días y la profunda crisis social que comporta marcan un antes y un después en su carrera, cuando Kabbani, hasta entonces poeta netamente amoroso, escribe una literatura más política que se inicia con su célebre poema Apuntes en el cuaderno de la derrota. Tras el estallido de la guerra civil libanesa, deja Beirut y vive sucesivamente en varias capitales árabes y europeas, Madrid entre ellas. Su poesía ha sido musicada y cantada por las principales voces de la canción árabe. Así, uno de sus poemas más conocidos, Palabras (Kalimât), alcanzó una enorme popularidad en la voz de la cantante libanesa Majidat al-Rumí, que se puede ver clikando aquí: http://www.youtube.com/watch?v=_dy78Gt06eY&feature=related


Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili

jueves, 7 de octubre de 2010

Músicos de fuego



El fuego de los músicos



Halil Bárcena





El extraordinario cantante Alim Qasimov, rey del mugam azerí, afirmaba, recientemente, con motivo de la edición del CD Spiritual music of Azerbaijan, interpretado al alimón con su hija Fergana: "Para ser músico hay que tener un fuego que te quema por dentro". En otras palabras, que los músicos lo son porque les arde fuego en su interior; un fuego que en el caso de los grandísimos músicos, como el mismo Qasimov, adquiere proporciones devastadoras. También el irlandés Van Morrison, que cumplió 65 años de edad el pasado 31 de agosto y ahí continúa, como si nada, brindándonos perlas sonoras de una belleza conmovedora, pertenece a dicha casta de músicos volcánicos en cuyo interior arde el fuego del Arte con mayúsculas.


Uno de los momentos más bellos y profundos de la dilatada carrera del León de Belfast está estrechamente ligado a otro músico de fuego, el malogrado cantante y trompetista de jazz Chet Baker. En 1986, dos años antes de su trágica muerte, el jazzmen norteamericano ofreció un concierto memorable en el legendario Ronnie Scott's Jazz Club, sito en el número 47 de la calle Frith del Soho londinense, en el que interpretó, con ese aire cool tan suyo, algunos de sus standards preferidos, entre ellos Send in the clowns, acompañado a la voz por un Van Morrison sencillamente deslumbrante. Era Nabokov quien sostenía que en el arte elevado y en la ciencia pura el detalle lo es todo. Pues bien, el disco Love for sale, que recoge aquel concierto en el Ronnie Scott's, rebosa detalles soberbios. Y es que nos hallamos ante un ejemplo inmejorable de lo que en verdad es arte elevado, arte que nace del fuego interior que quema por dentro al artista.

Para contemplar a Van Morrison y Chet Baker mano a mano, clikar aquí:

Líders religiosos, avui



Líders religiosos
per als nous temps


Halil Bárcena






No estem assistim a una època de canvis, com alguns insinuen, sinó a un veritable i fulgurant canvi epocal que abasta tots els ordres de la vida, també el religiós i espiritual. Res del que ens semblava estable i per sempre fa tan sols unes dècades roman al seu lloc avui en dia, amb la consegüent sensació d’incertesa i pèrdua de sentit que es percep a la nostra societat, sobre tot en les generacions més joves. No sabem ben bé cap a on anem, però tot apunta a que les coses mai no tornaran a ser com abans. Pel que fa a l’àmbit específic de la religió, el cert és que les noves generacions, tret de casos cada cop més marginals, no podran viure-la com ho feien llurs avis, ni tan sols els seus pares, i no perquè no vulguin (per mera rebel·lia juvenil, per exemple), sinó perquè no poden fer-ho, car la seva sensibilitat ha experimentat un canvi radical respecte de les generacions precedents. El jovent d’avui és cada cop més refractari a tot allò que tingui a veure amb la religió, la qual és percebuda com quelcom del passat que impedeix, més que facilita, viure amb normalitat ara i aquí. I és que els models religiosos tradicionals han entrat en una profunda crisi de la qual sembla ser que no sortiran indemnes.

El més greu, però, és que no sembla que els líders religiosos, en general, estiguin tenint un comportament a l’alçada del repte descomunal que tenen al seu davant els homes i dones del segle XXI, en un món cada cop més complex i global. Els líders religiosos i espirituals, que són hereus d’un inestimable llegat espiritual intemporal que pertany al patrimoni de la humanitat, haurien de fer molt més per tractar de comprendre el que està succeint al món, tot adonant-se que amb un sol punt de vista no n’hi ha prou avui en dia per entendre la complexitat d’un món tan canviant com el nostre i del propi ésser humà. D’aquí la necessitat imperiosa de que les tradicions religioses surtin sense por del seu cofoisme, a fi de deixar-se fecundar per l’experiència humana i espiritual (és a dir, transcendent) de l’altre, sense per això haver de caure en banals sincretismes mai no desitjables. I és que la veritat és bella sempre en totes les seves formes i expressions. Davant de l’actual panorama tan desèrtic pel que fa a l’espiritualitat, que és, recordem-ho, una dimensió antropològica constituent de l’ésser humà sense la qual l’home viu amputat; davant la decadència substancial dels homes d’avui, els líders religiosos haurien de sentir com a prioritària la tasca de parlar del que veritablement importa i és rellevant, més enllà dels afanys i capricis canviants de cada moment. De fet, els grans místics de totes les tradicions religioses i espirituals, que haurien de ser reivindicats avui com a fonts d’inspiració i models de saviesa, no han parlat d’altra cosa que de l’essencial, que és, primer de tot, la capacitat de veure i distingir la veritat, és a dir, la realitat realment real, del que és fals; la distinció entre l’absolut i el que és relatiu, per tal d’evitar que els homes malbaratin llurs vides perseguint ombres irreals.




Els líders religiosos haurien d’adonar-se que el que ens calen no són més buròcrates del sagrat, grisos funcionaris de l’esperit, sinó mestres de saviesa que hagin encarnat la veritat. Perquè conèixer la veritat és viure-la, car al capdavall conèixer és ser. El repte avui dels líders religiosos i espirituals és oferir una espiritualitat no rebaixada ni traïda, però que pugui ser viscuda sense complexes i en plenutud pels homes i dones de les nostres societats. Tanmateix, abans hauran d’haver entès bé què és el que realment està succeint al món. I és que si tens el perquè trobaràs indefectiblement el com.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El gamelán balinés


El gamelán,
un viaje sonoro
al corazón de Bali


Lili Castella




“Haz un viaje fuera de ti mismo hacia [tu verdadero] tú, oh maestro,
pues con este viaje la tierra se convierte en una cantera de oro”


(Mawlânâ Rûmî)


Noche cálida en uno de los patios del Palacio de Ubud, ciudad del centro de la isla indonesia de Bali. El concierto de gamelán (1) está a punto de empezar. Los numerosos instrumentos están dispuestos en forma de herradura a ras del suelo y a escasos centímetros de las primeras hileras de sillas. El suelo, la pared, los árboles y la puerta del fondo del escenario están adornados con flores olorosas. Salen una cuarentena de músicos ataviados con sus sarongs, especie de pareo, y sus vistosas chaquetas. Todos llevan una flor de frangipani en su oreja. Charlan entre sí sin el menor atisbo de divismo; tampoco se percibe nerviosismo alguno. Toman asiento en el suelo del patio… y, de repente, suena el golpe estremecedor y profundo de un gong de resonancia espectacular. Es la señal que desencadena el percutir simultáneo de todos los demás instrumentos, lo cual sume el patio del palacio y el cuerpo del oyente en una densidad de vibración sonora extraordinaria. El viaje sonoro ha empezado.

De todos es bien sabido el amor de los sufíes por los viajes, o mejor dicho, su concepción de la vida como viaje. El derviche es alguien que vive para viajar, o lo que es lo mismo, para conocer, lo cual significa salir de sí para abrirse a otras posibilidades, a otras culturas y a otros modos de ver y vivir el mundo. Escuchar el gamelán balinés supone, precisamente, eso: un viaje apasionante a otra cultura y a otra concepción del ser humano. Y es que, como veremos, el gamelán es reflejo y expresión del orden cósmico y social que rige la vida tradicional de la mayoría de los balineses.

Aún hoy, gran parte de la sociedad balinesa vive dedicada al cultivo del arroz e inmersa en un intrincado sistema de creencias y rituales que sostiene su modus vivendi. Los balineses, siguiendo el principio hindú del tri-loka, creen que el universo se divide en tres mundos: el reino de los dioses, el reino intermedio de los humanos y el reino inferior de los demonios. Para sus habitantes, la isla es una propiedad divina cedida al pueblo para que la cultive y viva en ella. Creen los isleños que una energía cósmica reside en la cumbre de los volcanes y que de allí surge cuanto es benéfico para ellos, básicamente el agua, que mana de las montañas y vuelve a ellas en forma de lluvia. El mar, por el contrario, es considerado una fuente de peligros tanto físicos como psíquicos (invasiones, inundaciones, etc.). Por todo ello, los balineses viven, mayoritariamente, orientados hacia el interior, hacia sus volcanes, y de espaldas al mar.



Pues bien, esta cosmología, que someramente acabamos de describir, queda reflejada y expresada en las orquestas de gamelán. Así, por ejemplo, el golpe de gong que da inicio al concierto representa, según la etnomusicóloga Catherine Basset (2), la cumbre de la montaña sonora: es el sonido primordial que contiene todos los demás sonidos, desencadena su manifestación y es el lugar al que vuelven dichos sonidos una vez finalizado el ciclo musical.

En tanto que “ser animado” que habla del mundo superior, al gamelán se le atribuyen poderes espirituales y por ello es objeto de veneración. Recibe ofrendas de flores e incienso y es tratado con enorme respeto. Así, por ejemplo, un indonesio jamás pasaría por encima de un instrumento, no fuera a romperse su vinculación con el cielo. Su creación, construcción, o añadido circunstancial de otro instrumento se acompaña siempre de ceremonias rituales similares a bautizos, matrimonios, etc.

Como se ve, el gamelán tiene entidad propia e incluso domicilio estable, lo cual comporta que los instrumentos que lo componen ni pertenezcan a los músicos ni sean trasladados a sus casas para ensayar. El gamelán es propiedad del barrio, del pueblo o del palacio, y allí permanece. Y así como los campesinos viven y cultivan campos cedidos por los dioses, el gamelán permanecerá, más allá de su uso temporal por parte de los músicos.



Tampoco es ajena a esta visión cosmológica la extraordinaria densidad sonora del gamelán. Para el balinés, el universo tiene tal frondosidad que no deja lugar al vacío. Así queda patente en las viviendas -en que el espacio que no ocupan los vivos se dedica al culto a los antepasados-, en la pintura -que a menudo muestra abigarrados lienzos absolutamente llenos de personajes del mundo visible y del invisible-, etc. Todo en Bali es denso, ¡hasta la vegetación o la humedad!

Esta concepción del cosmos lo tiñe todo y se concreta a su vez en un orden social basado en la interdependencia de las personas y en la primacía absoluta de lo colectivo sobre lo individual. Y dicho orden lo reproduce el gamelán con nitidez: la misma interdependencia que se necesita para el riego, el cultivo y la recolección de los arrozales se hace imprescindible en el gamelán, en el que los distintos instrumentos apenas poseen cualidades musicales fuera del conjunto. Como explica Catherine Basset, el gamelán divide la música en tareas infinitesimales entre los diferentes instrumentistas, miembros por tanto no autónomos. Para entenderlo mejor imaginemos, por ejemplo, una melodía de 16 notas. Pues bien, podría ser que un músico tocara las notas primera tercera y quinta, otro la segunda, cuarta y sexta, otro la séptima, etc. Sin la estrecha coordinación y cooperación de todos, hacer música sería imposible.



Pero aún hay más. Así como en el campo el campesino desarrolla múltiples tareas, en la orquesta de gamelán las funciones también son intercambiables dado que el músico no tiene por qué tener un lugar fijo en ella. Y así, refiere Basset, por imitación y transmisión oral, tanto los campesinos como los músicos aprenden a base del intercambio de tareas mínimas, lo cual, con el tiempo, les permite adquirir un vasto abanico de saberes.

Todo ello comporta, por un lado, una ética de responsabilidad colectiva, de ciudadanía y de escucha de conjunto, y por otro, la vivencia y la comprensión de que un individuo no es más que una parte ínfima de un todo infinito y de que, por lo tanto, nadie es imprescindible. Este borrarse del individuo frente a lo colectivo repercute en conceptos musicales como la creación o la autoría. En las antípodas del compositor occidental que piensa sus obras en soledad y las plasma en una partitura, Basset describe cómo la música de gamelán puede surgir de una idea lanzada por un miembro del conjunto que pronto es orquestada por los demás siguiendo los patrones interiorizados y transmitidos de generación en generación. La composición es, pues, de todos y queda plasmada directamente en los instrumentos. Este borrarse del individuo a favor de lo colectivo supone también la ausencia de la figura del gurú o maestro (un músico puede enseñar una pieza pero se prescindirá de él para enseñar la siguiente). Y es que el gamelán tiene un fuerte efecto nivelador (no es vana la imagen de los músicos que, pudiendo provenir de distintos estratos sociales, tocan todos a ras del suelo y con frecuencia a escasos centímetros de los espectadores).




En este viaje del “yo” al “nosotros” que nos propone el gamelán nos queda un pequeño pero importante detalle por comentar. La flor de frangipani en la oreja de cada músico. Los balineses viven rodeados de una naturaleza bellísima que ellos han contribuido a modelar a lo largo de los siglos en forma de inacabables terrazas de arrozales. Quizás la flor no sea sino un recordatorio de la obligación colectiva que los balineses sienten de aportar hermosura al mundo como si de un imperativo sagrado se tratara.


Notas:
(1) Gamelán es el término genérico utilizado para referirse a un conjunto de instrumentos musicales integrado por gongs y metalófonos
(2) Las referencias a Catherine Basset contenidas en este artículo pertenecen a su libro “Músicas de Bali a Java. El orden y la fiesta” (Akal, 1999).



Para oír algunos ejemplos de música de gamelán, clikar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=orUftdTlDow

http://www.youtube.com/watch?v=2EXzfpS6WK4&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=6unpqKr8DL0

http://www.youtube.com/watch?v=HnjYgUyISi8


Lili Castella es licenciada en derecho y pianista. Rebabista del grupo de música sufí 'Ushâq, es coordinadora de las actividades del Instituto de Estudios Sufíes.

martes, 5 de octubre de 2010

Cuentos: Nasreddín y el huevo


Nasreddín y el huevo



En cierta ocasión, bien pronto por la mañana, Nasreddín envolvió un huevo en un vistoso pañuelo de colores y, ni corto ni perezoso, se dirigió al mercado de la ciudad. Una vez allí, se plantó en uno de los lugares más concurridos y comenzó a vociferar sin remilgos:

-¡Os anuncio un fabuloso concurso: quien adivine lo que está envuelto en este pañuelo, recibirá como premio el huevo que hay dentro!

Los viandantes que se habían detenido a escuchar a Nasreddín se miraron, intrigados, y, al cabo de unos segundos, uno le dijo:

-Pero, ¿cómo podremos saber qué es lo que tienes dentro del pañuelo? ¡Ninguno de nosotros es adivino!

Nasreddín trató de darles alguna pista, a fin de facilitar las cosas:

-Lo que hay en este pañuelo tiene un centro que es de color amarillo como un yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que, a su vez, está dentro de una cáscara frágil puede romperse fácilmente. Esto que está envuelto en el pañuelo es algo así como un símbolo de la fertilidad, y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Dicho esto, ¿alguien puede decir de qué se trata?

Todos los viandantes pensaban que Nasreddín tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta les parecía tan obvia que nadie quiso pasar la vergüenza de equivocarse ante el resto. Las gentes se decían para sus adentros: "¿Y si no fuese un huevo, sino otra cosa mucho más importante, fruto de la fértil imaginación creadora de los sufíes?". Al fin y al cabo, un centro amarillo podía tener que ver algo con el sol y el líquido de su alrededor tal vez fuese algún preparado alquímico. "No", pensaba la gente para sí, "un loco como Nasreddín seguro que estaba queriendo que alquien picara e hiaciera el ridículo".

El caso es que se dice que Nasreddín preguntó a las gentes allí reunidas un par de veces más, pero nadie se arriesgó a decir algo inadecuado. Entonces, Nasreddín apartó el pañuelo y les mostró a todos... ¡el huevo!

-"Todos vosotros sabíais la respuesta", les dijo, "pero nadie osó decir nada. En la vida es preciso arriesgarse, de otro modo jamás se hará nada".


Las soluciones a las cosas, todas las respuestas que precisamos, son mucho más sencillas y están ahí ante nosotros, como dones generosos, pero no las vemos. Y es que siempre buscamos explicaciones complicadas a los porqués que la vida nos plantea; y lo malo es que, a la postre, terminamos por no hacer nada.

Halil Bárcena

Sufismo sin creencias


Sufismo, una espiritualidad

más allá de las creencias



Halil Bárcena






Toda tradición religiosa, sin excepción alguna, experimenta en su seno una tensión, jamás resuelta del todo, entre, por un lado, lo que podríamos llamar la corteza religiosa, constituida por un sistema de creencias preciso (ortodoxia) del que emana un recto obrar (ortopraxia), y, por otro, el núcleo de la espiritualidad pura, que es otra cosa bien distinta, como trataremos de mostrar en estas breves líneas, a través del caso específico del tasawwuf o sufismo, la mística islámica. Dicha tensión entre la corteza o cáscara (dogmas, ritos, mandamientos, prohibiciones…) y el núcleo (intuiciones espirituales fundamentales) ha adquirido, en algunos instantes puntuales de la historia, una virulencia inusitada. La desventura de casi todos los místicos y espirituales de todas las religiones constituye un ejemplo patético de la saña con la que los censores religiosos se han empleado a la hora de matar todo brote espiritual libre. “Es preciso romper la cáscara”, decía el Maestro Eckhart. Y es que la espiritualidad, cuando lo es de verdad, libera del todo y de todo; y por eso causa tanto pavor. Pero, veamos el caso concreto del sufismo islámico, que es lo que aquí nos ocupa.

Desde sus albores, allá en el siglo VII, hasta nuestros días, el islam se constituyó en escenario privilegiado del pulso sostenido entre el legalismo religioso de los juristas y doctores de la ley, de una parte, y la vía interior de los espirituales sufíes, de otra. El caso más ejemplar y dramático de dicho pulso, por momentos feroz e irreconciliable, fue el del sufí persa Mansûr Hal•lâj (m. 922), mártir místico por excelencia del islam, que fue ejecutado a causa de su espiritualidad liberadora, juzgada como contraria al dogma islámico y vista como una amenaza para la fe común.

Antes de proseguir, sin embargo, es preciso hacer una cala sobre la palabra sufismo. Es cierto que con dicho término se describen de forma un tanto vaga e imprecisa sensibilidades espirituales islámicas harto diferentes entre sí. Sea como fuere, y a fin de no complicarnos en exceso, digamos que lo que aquí entendemos por sufismo nada tiene que ver con el islam piadoso o devocional. En ese sentido, nos equivocaríamos si pensáramos que el sufismo es una experimentación ab intra de los dogmas islámicos, o una intensificación de la fe islámica, y menos todavía una exposición poética de dichos dogmas. Nada de eso es, sino otra cosa bien distinta. Y es que, por definición, la mística sufí se aviene mal, muy mal, con toda dogmática, ya sea religiosa o ideológica. A veces, adherir a una religión o a una ideología significa que alguien piensa por uno mismo. Hollar la senda sufí comporta el cuestionamiento de todo aquello que impida ir más allá de los límites establecidos.




Los maestros de sabiduría sufíes proponían y proponen un camino iniciático y transformador alejado del formalismo de la religión exterior, sobre todo teniendo en cuenta la hipertrofia que lo jurídico experimentó desde un principio en el seno del islam. El sufismo, sobre todo el de raigambre persa, pretendía, pues, pasar del fenómeno de la religión a su noúmeno, esto es, de las formas a la esencia, o lo que es lo mismo, de la circunferencia al centro, pues solo desde el centro puede otearse la totalidad de las cosas, la realidad tal como es. Mientras que el fundamento de la religión exterior islámica consiste en creer en la dimensión no manifestada y cumplir la ley divina (supuestamente) revelada, el sufismo pretende transmutar la fe en certeza, es decir, en visión directa de la realidad realmente real, oculta a primera vista, esquiva a las miradas rápidas y superficiales. Si la religión a secas pretende salvar al hombre por la mera fe y las buenas acciones, la vía mística persigue transformarlo, o si se quiere, salvarlo transformándolo. Un gran maestro sufí del siglo XX, el argelino Ahmad al-‘Alawî decía así: “La fe es necesaria para los religiosos, pero deja de serlo para los que van más allá y llegan a auto-realizarse en Dios. Entonces ya no creen, porque ven. Ya no hay más necesidad de creer cuando se ve la verdad”.

Y es que, en efecto, el secreto del sufismo consiste en retirar el velo de la ceguera ignorante y ver. Mahmud Shabestari (m. 1340), uno de los sufíes persas más celebrados, escribe en El jardín del misterio: “Cuando se aparta de tus ojos el velo, nada queda de los decretos de la religión y de las creencias”. Y es que siempre ha habido -y hay- quien no ha entendido que, llevada hasta sus últimas consecuencias, la experiencia espiritual, que es universal por definición, excede todo corsé tanto confesional como conceptual, a pesar de que se exprese mediante el lenguaje propio de una tradición, como no podría ser de otra manera. Para quien ve, las formas religiosas carecen de sentido alguno; y las creencias también. La religión se fundamenta en las creencias; la espiritualidad, el sufismo en este caso, en el conocimiento fruto de la visión. En ese sentido es como los sufíes utilizan la expresión “religión del amor”. Escribe el también el poeta persa Mawlânâ Rûmî (m. 1273), maestro de derviches giróvagos, tal vez el sufí más prominente de la historia de la mística islámica: “La religión del amor es diferente de los demás credos;/para los enamorados [los sufíes], el Amigo divino es la única fe, la única religión”.



Por consiguiente, el primer propósito de la espiritualidad sufí es ver. Y ver para discernir lo realmente importante de lo que no lo es. Y ese es el secreto de la felicidad. Porque, a la postre, lo único que puede aportar paz y bienestar al ser humano es dejar de perseguir sombras ilusorias, las que proyecta nuestro ego o yo fenoménico. Los sufíes -de hecho, todos los espirituales sin excepción- nos ofrecen otra calidad de existencia; nos ofrecen la posibilidad de ser realmente humanos, puesto que no basta con nacer para poder decir que uno es un ser humano en el sentido más profundo de la palabra. Y todo ello es lo que convierte a la mística en lo más natural del mundo, puesto que no se trata de una rareza ni tampoco de una excentricidad de unos pocos superdotados o bien locos. De hecho, la invitación de la mística es para todo el mundo y bien sencilla: que seamos lo que en verdad ya somos, pero ignoramos o hemos olvidado. Como tal, el sufismo, que es una espiritualidad más allá de las creencias, es, pues, lo más natural, y hoy lo anhelamos como una necesidad, dados los tiempos de cambio y confusión que corren. Qué duda cabe que necesitamos más espiritualidad y menos creencias, del mismo modo que nos hacen falta más maestros del espíritu (¡y menos funcionarios de lo sagrado!) que puedan arrojar algo de luz entre tanta oscuridad como abunda en nuestra atribulada contemporaneidad.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Dîwân de Hal·lâj (9)


Dîwân de Hal·lâj (m. 922)





9.

1. !Oh Déu meu! No surt cap sol ni va a la posta
si el teu amor no és acoblat al meu alè.

2. Mai no em retiro a enraonar amb els amics
si no parlo sols de tu en les nostres assemblees.

3. Tampoc no invoco el teu nom, per trist o cofoi que em
senti,
sense el teu batec dins el meu cor.

4. I no penso a beure, quan tinc set,
sense contemplar un reflex de la teva imatge en la copa.

5. Si pogués arribar a tu, hi vindria corrents,
ni que fos a rossegons de boca a terra o caminant de cap
per avall.

6. !Oh jove arrauxat! Si em volguessis cantar una cançó,
fes-ho, però que sigui per doldre’t del teu cor empedreït.

7. ¿Què tinc a veure amb la gent que em maleeix per niciesa?
La meva fe es per a mi; la de la massa, per a ells (1).

Notes:
(1) Els dos darrers versos sembla que procedeixen del poeta persa Abū Nuwās.


(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

Elogio de septiembre


Elogio de septiembre
(En el nacimiento de Rûmî)




Halil Bárcena


Mawlânâ Rûmî, maestro de derviches, nació un 30 de septiembre de 1207, en la ciudad de Balj, hoy Afganistán, en el corazón del Jorasán persa. En septiembre, que es un mes fronterizo, tiempo de despedidas y de nuevos anuncios: el verano se nos va irremisible y el otoño llama a nuestras puertas. Del mes de septiembre resulta sublime la luz oblicua y ambarina de la tarde, cuando el sol se pone, invitando al recogimiento y la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue, o de lo que fue pero ya no es ni será jamás, salvo en la memoria de la piel, como un sentimiento tatuado. Pocas cosas son comparables a los atardeceres de septiembre en Sitges, exceptuando las mañanas de luz diáfana del mes de mayo, también en Sitges, en la costa dorada catalana, o las noches y madrugadas de los primeros días del verano en sus playas, entonces desiertas. Aquí, septiembre es también tiempo de vendimia. Cantor del vino y sus propiedades exaltadoras de la imaginación, fue Rûmî, justamente, quien dejó escrito que el vino más dulce requiere antes que la uva sea pisoteada, otra forma de decir que el dolor precede al gozo, o mejor aún, que ambos caminan siempre de la mano como dos amantes que sin quererlo transitan impotentes del llanto a la sonrisa, de la despedida al reencuentro. Como canta Van Morrison, el león de Belfast, en septiembre, las primeras hojas, ya teñidas de tonos rojizos y dorados, comienzan a caer, anunciando nuevos tiempos:

Poetas: Walt Whitman

1.
Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.
Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.
Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con
Este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que
Sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta,
Comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.
Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás; me
Sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.



2.
He oído lo que hablan los habladores, la fábula del principio
Y del fin,
Pero yo no hablo ni de principio ni del fin.
Nunca hubo más principio que ahora,
Ni más juventud ni vejez que ahora,
Ni habrá más perfección que ahora,
Ni más infierno ni cielo que ahora.
Impulso, impulso, impulso,
Siempre el impulso, generador del mundo.
De la penumbra surgen iguales elementos contrarios, siempre la
Sustancia y el crecimiento, siempre el sexo,
Siempre un tejido de identidades, siempre lo diferente, siempre la
Vida que se engendra.
De nada sirve elaborar; los doctos y los ignorantes lo saben.
Seguros como la certidumbre más firme, seguros y afianzados,
Inconmovibles, cimentados y estables,
Fuertes como un caballo, afectuosos, soberbios, eléctricos,
Yo y este misterio nos enfrentamos aquí.
Dulce y límpida mi alma, límpido y dulce todo lo que no ees mi
Alma.
Si falta uno de los dos, los dos faltan, y lo invisible se prueba por lo
Visible,
Hasta que éste se haga invisible i requiera prueba a su vez.
Mostrando lo mejor y separándolo de lo peor, una edad humilla a la
Otra,
Conociendo la perfecta justeza y ecuanimidad de las cosas, guardo
Silencio cuando lo otros discuten, y después me baño y me
Admiro.
Bienvenido cada órgano de mi cuerpo y cada tributo, y los de
Cualquier hombre sano y limpio,
Ni una pulgada, ni una partícula de pulgada es vil, y ninguna debe
Ser menos querida que las otras.
Estoy satisfecho, veo, bailo, me río y canto;
Cuando la compañera amorosa que comparte mi lecho duerme a mi
Lado y ser retira al amanecer con pasos furtivos,
Dejándome canastas cubiertas con lienzos blancos que llenan de
Abundancia la casa
¿Habré de diferir mi aceptación y mi realización y pediré a mis ojos
Que dejen de mirar por el camino,
Y que me muestren de un modo riguroso,
El valor exacto de uno y el valor exacto de otro, y cuál de los dos
Vale más?





3.
Todas las verdades aguardan en todas las cosas,
Ni se apresuran ni se demoran,
No precisan el fórceps del cirujano,
Para mí lo mínimo no es menos importante que lo demás,
(¿Qué puede ser mayor o menor que un roce?)
Ni la lógica ni los sermones convencen,
La humedad de la noche me penetra con más intensidad.
(Sólo lo que por sí mismo es evidente a cualquier hombre o
cualquier mujer, es así,
Sólo es así lo que nadie niega)
Una gota y un minuto me bastan para sosegar mi cerebro,
Creo que los húmedos terrones serán alguna vez amantes y
Lámparas,
Y que el alimento de un hombre o de una mujer es un compendio
De compendios.
Y que lo que los atrae y los une es una cumbre y una flor,
Y que se ramificarán infinitamente hasta saberlo todo,
Y hasta que todos nos deleiten y los deleitemos a todos.


(Walt Whitman, Hojas de hierba, Lumen, Barcelona, 1997)

Walt Whitman (West Hills, 1819-Nueva York, 1892). Considerado el mayor bardo estadounidense, su obra, profundamente renovadora, es fuente de inspiración permanente para las nuevas generaciones de poetas. Cantor del yo, del cuerpo humano, del sexo, de la fraternidad universal, de la igualdad democrática, profanador de todas las convenciones de forma y de lenguaje, su poesía es una celebración de la vida. Hojas de hierba recoge casi la totalidad de su obra.



Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili

martes, 28 de septiembre de 2010

Libros: Invitación a la mística



Javier Melloni
Voces de la mística. Invitación a la contemplación
Herder, Barcelona, 2009



“Buscamos alimentarnos, nutrirnos de palabras matriciales que recalifiquen nuestra percepción de la realidad y de la propia vida”. Con estas palabras expresa el teólogo Javier Melloni, especialista en diálogo interreligioso, el anhelo de búsqueda del hombre y la mujer contemporáneos, anhelo para el que ofrece respuesta reuniendo, en el libro que en estas líneas recomendamos, el testimonio de treinta y tres voces esenciales de la mística de todos los tiempos, desde Lao Tse hasta Carlos Castaneda. Destacamos, por lo que atañe a este blog dedicado al sufismo, figuras como las de Al-Hal·lâj, Al-Gazalî, Ibn 'Arabî, ^Mawlânâ Rûmî o el Ahmad al-'Alawî.

De cada uno de estos místicos, estos “empedernidos buscadores de lo Real”, Melloni dibuja brevemente la especificidad de su experiencia y les cede la palabra en una cuidadísima selección de textos. El libro despliega así una rica y bella variedad de formas de decir y reflexionar sobre la experiencia mística, entendida, en términos del autor, como
“una intensificación de la vida que lleva hacia la transparencia de lo existente”.

Javier Melloni reivindica de este modo el poder de la escritura y de la reflexión como medio para que la experiencia mística no se desvanezca, y así, tomando arraigo en la conciencia, pueda ser comunicada y alcanzar a otros. A este saber escribir, sin embargo, ha de corresponder un saber leer. Sólo así la lectura adquiere su máxima dimensión: la de convertirse en apertura para que la letra deje paso al silencio y la palabra se desvanezca, desaparezca. Ésta es la invitación de las treinta y tres voces recogidas en el libro, y también la de Javier Melloni al reunirlas. Lili Castella

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cuentos: El sufí y el vino


El maestro sufí y el vino










En cierta ocasión, un discípulo un tanto chinchilla e impertinente le preguntó a Shams-e Tabrîzî, el feroz e indómito derviche errante, maestro de Mawlânâ Rûmî, que bebía vino (¡sí, sí, ha leído usted bien, un maestro sufí que bebía vino!) si el islam prohibía o no la ingesta de alcohol, a lo cual Shams respondió sin apenas inmutarse:

- "Si viertes un vaso de vino en una cazuela de agua, el agua cambiará de color, pero si viertes el mismo vaso de vino en el mar, el mar no cambiará de color".


Nada cambia la condición de un corazón vaciado de sí mismo.



Halil Bárcena

Símbolos: la playa


El simbolismo de la playa



Halil Bárcena






Uno de los aspectos más sobresalientes desarrollados por la espiritualidad sufí, así como por la gnosi shií, toma como base el concepto árabe de raigambre coránica barzâj (Corán 25, 53), que podríamos traducir por itsmo e incluso espacio intermedio o punto de transición entre dos entidades o lugares. En cualquier caso, jamás barzâj connota estrecho que separa sino más bien puente que une, al menos tal como los espirituales musulmanes, tanto sufíes como shiíes, lo comprendieron. Dichos espirituales también dieron en llamarlo 'âlam al-mizâl o espacio de la simbolización, que el islamólogo francés Henry Corbin tradujo como mundus imaginalis, una expresión meritoria, ciertamente, pero que confundió a más de uno, puesto que lo que los místicos sufíes y los gnósticos shiíes del período clásico entendieron por 'âlam al-mizâl o ámbito donde se objetivizan las imágenes simbólicas muy poco (¡de hecho nada!) tiene que ver con la concepción europea de la imaginación, más cercana a la fabulación fantasiosa que a otra cosa.

Sea como fuere, y sin miedo a exagerar, podría afirmarse que todo el sufismo, el esoterismo islámico en general, se fundamenta en dicho concepto clave, barzâj, ignorado por unos (los que ahogan lo espiritual en la ciénaga del legalismo) y malinterpretado por otros (los que confundan imaginal con imaginario). La arquitectura funeraria islámica tiene como base dicha idea de mediación. Así, las tumbas de sufíes relevantes (awliyâ') guardan una misma disposición arquitectónica: un cuadrado (el mundo terrenal), una cúpula (lo divino celestial) y un octógono (que representa al propio sufí) que actúa a la manera de tránsito entre el mundo y Dios. Y es que el sufí encarna una experiencia plena de la vida y, como tal, nos abre a las posibilidades de lo divino que laten en el fondo de la consciencia humana, siendo principio y fuente de la vida. De hecho, todo hombre consiste en un barzâj, al menos el hombre despierto y consciente de serlo. También la imagen del derviche giróvago representa un barzâj. En él, en su continuo girar al ritmo del latido del corazón, que es el de la propia vida, lo espiritual se corporaliza y lo corporal se espiritualiza.



Pero si hay un espacio geográfico que mejor represente la idea de barzâj ese es la playa. Sin embargo, para comprender todo su fértil simbolismo es preciso recurrir a una cultura y a una espiritualidad, la polinesia, y más específicamente la maorí novazelandesa, desdeñada por los estudiosos occidentales del hecho religioso. En efecto, para los maoríes, el mar y la playa poseen un papel de primer orden en su cosmovisión. La playa es un lugar sin simiente. Aparentemente, pero sólo aparentemente, se trata de un espacio de muerte, sin alimento. Es un espacio baldío; demasiada sal para que la vida viva en él. Sin embargo, escribe la escritora maorí Patricia Grace, "a pesar de ser una nada, un lugar neutral -no es ni tierra ni mar- hay libertad en la playa, hay paz. Hay libertad para buscar la nada, la pila de sargazo, las viejas ramas, la concha vacía, el esqueleto de un pez; buscar lo minúsculo, el principio, o el final que es el principio". "Aquí el anhelo y el deseo", prosigue la autora de Potiki, "se concilian; los pensamientos y los sentimientos cambian: el mar y el viento los depuran como depuran los granos de arena".

Seduïts pels sufís



Seduïts pels sufís




"L'enigma del sufisme, del món dels dervixos, del misticisme de l'islam, del fet religiós i espiritual portat al màxim de l'alliberament, interessa a casa nostra. Cada vegada més. Una prova d'aquesta fascinació (per què no dir-ho així), la tenim en l'èxit de vendes dels dos llibres de l'islamòleg Halil Bárcena sobre el tema: El sufisme i el Dîwân, de Hal·lâj, la traducció al català dels poemes d'aquest àrab del segle X, considerat un màrtir de l'amor místic. En el cas del primer llibre, El sufisme, el mes de maig passat Fragmenta Editorial (editora dels dos volums) va haver de fer-ne una nova edició. L'allau de lectors va obligar-hi".

Així començava el reportatge que la periodista Mireia Rourera publicà en el diari català Avui, el passat 19 de setembre, sobre els llibres publicats per Halil Bárcena, el darrer, la traducció de la poesia de Mansûr Hal·lâj, presentat el passat mes de juny a la llibreria Bertrand de Barcelona. Per a llegir tot el reportatge, clikar aquí:

http://avui.elpunt.cat/noticia/article/2-societat/5-societat/305108-seduits-pels-sufis.html

viernes, 17 de septiembre de 2010

En la muerte de M. Arkoun



Muere el islamólogo

Mohamed Arkoun



Halil Bárcena







El pasado 14 de septiembre, falleció, a los 82 años de edad, el prestigioso islamólogo de origen argelino Mohamed Arkoun, autor de una de las obras más importantes de crítica de la razón islámica. Con él desaparece una de las voces más lúcidas y originales de un pensamiento islámico contemporáneo aún varado en rutinas interpretativas míticas, muy gastadas por el paso del tiempo, que bloquean cualquier avance epistemológico y matan el espíritu coránico primigenio.

Haciendo caso omiso de la hostilidad de los jurisconsultos musulmanes más recalcitrantes, así como de la incomprensión de ciertos religiosos autoproclamados reformistas, pero en el fondo muy timoratos a la hora de pensar la religión islámica más allá de su propio sistema de creencias y del patrón mitológico en el que fue forjada, Arkoun, hombre de una obstinada valentía, llevó sus investigaciones coránicas, por ejemplo, a través de unas sendas jamás antes transitadas, gracias, en buena medida, al uso que hizo de las herramientas epistemológicas prestadas por las modernas ciencias humanas y sociales. Y es que a diferencia de quienes pensaron lo pensable del islam, Arkoun, apoyándose en la vieja tradición humanística islámica del prolífico siglo X (sobre todo en el historiador y filósofo persa Miskawayh), más tarde abortada por el peso del legalismo religioso, pensó lo que hasta él había sido el ámbito vedado de lo que podríamos denominar lo impensado (¡y para algunos impensable!) del islam, una religión, como las demás, de carácter histórico y, por consiguiente, humana.

El propósito filosófico de Mohamed Arkoun, que ejerció como profesor de la Sorbona parisina durante más de dos décadas, no fue, pues, la reforma del islam o su modernización, empeño insuficiente y desviado, sino todo un replanteamiento crítico de fondo del propio discurso religioso en sí. Autor de una vasta obra en francés, en castellano, lamentablemente, contamos sólo con una única obra suya traducida: El pensamiento árabe (Paidós, 1992), librito de carácter divulgativo, muy lejos de sus mejores obras: Lecturas del Corán (1982) y, sobre todo, Crítica de la razón islámica (1984) y Humanismo e islam (2005). Como ha sucedido en otros casos, tal vez la muerte de Arkoun, quien siempre rehusó definirse y ser definido mediante categorías religiosas, espolee la traducción de una obra hoy más imprescindible que nunca.

Dîwân de Hal·lâj (8)



Dîwân de Hal·lâj (m. 922)




8

1. Em protegeixes i vetlles per mi
i m’allunyes d’aquesta devesa malsana.

2. En el litigi ets el meu garant;
i, si estic assedegat, m’apagues la set.

3. El savi que cavalca a través de la pregària
és conduït fins a un cim eminent.

4. I es capbussa en oceans procel·losos,
curulls d’inspiracions divinals.

5. S’esberla, llavors, el segell de les tenebres
i el cor commogut del savi amic d’ell recobra vida.

6. El qui viu perplex de retrobar-lo
es reconeix tot seguit, viu o mort.

(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Tri-Nations 2010, para los All Blacks


All power, all passion



... ¡All Blacks!









Nuestros admirados All Blacks se hicieron con el Tri-Nations 2010, tras ganar todos los test-match disputados. Ni los otrora poderosos Springbocks sudafricanos ni los Wallabies australianos han podido parar a los del helecho plateado, capitaneados por un estelar Richie McCaw y liderados por un Daniel Carter, hombre de un talento innato que va camino de hacer historia. Los dos últimos encuentros disputados por el equipo kiwi, frente a los Springbocks en Johannesburgo (22 a 29 a favor de los Blacks) y los Wallabies en Sydney tuvieron como denominador común dos meritorias remontadas, sobre todo la última, la que cerraba la competición, ante unos impotentes y desolados Wallabies (22-23), culminada en el último suspiro del encuentro, a base de tenacidad, potencia, coraje e inteligencia, cualidades sin las cuales el mundo del oval deja de ser lo que en verdad es.








La próxima aparición de los Blacks tendrá lugar el próximo otoño en una gira que los traerá al continente europeo, para vérselas con los equipos británicos. Una vez más, frente a frente, el rugby del hemisferio sur frente a las viejas escuadras del norte, Inglaterra una de ellas. Y allí, en Londres, en el mítico Twickenham Stadium, estaremos presentes el próximo mes de noviembre dando ánimos al equipo kiwi. De dicho test-match y de la gira por el hemisferio norte de los Blacks informaremos, puntualmente, a los amigos y seguidores de este blog sufí. H.B.


Para ver un resumen de ambos encuentros, clikar aquí:




Adiós a Raimon Panikkar


Adiós a Raimon Panikkar



Halil Bárcena





A algunos (bastantes) la muerte de Raimon Panikkar (1918-2010) nos cogió fuera del país. Catalán universal (¡pocos como él merecen dicho calificativo!), hombre único e irrepetible, Raimon murió como quiso morir, con las botas puestas, según él mismo nos comentó en cierta ocasión. Viajó, escribió, enseñó y compartió sabiduría hasta los últimos días, mientras las fuerzas se lo permitieron, tras una larga vida fecundada por distintas tradiciones religiosas y culturales, plena de avatares y peripecias. Un viejo proverbio tahitiano dice así: "El coral crece, la palma prospera y el hombre se va". Raimon Panikkar se ha ido, pero de él nos quedará su obra, tan monumental como imprescindible, que Fragmenta Editorial irá publicando en catalán durante los próximos años. Nos quedará su obra y, sobre todo, su sonrisa, una sonrisa que contagiaba alegría y amor a la vida. A 'Ushâq, el grupo musical nacido en el seno del Institut d'Estudis Sufís, le cabe el honor de haber participado en el que tal vez haya sido el último gran acto público del sabio de Tavertet: la presentación de sus obras completas en catalán, en el Caixa Forum de Barcelona, el 1 de abril del 2009. Amigo Raimon, desde este blog te deseamos un buen viaje y hasta siempre.

lunes, 9 de agosto de 2010

Los 7 consejos de Rûmî



Los siete consejos de Rûmî


Halil Bárcena




Konya, en el centro de la Anatolia turca. Es una fría noche de diciembre del mes de Ramadán. Nos hallamos en la dergâh mevleví que dirige el shayj 'Alí Baba, hombre de una apacible y bondadosa sencillez, discípulo de Nurî Baba, reconocido maestro sufí de la ciudad. Antes de dar paso al tarawih, las invocaciones nocturnas propias del mes de Ramadán, 'Alí Baba recuerda a los presentes, derviches mevlevíes y amantes de Rûmî, los siete consejos dados por el maestro persa de Konya a sus discípulos. Todo el mundo sigue las palabras de 'Alí Baba con suma atención. Los siete consejos de Mawlânâ Rûmî son estos:

1. Sé generoso como un río a la hora de ayudar a los otros.

2. Sé compasivo siempre como el sol que te acaricia en primavera.

3. Sé como la noche que todo lo cubre cuando adviertas algún error en los demás.

4. Sé como la muerte que todo lo borra ante el enojo y la cólera.

5. Sé modesto y humilde siempre como lo es la tierra que te acoge.

6. Sé tolerante en toda circunstancia como el océano que todo lo abraza.

7. Muéstrate como eres y sé como te muestras.

All Blacks, a un paso del Tri-Nations 2010



All power, all passion


... ¡All Blacks!






La diferencia horaria entre Nueva Zelanda y Catalunya hizo que la retransmisión televisiva del último choque entre los All Blacks neozelandeses y los Wallabies australianos fuese a las 9'30 de la mañana, el pasado sábado del presente mes de agosto. Los aficionados al rugby de la villa y sus alrededores nos dimos cita en el pub Tres Quarts de Sitges, epicentro sitgetano del mundo del oval. Poco a poco, con caras aún de sueño, fueron llegando algunos aficionados argentinos residentes en la villa, algunos turistas australianos (que a pesar de la hora seguían el match con una jarra de cerveza en la mano), un aficionado kiwi, vestido con el maillot black, acompañado de sus dos hijos, igualmente de negro riguroso, que apenas levantaban unos palmos del suelo. Entre los aficionados, también había algunos jugadores cadetes del equipo de rugby de Sitges (¡a ver cuándo podrán contar con una cancha decente!), muertos de sueño, la verdad sea dicha. Lo cierto es que cuando los Blacks iniciaron la haka, se hizo el silencio en el pub. Y primera sorpresa de la mañana: los del helecho plateado reciben a los Wallabies con la haka Kapa O Pango, lo cual hace presagiar un partido bronco, dado lo mucho que ambos se juegan, puesto que de ganar los Blacks tendrían el trofeo en sus manos. Así que a los Wallabies no les queda otra que echar el resto. ¡Y vaya si lo echaron! Pero ante sí se toparon con la versión más ordenada y rocosa de los hombres capitaneados por un Richie McCaw, cuyas declaraciones a la conclusión del match fueron harto significativas. Afirmó el siete black, con el rostro aún desencajado por el esfuerzo realizado: "El rugby es una actitud". Al final, los kiwis asestaron un golpe (casi) definitivo al Tri-Nations de este año, al ganar (20-10), en un encuentro áspero y muy físico, jugado a cara de perro, en el que, no obstante, se vieron un par de ensayos extraordinarios, ambos realizados por los zagueros de los dos equipos: el primero del match, el del black de origen samoano Mils Muliaina, y, sobre todo, el del wallabie Kurtley Beale, tras una carrera en solitario espectacular, sin duda uno de los ensayos del torneo hasta el momento. H.B.


Para ver un resumen del match, clikar aquí:


http://www.youtube.com/watch?v=quj7_9-RNqY


jueves, 5 de agosto de 2010

Béjart después de Béjart


Béjart después de Béjart



Halil Bárcena






El pasado 3 de agosto, el Ballet Béjart de Lausanne, la herencia dejada por el bailarín y coreógrafo francés Maurice Béjart, fallecido hace tres años, indiscutiblemente una de las figuras más sobresalientes de la danza del siglo XX, presentaba en el Festival del Castell de Peralada su obra Le Presbytère (n'a rien perdu de son charme, ni le jardin de son éclat), bajo la dirección artística de Gil Roman, actual director del ballet béjartiano. La obra, estrenada el año 1997 es un homenaje a Freddie Mercury, ex-líder de la banda de rock sinfónico Queen, y Jorge Donn, antiguo primer bailarín de Béjart (y su pareja), ambos fallecidos a los cuarenta y cinco años a causa del sida.







La Presbytère..., una expresión de culto usada por los surrealistas de los años veinte, constituye un verdadero canto a la juventud, y más concretamente, a los que que amaron sin condiciones y murieron jóvenes y por amor, como el propio Mercury, un personaje harto singular. Nacido en Zanzíbar, en el seno de una familia zoroastriana de origen iraní, su nombre real era Faruk Bulsara. También murió joven el bailarín Jorge Donn, de quien se proyecta un vídeo conmovador en el tramo final de la obra. O el propio Mozart, muerto a los treinta y cinco años, cuya música, al lado de la de Queen, ocupa una buena parte de la obra.







Según Béjart, que abrazó el islam a finales de los años setenta a través del sufismo y la gnosis chií, la obra gira alrededor de la muerte, pero en modo alguno es siniestra o pesimista. Antes bien se trata de un ballet tremendamente alegre, que contagia alegría en el espectador, algo que pudo comprobar este cronista in situ. En efecto, Le Presbytère... constituye un espectáculo visual de colores brillantes y estimulantes, escenas atrevidas, que incluyen algún desnudo parcial femenino, y técnica perfecta de unos prodigiosos bailarines jóvenes que derrochan vitalidad a raudales e infinta entrega emocional.





Y sobre dichos bailarines, alumnos aventajados de un Béjart que ya no está pero que está, trata El esfuerzo y el ánimo, excelente documental de Arantxa Aguirre, estrenado el año pasado en la Seminci de Valladolid, en el que se muestra el futuro de la compañía creada por Béjart a través de Aria, nuevo montaje de su sucesor Gil Roman, a quien el genio francés aconsejó no mirar atrás jamás. "Pase lo que pase, avanza", le dijo, él, el huracán Béjart, el volcánico Béjart, alguien que siempre miró hacia adelante, gracias a lo cual consiguió revolucionar el arte de la danza, hasta entonces secuestrada por el encorsetado ballet clásico y sus leyes tan hostiles a la vida.




De los distintos testimonios que se recogen en el documental me quedo con el de uno de los bailarines, que dice sobre Béjart: "Me dijo que había que bailar con generosidad". Soy incapaz de definir qué puede ser bailar con generosidad, pero puedo decir que los bailarines que danzaron en Peralada la semana pasada lo hicieron con una generosidad que cortaba el aliento. Si, como decía el propio Béjart (y otros), se danza como se es, el egoísta será incapaz de esbozar un solo paso; y si logra hacerlo, su danza no será creíble. Una estampa de lo que pudiera ser danzar con generosidad la hallamos en el derviche mevleví, en cuyo giro infinito receptividad y donación se funden en un abrazo amoroso. El derviche que gira está repleto de nada, eso simboliza justamente el blanco de sus ropajes rituales, y lo está porque se ha dado sin reserva. Darse (no dar) es la mayor expresión de generosidad. Tal vez danzar con generosidad sea eso, justamente, darse en el ritmo, entregarse a la fuerza abrumadora del movimiento hasta el vaciamiento más radical; sin esperar nada a cambio, ni tan solo agradar.

"Ibn al-waqt". Ahoras e instantes


Ahoras e instantes

Sobre la noción sufí
de "ibn al-waqt" o "hijo del instante"


Halil Bárcena




Es ahora o nunca; jamás mañana. Y el derviche lo sabe. De ahí que, a veces, haya sido definido como ibn al-waqt, esto es, un hijo del instante, o lo que es lo mismo, alguien rendido a la plenitud radiante del aquí y ahora. La vida es eso, un instante, el que tiene lugar en el espacio de una respiración. No es casual que en persa, una lengua tan poéticamente evocadora que se la suele llamar en oriente la lengua del paraíso, la palabra dam quiera decir, precisamente, tanto aliento como instante. Y es que respiramos ahora mismo y para ahora mismo, no para después. Respirar conscientemente significa habitar el instante presente. Por consiguiente, todo aquello que no se viva ahora, que se aplace para un hipotético mañana más propicio, se perderá para siempre. Es, insisto, ahora o nunca. Y vivir el instante (y en el instante) comporta, a fin de cuentas, realizar el destino último del ser humano, que no es otro que ser ejemplo vivo de plenitud de receptividad y de donación. Pero, como siempre, son los poetas los que mejor saben decirlo todo. Escribe Jorge Luis Borges en su poema Instantes (1):


"Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fuí una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo
a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo".


Notas:
(1) El poema Instantes, atribuído a menudo a Jorge Luis Borges, en realidad no le corresponde, ni parcial, ni totalmente. La verdadera autora parece ser que es una desconocida poetisa norteamericana de Kentucky llamada Nadine Stair, quien lo publicó en 1978, ocho años antes de que Borges muriera en Ginebra, a los 86 años, con el título en inglés If I Had My Life to Live Over. El maestro argentino pudo haberse inspirado en él.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Dîwân de Hal·lâj (7)


Dîwân de Hal·lâj (m. 922)



7
1. Hi ha en tu un sentit (1) que atreu els cors cap a tu;
una guia que mena de tu vers tu mateix.
2. Tinc un cor amb ulls esbatanats que t’esguarden.
I tot, esguards inclosos, reposa a les teves mans.



Notes:
(1) Ma‘na en l’original àrab. Terme procedent de la gnosi xiïta.


(Traducció de l'àrab al català a càrrec de Halil Bárcena)

Poetas: Rainer Maria Rilke

1.
Vivo la vida en círculos crecientes
Que sobre las cosas se dibujan…
El último quizás no lo acabe
Y sin embargo quiero intentarlo.
Giro en torno de Dios, de la torre antigua.
Giro desde hace miles de años
Y todavía no sé: ¿soy halcón? ¿soy tormenta?
¿O bien soy un gran canto?


2.
Aunque todos se esfuerzan por salir de sí mismos
Como de la prisión que les odia y encierra,
Existe un gran milagro en este mundo:
Yo lo siento: se vive toda vida.

¿Quién, entonces, la vive? ¿Son las cosas,
que como melodía no tocada,
en la tarde se quedan, como en arpas?
¿Son los vientos, que alientan las aguas,
son las ramas, que están haciendo señas,
son las flores, que tejen los perfumes,
son las largas, vetustas alamedas?
¿Son los calientes animales, que andan,
son las aves, que extrañas se remontan?

¿Quién la vive? ¿Tú, Dios, vives la vida?



3.
¡Oh vida, vida, tiempo de milagro!
Contradicción y contradicción. A menudo
Doliente, ¡el camino te resulta tan áspero!
Después, de golpe, amplitud admirable,
¡Como de un ángel tienes tensas las alas!
¡Oh tiempo de la vida, oh inexpresable!


4.
Hazme guardián de tus espacios,
Hazme atento a la roca,
Concede que se expanda mi mirada
Sobre la soledad de tus océanos;
Permíteme seguir el curso de los ríos
Y, libre de los gritos de la orilla,
Sumirme en el sonido de la noche.

Envíame a tus tierras despobladas,
Por las que corren anchurosos vientos,
Donde grandes conventos, como mantos,
Rodean vidas no vividas.
Allí me juntaré a los peregrinos,
Y de sus voces y figuras
Nunca más separado por engaños,
Iré tras de un anciano ciego
Por la senda que ya nadie conoce.


(Rainer Maria Rilke, El libro de horas, Lumen, Barcelona, 1993)



Rainer Maria Rilke (Praga, 1875-Val-Mont, 1926). Autor a quien algunos han llamado el poeta del inconsciente europeo, su vida fue una constante búsqueda de libertad, tan sólo sometida a la exigencia interior y a la inspiración profunda de su conciencia creadora, que le permitió hacer frente a circunstancias personales limitadoras. Sus obras fundamentales son Elegías de Duino, Sonetos de Orfeo y Libro de Horas. En prosa destacan Cartas a un joven poeta y Los cuadernos de Malte Laurids Brigge.


Sección coordinada por Pepa Torras i Virgili

Lecturas recomendadas

  • Abbas Kiarostami, Compañero del viento (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006).
  • Khalili, Una asamblea de polillas (Mandala, 2012).
  • Masood Khalili, Los susurros de la guerra (Alianza, 2016).
  • Shams de Tabriz, La quête du Joyau. Paroles inouïes de Shams, maître de Jalâl al-din Rûmi. Trad. Charles-Henry de Fouchécour (CERF, 2017).
  • Tom Cheetham, El mundo como icono. Henry Corbin ya la función angélica de los seres, (Atalanta, 2018).

¡Ah... min al-'Eshq!

"A nosotros que, sin copa ni vino,
estamos contentos.
A nosotros que, despreciados o alabados,
estamos contentos.
A nosotros nos preguntan: “¿En qué acabaréis?”.
A nosotros que, sin acabar en nada,
estamos contentos"

Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī

¡... del movimiento a la quietud!

... de la palabra al silencio !!!

"Queda mucho por decir,
pero será Él quien te lo diga
para que lo entiendas, no yo"

Mawlânâ Yalâl al-Dîn Rûmî (m. 1273)